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Entre el miedo y el enojo, velan en Antúnez a los tres abatidos por el Ejército

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Por: REDACCIÓN •

Morelia, Mich. Mario Pérez Sandoval fue una de las víctimas que ayer en la noche murió, cuando unos 200 elementos del Ejército Mexicano intentaron ingresar al ejido de Antúnez para desarmar al grupo de autodefensa.

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Su vivienda, ubicada en la periferia de esta localidad de apenas unos mil 500 habitantes, está de luto, pero apenas 10 parientes lo velaron.

No hubo listón negro en la entrada de la puerta, tampoco coronas ni flores. Sólo una pequeña habitación de carrizo, palos y lámina de cartón resguardaron su cuerpo por última vez. Unas sillas alrededor, su madre y sus seres más cercanos.

Los otros cinco parientes quedaron fuera de la choza. Su sobrina María comentó que tienen miedo de hablar: “Ayer en la tarde fuimos con muchas familias a apoyar a los comunitarios, cuando nos dijeron que no había que dejar pasar a los soldados, nos acercamos hasta la entrada del pueblo, donde quisieron entrar a la fuerza”.

Dijo que su tío estaba entre la bola, pero cuando se dio el forcejeo los militares lanzaron disparos y su familiar cayó. Sus restos quedaron en la entrada de la carretera Cuatro Caminos-Apatzingán. «Él ni siquiera estaba gritándoles nada a los soldados”.

Delincuentes controlan precios

Al igual que su tío, los dos hermanos de María laboran como jornaleros agrícolas y le pagan cuota a los delincuentes. “Hace días nos habían amenazado que tendríamos que darles 200 pesos a la semana, pero si ya pagamos desde hace mucho tiempo porque le cobran cuota a todos los comercios, la carne la subieron 15 pesos el kilo, las tortillas, el huevo…”.

José comentó que ellos se dedican al corte de limón, pero con los problemas que ha habido en las últimas semanas sólo trabajan dos días a la semana, con un salario de 150 pesos por día. “Apenas si sacamos para comer, pero lo más sentido es que desde hace tiempo no vivimos tranquilos, ya que hay gente armada que sólo dedica a quitarnos lo poco que tenemos”.

Miedo y silencio

Del otro lado del pueblo velaron a otro de los caídos, no dijeron su nombre, la familia permaneció en silencio.

El féretro fue colocado en el patio. Están molestos por lo ocurrido, porque el gobierno está jalando por el camino equivocado, porque los enemigos de toda esta región de Tierra Caliente son los delincuentes y no la gente que se defiende.

Lo mismo ocurrió en la caso de la niña que falleció ayer en el tiroteo. La madre de la menor incluso se negó a aceptar la ayuda del grupo de autodefensa, que se ofreció a pagar los gastos del funeral.

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