Polémico, por decir lo menos, fue que Corina Machado ganara el Premio Nobel de la Paz 2025. No es para tanto, ese reconocimiento ha sido otorgado a tantas personas sin ninguna contribución a la paz qué poco prestigio guarda.
Las dificultades para hablar de merecedores o no del premio son inherentes a su naturaleza. Se trata de un galardón político, y no del resultado de una competencia deportiva donde baste ver quién llegó primero, o saltó más alto.
Sin embargo, existen criterios establecidos en el testamento de Alfred Nobel, su fundador, que priorizan a quienes hayan contribuido a la fraternidad entre naciones, o la reducción de los ejércitos existentes.
Una mirada superficial a la historia deja claro que esos criterios son letra muerta. Entre sus condecorados por ejemplo estuvo Barack Obama, premiado cuando ni siquiera cumplía un año de haberse convertido en presidente de Estados Unidos. Para colmo, el demócrata pasó a la historia como el mandatario de ese país que más tiempo lo mantuvo en guerra, con acciones militares en siete naciones.
Aunque las nominaciones son secretas, este año, mientras tiene lugar un genocidio reconocido oficialmente por la ONU, pudo haberse premiado a los trabajadores de ese organismo que han visto morir a 180 de sus compañeros en territorio palestino; o a los periodistas y personal sanitario que resisten allí por su deseo de ayudar, incluso arriesgando sus vidas.
No se habló de ellos. El nombre que resonó como candidato al galardón fue el del Presidente Donald Trump, cuya vanidad no dejaría pasar ni el premio TvNovelas.
Al final no lo recibió pero como si hubiera sido el caso. El premio cayó en manos de la política venezolana María Corina Machado quien de inmediato se lo dedicó según él mismo declaró a los medios de comunicación:
“La persona que realmente recibió el premio Nobel me llamó y me dijo que lo aceptaba en mi honor, porque yo era quien realmente lo merecía. Fue un gesto muy amable, no le dije: ‘Entonces dámelo’ aunque quizá ella lo habría hecho; fue muy amable, y yo la he estado ayudando todo este tiempo. Ellos necesitan mucha ayuda en Venezuela, es un desastre total. También podría decirse que el premio se otorgó por lo hecho en 2024, y yo estaba en campaña ese año.”
El cinismo es elocuente, Pero si genera dudas puede confirmarse en el siguiente enlace: https://vt.tiktok.com/ZSUfC8DGS/
María Corina Machado no es, desde luego, la única líder opositora al chavismo, y hasta hace poco ni siquiera era la más conocida. Años antes oímos hablar con el mismo manto de heroicidad de Juan Guaidó, Leopoldo López y Henrique Capriles.
De estos, hasta donde se sabe, sólo Capriles permanece en Venezuela, lo que le ha llevado a rechazar cualquier intervención extranjera contra su país.
No es el caso de Machado, cuya cercanía con Estados Unidos es confesa y manifiesta.
A pesar de que el premio tiene un poder más simbólico que efectivo, que no es otorgado por su pueblo sino por un comité noruego de corte conservador, el gesto adquiere importancia porque llega en un momento de tensiones militares entre Venezuela y Estados Unidos.
En los últimos meses, Estados Unidos ha divulgado el ataque a cuatro embarcaciones en el mar Caribe frente a aguas venezolanas argumentando que se dedicaban al narcotráfico; ha desplegado fuerzas militares cerca del territorio sudamericano y lanzó una recompensa de cincuenta millones de dólares por el mandatario de ese país. Todo esto en Venezuela, el país con mayores reservas petroleras del mundo.
Hace poco más de un año hubo elecciones presidenciales y parte de la comunidad internacional no reconoció el triunfo de Maduro, aunque en la práctica siguen entendiéndose con él.
En todo ese contexto, el Nobel de la Paz devuelve los reflectores a Machado, quien ahora tiene un elemento más para fortalecer su visibilidad y credibilidad en el mundo para legitimar una invasión o un golpe de Estado que hoy más que nunca parece cerca.
Corresponde al pueblo de Venezuela hacer lo que considere conveniente.



