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Tiempos de caos mundialista

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Por: JOSÉ CUELI •

Así que, con tu hambre, mientras otros ríen. Ríen fuerte, como si cada carcajada fuera una muralla que los protegiera del miedo antiguo que tú les inspiras; aunque por dentro, tu hambre los llene de terror, ese terror que se propaga en rumores, en sacudidas, en risas estentóreas que buscan ahogar el temblor profundo.

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Sepúltate en el mezcal, el tequila, y canta canciones obscenas, cargadas de resentimiento, de abandono, de muerte, de protesta. Sigue bebiendo mezcal, cúbrete con el humo espeso y olvídate de los cuerpos, de tus niños muertos por la desnutrición, del silencio de los abortados, de los dedazos de nalgas y de ese desfile de brazos, dedos, pies y manos perdidos, cabezas sin dueño. Sigue abortando, sigue bebiendo mezcal, toneladas de mezcal, atarántate con el agüita que no emborracha nomás ataranta.

Échale tonelada y media de tierra para que no se levanten, sigue chupando mezcal para que eches vaho, mucho vaho. No vayan a caminar. De todos modos, los de las Lomas, de tras lomita, están vivos, pero tienen miedo, mucho miedo. Por eso ríen a carcajadas. Viven en carnaval brasileño permanente. Ven con malos ojos a los que no celebran, a esos melancólicos peligrosos. Hay que aislarlos en el lago en el manicomio.

En la cárcel jódete, aguanta con tu huelga de hambre impuesta, jódete; no le hagas al cuento, contempla el lago y sus olas negras como pelo negro rizado con enjambre de moscas que se deslizan, van y vienen, le dan la apariencia de un mar embravecido en noche de rayos y tormenta, de un mar negro, muy negro, un lago negro, muy negro, quieto, ondulado; siempre las mismas moscas que ya aprendieron el ritmo del viento del lago que absorbe todos los cadáveres de esta guerra, no declarada de esta época de paz y castigo.

Sólo para los del lago, tú que ya estás en el infierno y aún no estás muerto, o si lo estás ya no te das cuenta, porque Neza es el infierno y no puede cargar con tu dolor; te pesa mucho tu dolor, te avienta tu propio dolor, te ataranta tu dolor; es un dolor que ya no duele, por eso seguro no estás vivo: estás muerto, estás en el infierno, por culpa de tus obscenidades, fornicaciones, esposas, seducidas, incluso las de tu familia y aun tu mamá. Sí, claro, por eso estás en el infierno, por las vaginas que has llevado, los líquidos lechosos que has bebido, por eso estás en el infierno.

Por eso no trabajas ni dices cosas bonitas ni usas perfumes que huelen a flor de hierbabuena ni viajas ni sabes hacer el amor, durar mucho tiempo, ni disfrutas, por obsceno malvado, por eso, que para eso naciste, para joderte, para vivir jodido, es la palabra, expía tus pecados. Tus deseos con tu hermana; son tantos los muertos, que el lago de Neza se hunde, se hunde centímetros todos los años para que puedas ver bien a los de las Lomas allá arriba, y jódete.

Ofrécete encuerado para que te vean, pero no te miren. Sigue masturbándote solo sin compañía, entre millones igual que tú, pero sólo sigue masturbándote pidiendo limosna, que al fin te miran, pero no te ven; sigue masturbándote hasta que te despellejes la mano, los dedos se confundan con los huesos del lago, que al fin los fetos no se disecan, así que no te importe masturbarte; sigue pecando, porque la masturbación es pecado. Eso me enseñaron los lasallistas de niño, y uno que no comunica, no hace relación, por eso jódete, peca; ya no sabes si estás vivo o muerto, jódete.

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