A más de dos décadas del surgimiento de las nanotecnologías, su influencia en la economía global se ha consolidado hasta convertirse en un elemento indispensable para prácticamente todas las actividades productivas. Hoy no existe sector económico que no incorpore procesos o productos habilitados por esta disciplina, considerada además el puente técnico que articula las tecnologías clave de la industria 4.0, como la inteligencia artificial, la biotecnología, la robótica, el internet de las cosas o las redes 5G.
En este contexto, la doctora Laura Liliana Villa Vázquez, docente de la Unidad Académica de Economía, presentó los avances del Proyecto Ciencia de Frontera “Una revisión crítica del desarrollo de las nanotecnologías en México”, financiado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECHTI). La investigadora subrayó que, aunque la nanotecnología se asocia con la promesa de crecimiento económico, su evolución no ocurre de manera aislada, sino condicionada por factores económicos, jurídicos y políticos que responden a los intereses de potencias globales y del capital trasnacional.
México inició su apuesta por el desarrollo nanotecnológico desde 2001, de manera paralela al impulso que surgió en Estados Unidos. No obstante, explicó la académica, las diferencias en capacidades tecnológicas, infraestructura, financiamiento y desarrollo industrial han generado un avance desigual frente a países como China, Estados Unidos o las naciones europeas. Aunque el país ha mostrado cierto liderazgo regional, carece de una política nacional consolidada y de recursos suficientes para orientar su crecimiento.
Como resultado, el sector se ha desarrollado de manera dispersa y, en años recientes, ha quedado subsumido bajo nuevas plataformas tecnológicas impulsadas por el mercado.
Esto no significa que la nanotecnología haya perdido presencia; por el contrario, continúa siendo ampliamente utilizada, pero ahora aparece integrada a sistemas más amplios como la inteligencia artificial o el internet de las cosas.
Para comprender su evolución en México, el proyecto analizó la nanotecnología desde diversos ángulos: nanomedicina, riesgos, educación, políticas públicas, empresas, organismos internacionales, investigación, aplicaciones en agricultura y su relación con la inteligencia artificial.
En el ámbito empresarial, los hallazgos muestran que más del 50 por ciento de las compañías mexicanas vinculadas a esta área trabajan en las fases finales de la cadena de valor, es decir, incorporan nanomateriales a productos ya terminados. En contraste, solo alrededor del 4 por ciento se dedica al diseño o manipulación de procesos a escala nanométrica.
Este panorama evidencia que México permanece en etapas de bajo valor agregado, lo que limita su capacidad para generar beneficios económicos tangibles, apropiarse de renta tecnológica y fortalecer su autonomía industrial. La doctora Villa Vázquez advirtió además que la falta de inversión del sector productivo y la débil vinculación entre empresas y academia obstaculizan la consolidación del campo nanotecnológico en el país.
En materia educativa, destacó el notable crecimiento de la oferta académica: se identificaron 61 programas relacionados con nanotecnología, de los cuales 51 por ciento corresponde a licenciaturas o ingenierías. Según la investigadora, no existe evidencia de una oferta tan amplia en otros países. Sin embargo, también se detectó un rezago en los contenidos, particularmente en torno a uno de los principales temas de debate internacional: los riesgos para la salud y el medio ambiente.
Los resultados generales del estudio confirman que México mantiene una brecha significativa respecto a las naciones líderes en inversión, infraestructura tecnológica, políticas públicas especializadas y generación de patentes. Por ello, uno de los principales retos consiste en impulsar el desarrollo de estas tecnologías con una visión orientada al bienestar social y al progreso nacional, y no únicamente guiada por dinámicas globales del mercado. La doctora Villa Vázquez enfatizó la urgencia de que la política científica y tecnológica establezca conexiones claras entre los problemas del país y los temas prioritarios en el campo de la nanotecnología.
Finalmente, invitó a la ciudadanía y a la comunidad académica a consultar los resultados completos del proyecto en el sitio relans.org.



