La caja de Pandora

La caja de Pandora

Una sutil y contundente metáfora, la de aquella caja que no debería abrirse, y que aquel que la abriera fuera incapaz de detener todos los males que de ella emergieran; es sin duda alguna la Universidad Autónoma de Zacatecas; que paulatinamente se acerca a un estado de indefinición o de incapacidad de dar respuesta a los universitarios docentes, trabajadores y alumnos, pero sobre todo a la sociedad zacatecana de cuál es la situación real en la que encuentra financiera, administrativa y académicamente.

No se ha querido o no se ha podido conjuntar un equipo administrativo capaz de dar la cara para decirnos a universitarios y sociedad cuál es el estado que guarda la UAZ, así como cuál es el proyecto para garantizar la permanencia con calidad, excelencia, cobertura vinculación social y desarrollo del arte y la cultura todos los actores principales de este proceso se han vuelto sombras que se mueven en el mutismo y la indiferencia.

Ya no hay, desgraciadamente, en los que conducen a la Universidad ese espíritu universitario que permitía entender la trascendencia de nuestra alma mater cada vez más se quiere aniquilar por los propios administradores, empezando por el Rector: el carácter, la naturaleza pública y autónoma que se ganó a pulso y hoy garantiza con la penuria que vivimos para darle educación a cerca de 38 mil estudiantes de todos los rumbos del estado.

No es poca cosa la función que cumple la Universidad si lo vemos desde la perspectiva de lo social; los jóvenes aspiran a ser mejores mexicanos y no se enrolan en el crimen organizado y no son fácil presa del coyote que les susurra el “sueño americano”, a pesar de ello gran parte de nuestra juventud se pierde en el alcoholismo, en la adicción y en los pasajes negros de la aventura de ser “ninis” sin que ellos sepan lo que significa.

No creo que exista una actitud de cambio en el fuero interno del Rector, tal vez su conciencia y sus asesores le dicen que no pasa nada, hay que aguantar como los machos hasta el día de su informe y pueda decir con un discurso falso lo que la Universidad ha logrado durante un año más de su rectorado, es fácil confundir a quien no quiere ver, escuchar y tomar en cuenta al otro para generar un diálogo constructivo.

Si los universitarios no le pedimos cuentas a esta administración, me pregunto entonces: ¿quién?, nadie puede jugar el papel que no nos corresponde, me asalta una gran duda, qué es lo que hace creer al Rector que la Universidad está bien, supongo que sus aduladores, los que ven no más allá de sus deseos personales y de promoción familiar.

De abrirse esa caja de Pandora ¿qué emergerá?, un proceso profundo de corrupción, de falta de transparencia en las finanzas universitarias, de grandes adeudos al SAT, al Fovissste, al ISSSTE y a los sindicatos universitarios; lo más paradójico: que quien en los hechos es el Rector, no es el Rector; ya que existe una camarilla que está férreamente interesada en que se mantenga el status quo que hoy vivimos los universitarios cueste lo que cueste.

Afirmo que la única medida sana e inteligente por parte de todos los universitarios es a pesar de lo que emerja de la CAJA de PANDORA es necesario abrirla y enfrentarse con ese cúmulo de fuerzas y males que hoy hacen de la Universidad un proyecto por cancelarse por su irrelevancia y necesidad social. ■

*Docente investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas

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