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miércoles, 31 mayo, 2023
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Gustavo Esteva, un ejemplo de los mundos que vienen

“La revoltosa”

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Por: COOPERATIVA LXS DE ABAJO •

“Qué noticia tan triste. Deberemos tomarnos un tiempo para acompañarlo en su viaje”, publicó la Cátedra Jorge Alfonso tras conocer de la muerte de Gustavo Esteva. Y, desde mi punto de vista, la cátedra no pudo haber encontrado una palabra mejor para resumir la praxis de Gustavo: el acompañamiento fue aquello que Gustavo asumió como eje de su acción política.

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Francamente enamorado de los Siete Principios del Buen Vivir Zapatista, se esforzaba por no dogmatizar al explicar la urgente necesidad de cuestionar las bases de la sociedad moderna no ya para destruirla, sino para trascenderla pacíficamente. Impulsaba a quienes lo escuchamos a no cometer el error que cometieron los primeros burgueses, el cual consistió en no saber reconocer que lo eran. Insistía en que una nueva sociedad ya en ciernes se debatía entre el fascismo más feroz y la libertad plena.

Por supuesto que este pensar no fue bien recibido por doquier. Sin embargo, en medio de la vorágine que nos angustia, esas ideas habrán de darnos buena compañía.

La regeneración de la comunidad es muy importante en los actos revolucionarios, algo que Gustavo Esteva siempre recalcó en su relato sobre el proceso de «La comuna de Oaxaca» y esta a su vez, un producto de la Asociación Popular del Pueblo de Oaxaca, una organización que basaba sus diálogos y acuerdos en asambleas populares, la principal en la zona metropolitana de Oaxaca, pero también en algunos municipios de ese estado.

Demostrando que los movimientos populares son capaces de disputarle el “poder” a Gobiernos corruptos, pero tambaleó el “Status quo” tanto que hasta la iglesia católica pedía que interviniera la PFP, en fin, Esteva recordó esto, con un llamamiento a una nueva Constitución para el 5 de febrero de 2007, y que nació de la conciencia adquirida por la gestión directa de barrios a través de la movilización, que tiene a demostrar que otro poder no sólo era posible, sino necesario.

Tuvimos la oportunidad y el gran gusto de leer y conocer personalmente al compañero Gustavo Esteva; a nuestro ver, uno de los más lúcidos ideólogos e investigadores de la organización comunitaria. Gustavo estuvo en Zacatecas compartiendo de su conocimiento allá por 2014: comenzábamos Cooperativa Lxs de Abajo y recuerdo que nos dio las palabras de aliento más profundas que hemos recibido: “aquí está pasando algo”; se refería a lo que vio mientras venían las señoras, las y los niños de Gavilanes a compartir el pan, las ideas y la alegría.

Dentro de lo poco que entiendo del vastísimo pensamiento de Gustavo, es que él promovía las cosas pequeñas, esas creadas desde la imaginación y el saber comunitario. Siempre, a pesar de ser un investigador internacionalmente reconocido, hablaba el idioma del pueblo, siempre con palabras claras para quien deseara escucharle. Reivindicaba el saber popular y lo hacía científico.

Tuvo un entendimiento y acompañamiento como [email protected] en las dinámicas de los movimientos sociales. Planteaba que no debemos dejar que “los vicios de la sociedad se metan en los movimientos”; hablaba de cómo en los procesos organizativos se generan relaciones y prácticas de apoyo mutuo, de paz y compañerismo que distan mucho de las que se está acostumbrado tanto en las instituciones como en la civilización capitalista y patriarcal en que nos desenvolvemos.

De cómo los tomates pueden ser revolucionarios: Gustavo planteaba que si bien en nuestro tiempo es casi imposible hablar de una revolución, hay actuares, iniciativas, y planteamientos “desde abajo” que representan acciones disruptivas con el sistema capitalista, es decir, un par de tomates que nacieron del esfuerzo y organización de al menos 2 o 3 personas, tienen en su alma muchísima más revolución que todos los membretes, organizaciones y partidos que se dicen revolucionarios.

Aprendamos pues, y celebremos la vida y el ejemplo de un hombre, un compañero que, con su compromiso militante, su pensamiento y su palabra, logró sembrar semillas de rebeldía en todo espacio en el que compartió, siempre con el pensamiento perspicaz, imaginativo, atinado y con la sonrisa y el amor que daba en su actuar rebelde y cotidiano.

Desde acá un abrazo cálido y sentido a su familia y compañ[email protected] de Unitierra Oaxaca, de un colectivo que, desde donde puede, sigue sus pasos.

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