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jueves, 29 septiembre, 2022
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Universitarios en la Memoria Histórica de Zacatecas

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Por: UZIEL GUTIÉRREZ DE LA ISLA* •

  • El Mirador de Heródoto

Si bien las funciones que se realizan en todas las universidades son en esencia las mismas, las personas que forman parte de esa comunidad son quienes hacen diferente a la UAZ y la dotan de sello propio. En la columna anterior aludimos a las efemérides universitarias correspondientes a enero, hoy abundaremos sobre dos de esas fechas significativas en la memoria histórica de la UAZ relativas a la obra de personajes que con sus vidas llenas de entrega a nuestra universidad dejaron huella al andar convirtiéndose en ejemplo vivo a seguir y en factor enriquecedor de la cohesión, orgullo y sentido de pertenencia para la comunidad universitaria.

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Heriberto Campos Bernal, el Maestro “Campitos”, conjugación de humanismo, profesionalismo y pasión por la docencia. 

El pasado 4 de enero se cumplieron 33 años del fallecimiento del profesor universitario Heriberto Campos Bernal, mejor conocido en la comunidad universitaria como “Campitos”, quien, a partir de 1937, fungió en nuestra Alma Mater como maestro de química en el entonces Instituto de Ciencias, y a partir de 1962, cuando se fundó la Escuela de Ciencias Químicas contribuyó a la formación de químicos farmacéuticos biólogos impartiendo las asignaturas de Farmacia Galénica y Farmacognosia, hasta 1980. Inquieto y agradable en la impartición de clases cautivó a todos quienes recibieron sus amenas disertaciones. Aparte del ejemplo de humanismo dejó como herencia la invención de la bebida espirituosa de los universitarios, “Las Heribertas”, tradición que aún se realiza en las fechas importantes de la Unidad Académica de Ciencias Químicas y de la Universidad.

 

Dr. Eugenio Martínez Bravo, Padre de la Microdosis

Su nombre completo fue Jorge Eugenio Agustín Martínez Bravo y nació en Orizaba, Veracruz, el 19 de noviembre de 1922, sus padres fueron Eugenio Martínez Lazzari, y Soledad Bravo Huesca.

Su formación básica la realizó en San Luis Potosí; en su juventud trabajó en la librería de su padre donde se apasionó por la lectura;  en 1956, en la Universidad Autónoma de México culminó su carrera de medicina.

En enero de 1972 fue aprehendido y torturado bajo la acusación de pertenecer al grupo guerrillero de Genaro Vázquez y trasladado al penal de Chilpancingo, Guerrero, donde permaneció hasta 1975. Quienes convivieron con él recuerdan de manera especial que el compromiso social del Dr. Martínez Bravo nunca cambió. A pesar de estar prisionero, siempre prestó ayuda a los reclusos y a sus familiares, a quienes les proporcionó consulta médica sin costo. Cuando el medicamento escaseaba lo diluía para hacerlo rendir. Comentaba el Dr. Martínez Bravo que tal acción algunas veces funcionaba terapéuticamente, y otras no. Esta experiencia fue trascendente, pues de ella derivaron las bases científicas de la Microdosis.

En 1977, cuando la UAZ atravesaba por una aguda crisis política y consecuentemente académica, conoció al Dr. José Huerta Peña, director de la Escuela de Odontología, quien lo invitó a impartir algunos cursos en tal institución, Él aceptó, circunstancia que lo orilló a radicar en la ciudad de Zacatecas, y en septiembre de 1980 obtuvo su carga de trabajo de base en la UAZ.

Su desempeño como docente-investigador fue ejemplar, aunque por las características de su personalidad, no socializó  mucho con sus colegas.

Su compromiso en la construcción de conocimiento sobre las plantas medicinales, inicialmente las autóctonas como el estafiate, la passiflora y la sangre de drago resultó fructífero. La primicia de los resultados de sus investigaciones los dio a conocer en 1982, en el primer Congreso Internacional de Medicina Tradicional, realizado en Cuernavaca, Morelos, sus colegas y demás asistentes relacionados con la temática, quedaron impresionados por la claridad con la que expuso sus fundamentadas teorías.

De ahí en adelante, aglutinando inteligencia bien direccionada, perseverancia y amor por su actividad, generó un ambiente de reconocimiento en el contexto nacional e internacional, más aún con la creación de su forma terapéutica de curación denominada, Microdosis, -resultado de sus experimentos preparatorios con los medicamentos diluidos en la prisión de Chilpancingo, Guerrero-.

La revisión de los antecedentes y la instrumentación de la Microdosis merece un capítulo aparte, sirva el presente texto tan sólo para mencionar que es uno de los proyectos que más imagen y relevancia internacional le han dado a la Universidad Autónoma de Zacatecas, a nuestro estado y a México, pues en Latinoamérica, es conocido nuestro país por ser el lugar en que se creó y difundió de manera pionera la Microdosis.

El Dr. Eugenio Martínez Bravo, polifacético, controvertido, entregado al trabajo investigativo, al servicio a la sociedad, luz brillante en el horizonte científico de la medicina actual, falleció el 16 de enero de 2003, dejando la herencia de sus trabajos publicados y el recuerdo de su bonhomía.

Finalmente cabe decir que la UAZ se ha formado y forjado por el mérito de sus docentes e investigadores sobresalientes; mencionar los nombres de los constructores institucionales es remitirnos a una historia con muchos puntos luminosos y verdaderos aciertos, que es deseable difundir como  ejemplo de valores para la generación actual.

Así se observa el mundo desde el Mirador de Heródoto. ■

 

*Cronista de la UAZ

[email protected]

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