Durante mis recorridos por los archivos históricos y documentales de la ciudad y el estado de Zacatecas, pude ver infinidad de acontecimientos llenos de heroísmo, hechos históricos en un entorno de guerras, intervenciones extranjeras, las muchedumbres embravecidas por el hambre y la desolación y también por el afán de salir de todos los atrasos, de las muchas miserias, de las épocas aciagas exigiendo respeto y legitimidad en la cosa pública.
Saber que el máximo líder de los liberales el gran Jesús González Ortega en sus inicios fue un severo periodista en Teul a sus 17 años y buscando la prosperidad, era 1840 y Zacatecas y el país bullían de ideas fervientes y que les dio a las generaciones juveniles, obra y acción maravillada en una prensa artesanal pero efectiva.
Vi en los anaqueles de los archivos municipales de como la prensa zacatecana protestaba por los excesos de las burguesías nativas, la hipocresía de la iglesia dominante y testaruda, atacar el envilecimiento de los carniceros en los rastros municipales y su indisponibilidad de regalar sus mercancías a un pueblo hambriento y esperar la pudrición de las lealtades, ejercicios inmundos con la firme inestabilidad de llenarse de moscas y no de la demanda en una oferta escasa y entre las guerras. Dejando precariedad y abandono, luto y tristeza.
Vi que la prensa zacatecana denunciaba que muchos niños presos convivían con los presos adultos en las cárceles atestadas inocentes y con piojos y pulgas, hitos delincuenciales productos de rapiñas oficiales y desdén por las glebas hambrientas y semi desnudas; vi que la prensa de la ciudad acusaba que el ayuntamiento fichaba a prostitutas potosinas y zacatecanas de escasos 12 años a pesar de tener prohibición y aun así, les sacaba los datos biométricos y las confinaba en casas de citas con disque rigurosos exámenes para no contraer enfermedades como la sífilis y la gonorrea.
Vi que la prensa del estado denunciaba el desahucio de las arcas publicas por gobernadores ladrones, presidentes municipales gandayas y aviesos, jueces oportunistas y corruptos que soltaban criminales a cambio de monedas, pagando así un alto costo en su credibilidad y puteando a la justicia como fortuna de uso y cobre con mugre, sesgo, corrupción y vil parcialidad.
Modelo de vilezas: la prensa zacatecana fue muchas veces perseguida, acallada, difamada, periodistas fusilados, desterrados, encarcelados, mostrando los errores de una etapa funesta en que los gobiernos y los poderes económicos locales estaban coludidos con el robo, la rapiña, los favores del crimen organizado, la evasión de impuestos, la impunidad y el puerquerio.
Prensa vendida: durante decenas de años el pueblo zacatecano tuvo que soportar a una prensa precaria en la moral y el debate, una industria mediática avalando las raterías descomunales de funcionarios priistas adictos al alago, listado de inmundicias acalladas por el dinero público o la amenaza, patrocinio de noticias falsas en cruciales circunstancias enredadas para que los gobernadores salieran mas millonarios que nunca, reluciendo joyas, carrazos, comilonas y viajes al extranjero.
La prensa ha servido para tapar grandes corruptelas, los gobiernos anteriores -PRI Y PRD y PAN en presidencias municipales, otorgaron jugosos contratos disque publicitarios con el fin de servir de tapadera de desfalcos y saqueos, ahí están las auditorias populares que a lo largo de los siglos y atestiguaron que quienes quebraron las finanzas públicas, hicieron también leyes a modo que endeudaron a un pueblo que detestaba a los improvisados, los demagogos y los irresponsables, vilezas humanas centralizadas en ejecutar la ocurrencia y las inauguraciones a modo, silenciando las voces de protesta, el recorte, la ira popular con hambre y con frio ante la basura demencial en las mentes colectivas de la clase acomodada.
Cuando ingresó por segunda ocasión a la gubernatura del estado el flaco Pánfilo Natera, las cosas habían cambiado, era 1940 y a Zacatecas le urgían caminos, salarios dignos, prensa avispa, techo y comida a peones y jornaleros, castigo a los genocidas, tierras y créditos a los campesinos, escarmiento a terratenientes y latifundistas asesinos para los cuales la revolución los habían beneficiado doblemente y así, entabló una indiferencia con la prensa de entonces que lo atacaba por ir contra el sentido común de las clases acomodadas y siempre inversionistas y relucientes de la inmundicia moral.
Durante los movimientos ferrocarrileros y campesinos de 1958 y 1961, la prensa zacatecana solo reportaba lo que les decía el oficialismo, tachando de alevosos a los alzados y recriminando; cuando estuve en 1976 en la ciudad zacatecana vi una prensa altiva, radios estudiantiles en pie y sin discapacidad para analizar y protestar, íbamos a las escuelas universitarias promoviendo paros de clases y todos concentrados en auditorios o canchas para realizar obras teatrales ráfagas, ahí conocimos a los compas del wairapamuska y su música solidaria.
Son muchas las anécdotas que hay que re-escribir de la prensa en nuestro país.
Recuerdo con melancolía a Campech Miranda que siendo encargado de la biblioteca me señaló los fondos documentales de la prensa zacatecana en 200 años, me carcajeaba de la risa y el asombro por lo jocoso de los nombres, la mayoría de los municipios zacatecanos tenían algún medio y los nombres eran sardónicos, irónicos, alebrestados y felices.
Cuando menos.
Pd. Impresionado por mi visita en Monterrey a un templo dedicado al demonio, a los diablos, extensa entrevista y el gurú me dijo:”lo buscan mucho para intentar ser ricos y millonarios, otros por protección, contra envidias y venganzas”.
Alucinante.



