La artesanía: una frontera difusa

La artesanía: una frontera difusa

Al analizar los textos especializados sobre el tema artesanal existentes tanto en el país como a nivel latinoamericano, algo que salta a la vista es la ausencia de un consenso entre los expertos sobre una definición de lo que es la artesanía, y por consiguiente, de cuáles deben ser los criterios que un producto tiene que cumplir para ser considerado como tal.
Derivado de lo anterior, el intentar llevar a cabo un ejercicio de delimitación de las artesanías con respecto de otros tipos de artículos, como son los productos industriales, las manualidades o las obras provenientes de las artes plásticas, puede sustentarse en diferentes enfoques, que dadas sus diferencias conceptuales, llevarán a clasificaciones y definiciones divergentes o incluso contradictorias, según sean los criterios de diferenciación que se consideren más importantes. Algunos de los aspectos que más suelen tomarse en cuenta, son:

Si en su proceso de elaboración, el producto es fabricado de manera manual o con el uso de máquinas herramientas.
Si la materia prima utilizada es natural y a su vez es transformada sucesivamente hasta la terminación del artículo, o bien si es un insumo industrial semi-elaborado que el productor se encarga simplemente de ensamblar.

Si el producto es elaborado conforme a técnicas de producción que han estado presentes en la comunidad desde hace varias generaciones, o bien se tratan de técnicas de reciente implantación.

Si la pieza contiene o no elementos simbólicos y significados identitarios de la sociedad y cultura en la que se fabrica.
Si el producto se orienta a un uso utilitario o es exclusivamente de carácter ornamental o contemplativo.

Al igual que a nivel académico, esta falta de precisión y consenso sobre qué es y qué no es la artesanía se presenta también a nivel de las instituciones públicas y privadas involucradas en el fomento y promoción de la actividad artesanal, lo que ha llevado por ejemplo en el caso del país, a que haya actividades productivas que son consideradas como ramas artesanales por las autoridades estatales de algunas entidades federativas, mientras que en otras sean clasificadas como manualidades o productos semi-industriales.
Lo anterior, evidentemente trae consigo serios inconvenientes en el momento en que se intentan generar acciones nacionales o regionales de apoyo al sector artesanal, así como una falta de armonización en las políticas públicas implementadas e incluso, la pérdida para los artesanos tradicionales de una parte de recursos de los programas gubernamentales de apoyo, quienes no pocas veces tienen que competirlos con los productores de manualidades.
Uno de los esfuerzos más significativos por solucionar este problema y encontrar puntos de acuerdo sobre el tema, ha sido el realizado por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), que, derivado de propuestas surgidas en el Foro Nacional Artesanal de 2005, conforma un Grupo Impulsor conjuntamente con representantes de instituciones de fomento artesanal de diferentes estados de la república, centrándose en la necesidad de precisar las diferencias entre artesanía y manualidad, mediante el análisis de definiciones, categorías y ramas.

Dentro de los principales resultados obtenidos por el Grupo Impulsor, destaca la definición precisa de las ramas productivas que conforman tanto a la artesanía como a la manualidad, así como el diseño de la Matriz de Diferenciación entre Artesanía y Manualidad, la cual contempla 11 características con las que puede determinarse si un producto es o no artesanía. Dichas características son:
Origen de la materia prima
Obtención de la materia prima
Forma de elaboración de la pieza
Herramientas con que se elabora el producto
Con qué se tiñó o pintó el producto
Tiempo de elaboración
Diseño del producto
Representatividad del producto
Uso del Producto
División del trabajo
Cómo aprendieron a hacer el producto.

Lo que mejor refleja el avance obtenido en este intento, es la definición, clara y precisa, que de artesanía proporciona el Manual de Diferenciación entre Artesanía y Manualidad del Fonart: “Es un objeto o producto de identidad cultural comunitaria, hecho por procesos manuales continuos, auxiliados por implementos rudimentarios y algunos de función mecánica que aligeran ciertas tareas. La materia prima básica transformada generalmente es obtenida de la región en que habita el artesano…”

El uso de la definición y la clasificación de las ramas artesanales, así como de la matriz de diferenciación por parte de los organismos responsables del fomento artesanal en los estados, permite homologar criterios y con ello, establecer una base analítica y conceptual común para el diseño de mejores políticas públicas y abre además la posibilidad de fortalecer las estrategias coordinadas de ámbito regional.
Cabe señalar que no obstante estos importantes progresos, la discusión sobre la naturaleza y especificidad de la artesanía continúa abierta, además de que se requiere avanzar de igual manera en otros ámbitos como es la delimitación entre las artesanías y los objetos propiamente artísticos que son elaborados mediante técnicas tradicionales de producción. ■

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