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Nuestra derecha y las amenazas de Donald Trump a Venezuela

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

Hechos internacionales recientes desnudan a la derecha corrupta de México porque, lejos de pintar su raya, las adoptan como dogma y fanatismo. Primera, la nominación como Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, promotora de la guerra contra su patria, de alineación fascista, proinjerencista, intervencionista y apátrida. Segundo, las declaraciones cínicas, finalmente transparentes, del presidente Donald Trump al amenazar de no dejar en paz a Venezuela hasta que le entregue el petróleo y las tierras raras (minerales) que según él pertenecen a los yanquis.

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Vaya sinceridad de un bélico, clasista, racista. Su declaración es un desmentido asimismo. Venía diciendo que el cerco militar a Venezuela era por su combate al fantasma de “El Cartel de los Soles” y su deseo de capturar al líder Nicolás Maduro, a quien acusa de todo sin pruebas. El problema no es Nicolás. Es, y será, todo venezolano que defienda a su patria.

Ese inconveniente no tiene con apátridas como Henrique Capriles, Leopoldo López, Julio Borges, Lilian Tintori, María Corina Machado, Edmundo González; similares a los mexicanos Claudio X. González, Gustavo de Hoyos, Lilly Téllez, Lorenzo Córdova, Xóchitl Gálvez, Salinas Pliego y otros promotores de la corrupción, antidemocracia y traición a la patria que quieren hacer de México unaVenezuela. Son como sus homólogos. Se miran en el espejo y luego acusan de lo que hacen y son. Las mismas ideas y prácticas.

Ambos hechos forman parte de una misma campaña de desprestigio contra el gobierno de una nación subdesarrollada, pero rica en recursos. Es la propaganda con la que se pretende justificar una guerra de conquista. Nada que ver con la paz o el Derecho Internacional. No existe nada legal que autorice al imperio gringo a autonombrarse juez y guardián del mundo. Con lo dicho por Trump nadie debe tener duda que USA quiere robarse las riquezas de esa nación. Igual pretende de México y de todo el mundo. Ya había dicho Benito Juárez: “entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Quienes promueven esas intervenciones apoyan el robo y la guerra.

Años atrás, la propaganda gringa insistía en “salvar” a Venezuela del atraso, pobreza, desabasto de víveres y la hambruna. Para eso mandó a Juan Guaidó, profesionista venezolano instruido en una universidad gringa para, que en un acto público, como si fuera un mesías designado por Dios, con escasa concurrencia se autoproclamara presidente de Venezuela. Contó con financiamiento de EEUU para recorrer el mundo en busca del reconocimiento de otros gobiernos y que, con eso, los venezolanos lo arroparan como el Jesucristo salvador. El propósito nunca ha sido ayudar a los venezolanos, sino engañarlos y tener a un gobernante que obedezca a los extranjeros. Objetivo por el que USA mete las narices en todos lados.

Lejos de ser azotado y colgado en la cruz, Juan Guaidó se da la gran vida derrochando recursos de los venezolanos y presupuesto del gobierno gringo. Pero, ese experimento y narrativa fracasó. Y, con ello, la campaña mediática a la que vergonzosamente se subordinó el dirigente del PAN, Marko Cortés, quien terminó políticamente postrado y a las órdenes de un miserable impostor.

La narrativa de los monopolios de la comunicación transnacional sobre Venezuela, a los que han estado sometidos Televisa y TVAzteca, poco a poco se va cayendo a pedazos. Venezuela ha sufrido de escasez de víveres, pobreza, inflación, desvalorización de su moneda, hambruna y migración no por su modelo de sociedad, sino por la demoniaca política de agresión del gobierno de Estados Unidos, socios europeos y naciones suramericanas subyugadas que hacen suyo un bloqueo económico de que ni siquiera se benefician. No le compran a Venezuela y tampoco le venden. Mientras, el gobierno de EEUU ha realizado apropiaciones por asalto (robos) de refinerías venezolanas en Estados Unidos, a las cuentas del gobierno en bancos norteamericanos e Inglaterra se apropió (robó) de 31 toneladas de lingotes de oro depositados en sus bancos.

La estrategia gringa a Venezuela es la misma que sigue aplicando contra Cuba y es sencilla de entender: atosigar con la máxima pobreza del pueblo venezolano, orillándolo a la hambruna, desesperación, todo eso acompañado del envenenamiento ideológico que provoquen que, por sobrevivencia, el mismo pueblo derroque a su gobierno y levante un altar a los grilletes que EEUU pondría a los venezolanos al entrar como ángel salvador en el infierno que inventó. Pero, eso ha fracasado.

La permanencia, de una misma narrativa, su poca creatividad, modificación, “franqueza” (torpeza) con la que luego se contradicen las versiones, la ausencia de una alternativa nacionalista propia de nuestras derechas (porque sólo sigue dictados colonizadores), un mayor desarrollo y socialización del conocimiento va gestando una nueva conciencia social. La izquierda debe ayudar a profundizar esa conciencia.

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