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lunes, 8 agosto, 2022
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Para quien guste pensar

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Por: Mauro González Luna •

Quería hablar de un México roto, pero esta vez hablaré de cuentos chinos. Marco Polo ha vuelto al globo terráqueo después de 700 años. Está de regreso en el viejo continente por designio de una ninfa de agua dulce, a fin de que narre un cuento chino, pues él es hábil en las artes narrativas a raíz de su viaje a China, allá por el siglo XIII en su primera estancia en este globo terráqueo que hoy amenaza con desinflarse por tanta injusticia, egoísmo, estupidez, contaminación e iniquidad.
A su regreso de China, contó Marco Polo historias fantásticas de cosas y animales que cautivaron a los venecianos, y luego al mundo. Relatos llamados con el correr de años, «cuentos chinos», es decir, relatos increíbles.
Pero los cuentos chinos son ciertos si al concepto «increíble» se le da el significado propio de todo cuento chino: el de ser sorprendentes. Además, Marco Polo, aclaró que solo había contado la mitad de lo que de verdad había visto en China. El viejo Marco Polo te narra ahora, lector, un cuento chino por mandato de la ninfa:
En un lugar de la tierra donde se venden salchichas envueltas en un alargado y chistoso pan, vive hoy un gigante pendenciero, mentiroso, mediocre, deformador de hechos e hipócrita, que tiene bajo sus pies a un grupo de gobernantes de pueblos del viejo continente, cuya madre fue, hace milenios, una bella ninfa de agua dulce. Esos gobernantes son achichincles del gigante, con rostros insípidos muy distintos a esos de los amigos de Blancanieves.
En otras épocas, esos viejos pueblos fueron dirigidos por personalidades insignes que extendieron por el mundo una fe y una cultura de altos vuelos. Por desgracia, esos pueblos y sus jefes se han encogido de tal manera, moral y políticamente, que ahora son enanitos sin iniciativa, al servicio del gigante.
El gigante de tez enfermiza y ojos desorbitados, se llama Glotón Mequetrefe, en otro tiempo y con otro nombre, defensor de valores como en los años 40 del pasado siglo al enfrentar a monstruo maligno de 1933 cabezas. Pero hoy, Glotón es lo que se llama un busca pleitos, provocador impune de guerras injustas en varios lugares como Libia, Irak, etcétera, financiando a terroristas en Siria, por ejemplo. Glotón acostumbra dar un poder notarial y garrotes al achichincle en turno para que pelee en representación sus guerras.
Glotón también reparte entre sus huestes, unos tapones de corcho, pintados de rayitas rojas, para que cuando comiencen a escuchar palabras de terceros que lo contradigan, se los coloquen de inmediato, sin chistar, en las conchas de sus orejas puntiagudas, de por sí rellenas de cerilla por descuido o por edad.
Mequetrefe tiene socios que venden garrotes, de calidad y muy caros, a sus achichincles para que éstos a su vez, armen al enanito en turno que, en nombre de Glotón, provoca y guerrea conforme al poder notarial. El gigante que tiene un apetito feroz por su abultada panza, quiere tragarse todo por la fuerza y la intriga, y claro, sin librar batalla alguna en su territorio castísimo, aunque poblado de muchos racistas, abortistas y demás enajenados que asesinan vidas humanas.
Por ello, Glotón intenta comerse de un solo bocado a Aliosha, un pueblo eslavo de formidable cultura milenaria. Pero Aliosha no se deja, no es enanito, y como pueblo valiente y digno, defiende su integridad, su seguridad, sus valores como la vida del concebido no nacido, como la inocencia de la niñez y juventud, impidiendo su adoctrinamiento con ideologías de género, enemigas de los nacimientos de seres humanos para que los ricos disfruten sin problemas del pastel global. Y Aliosha se defiende de la mano de su gobernante Vladimiro, quien ha logrado en 20 años recobrar el sano orgullo de su gente frente al mundo y a ellos mismos.
Por cierto, soldados de Aliosha pelearon en su tiempo, contra el monstruo de 1933 cabezas, con millones de héroes fallecidos en batalla. Parte de la historia es que algunos pocos paisanos de la misma estirpe de los millones de víctimas de ese monstruo racista, colaboraron voluntariamente con éste, como lo atestigua Viktor Frankl, mi amigo en el cielo.
A Aliosha lo viene cercando Glotón desde hace 30 años, no obstante que aquél le tendió la mano en señal de amistad, en aras de una paz nueva cuando dejó de ser comunista y de anhelar dividirse el mundo con Glotón. El asedio se ha realizado a través de colocar fábricas de venenos y garrotes en los pueblos vecinos de Aliosha, gobernados por achichincles, y de armar, desde 2014 con garrotes de color verde, a Podolia, un pueblo que colinda con Aliosha y que es gobernado por comediantes que amenazan provocadoramente, por instrucciones precisas del gigante, la seguridad de Aliosha.
Garrotes verdes con los que, desde tal año, Podolia ha golpeado brutalmente, con el apoyo de batallones que adoran la ideología del monstruo de 1933 cabezas racistas, a miles de niños, mujeres y ancianos que habitan en la parte este de Podolia, y que hablan la lengua de Aliosha. Dicha criminal conducta podolina ha sido acallada en Occidente por los corchos que obstruyen las puntiagudas y estultas orejas de millones.
Aliosha intentó infructuosamente que ese conflicto en el este de Podolia se resolviera por la vía diplomática, pero fue inútil, pues Glotón Mequetrefe es quien manda, y lo que desea es tragarse a Aliosha para que no le haga sombra, sodomizarlo y disfrutar de sus tesoros con un gobierno pelele.
Ante tal amenaza de Glotón y peleles, Aliosha se ha visto forzado a defenderse legítimamente para salvaguardar su existencia e integridad como pueblo soberano, y para socorrer a sus hermanos del este de Podolia, atormentados por los comediantes, sus batallones racistas y garrotes verdes. Glotón está feliz, enviando más y más garrotes y moneditas verdes a sus sumisos mandatarios.
Para contar este cuento, yo, Marco Polo revivido, he visitado el este de Podolia golpeado por los aterradores garrotes, y, por tanto, como Emil Bose, me aferro cual testigo a la verdad y la llevo por el mundo. La llevo a los que no se tapan las orejas con coloridos corchos, es decir, a los inteligentes, valientes y críticos. Críticos como el ex senador norteamericano y coronel, Richard Black, patriota que peleó de joven por su país, y que hoy desnuda la propaganda gritona y falsa de Glotón: https://www.youtube.com/watch?v=yDu7p4YnqHM
El conflicto continúa, pero Aliosha triunfará y pondrá un alto al apetito del gigante, pues tiene la razón frente a un Glotón en decadencia, frente a una parte del mundo domesticada, acrítica, envenenada por droga e ideologías patrocinadas por fondos monetarios que pretenden destruir la familia tradicional; ante un Occidente enajenado por un consumismo patológico atizado por «influencers»; frente a un Occidente reducido a pornografía, chisme y escándalo, y gobernado por mediocres sumisos, por regla.
El digno Aliosha, gracias a la ceguera geopolítica de Glotón, se ha aliado por necesidad a un pueblo gigantesco y milenario, en ascenso incontenible, para equilibrar el mundo; pueblo de donde provienen los cuentos chinos como éste que, colorín colorado, ha terminado. Dedico este artículo con admiración, a la memoria de Ernesto Sabato por su afecto a la juventud y por su libro, Antes del Fin, una lección de vida, poética y desgarrada.

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