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■ Denuncian manipulación de registros, e indiferencia por parte de la CDHEZ

Ciudadanos se unen a madres buscadoras; nuevas manos tejen rafia roja de la memoria

■ Convocados en repudio al acto de arrancar un símbolo de resistencia frente a violencia y olvido

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Por: ALEJANDRA CABRAL •

Con nuevas manos aprendiendo a tejer la rafia roja de la memoria, la tarde de ayer la Plaza de Armas fue testigo de una jornada de solidaridad con el colectivo Sangre de mi Sangre – Zacatecas y con familias de personas desaparecidas en el estado, que en el marco del Cuarto Informe de Gobierno fueron reprimidas por policías, quienes confiscaron el tejido instalado en el puente peatonal de Ciudad Administrativa este lunes.

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Frente a la Catedral, bajo la luz del atardecer y más tarde entre veladoras, decenas de personas se sumaron a la tejida y bordada masiva convocada en repudio al acto de arrancar un símbolo de resistencia frente a la violencia y el olvido.

Al relatar cómo sucedió la devolución del tejido principal de 50 metros cuadrados, la activista Cristela Trejo Ortiz calificó como “lamentable” la actuación de la Comisión de Derechos Humanos del Estado (CDHEZ), que entregó la rafia “solo para lavarse las manos” y difundió fotografías suyas sin consentimiento frente a su centro de trabajo. 

Señaló que de no haber existido presión social “seguramente el tejido habría terminado en la basura o quemado como algo inútil para el gobierno”.

Denunció además que en Zacatecas se manipulan los registros de desaparición de personas no localizadas, pese a que por ley deben pasar automáticamente a carpeta de desaparición. 

“A las 72 horas todas las personas que no son localizadas tendrían que pasar a la carpeta de desaparición, pero no lo hacen. Se quedan eternamente en el ‘no localizadas’. O las mandan a secuestro o a privación de la libertad, y las familias ni siquiera llegan a enterarse”, detalló.

En la plaza se escucharon testimonios de indignación y empatía. Alma Samadhi, de 25 años, habló no solo de la rabia que le generó ver a policías empujando a activistas, sino también del amedrentamiento y la simulación de un gobierno que prefiere mostrar eficacia con violencia que escuchar a las víctimas. “Ellos no están ni siquiera capacitados para detener de manera ética; buscan infundir miedo y aparentar que cumplen, pero generan el efecto contrario: el repudio de la sociedad”, expresó.

Rosa Isela, que llegó al evento por casualidad, se quedó a tejer y compartió el recuerdo de su amiga de 20 años, desaparecida en Fresnillo y hallada semanas después “en bolsas negras”. “Lo más feo es que quieren dar una imagen de paz cuando no es cierto. Son miles de desaparecidos”, dijo con una cadena de rafia entre las manos. 

Tejer es un gesto de acción frente a la impotencia, expresó la joven frente a la Catedral Basílica, interpelando: “Como buen cristiano digo, ¿cómo vas a hacer oraciones si no haces acción también?”

La jornada incluyó canciones en guitarra y voz de Martín Letechipía y Alma Ríos, quienes interpretaron piezas como Jacinto Cenobio. 

Cristela Trejo recordó que los eventos de tejido colectivo continuarán cada quince días en distintos espacios públicos, resaltando el rol de las madres buscadoras como defensoras de derechos humanos.

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