La investigadora Claudia Lizbet Soto Casillas, docente de la Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho” (BENMAC), encabeza un proyecto de alcance nacional que busca sacar de la invisibilidad a miles de niñas, niños y adolescentes que migran con sus familias para trabajar en los campos agrícolas del país.
Sueños Jornaleros. Educación, dignidad y derechos en las escuelas de la migración agrícola, es el título de la propuesta que obtuvo un financiamiento de 850 mil pesos por parte de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SEHCITI) y se desarrollará durante tres años.
El proyecto se inspira en un trabajo iniciado en Zacatecas en 2023, en comunidades con alta presencia de migrantes agrícolas, y ahora ampliará su cobertura a otros estados como Guanajuato, Chiapas, Oaxaca, Sonora, Guerrero y Michoacán, con la posibilidad de incluir regiones de Baja California, Veracruz y Yucatán.
La meta inicial es intervenir en al menos 25 escuelas representativas a nivel nacional, de las cuales ya se tienen identificadas 12 en Zacatecas.
“Es una población que enfrenta retos de pobreza estructural —económicos, culturales, de salud— y que ha sido invisibilizada del sistema educativo. Muchos son de pueblos originarios y, cuando ingresan a las escuelas en los campos de cultivo, los docentes se enfrentan a barreras lingüísticas, culturales, emocionales y de permanencia”, explicó Soto Casillas.
En Zacatecas, el diagnóstico previo reveló que solo 40 por ciento de estos niños se inscribe a la escuela y la mayoría solo concluye la primaria.
“Inmediatamente se insertan al proceso de cultivo con sus familias, si no es que antes”, agregó.
Muchas escuelas operan en espacios improvisados, como cajones de tren, con hacinamiento y escasos recursos. El multilingüismo es un reto y una fortaleza: en un preescolar de San Cristóbal conviven hasta cinco lenguas originarias además del español.
Faltan materiales en lengua materna y el sistema administrativo no se adapta a su movilidad. Las altas, bajas y evaluaciones se rigen por calendarios fijos, lo que obliga a docentes a evaluar a alumnos que apenas vieron, mientras las escuelas donde realmente estudian no pueden registrar su avance.
“Queremos proponer una plataforma administrativa para estos casos, porque ellos también tienen derecho a esta documentación”, dijo.
La movilidad constante dificulta que construyan un sentido de pertenencia, lo que impacta en su participación escolar. El hacinamiento en campamentos agrícolas agrava su vulnerabilidad.
La investigación se desarrollará con metodología de investigación-acción y enfoque etnográfico, combinando entrevistas semiestructuradas con niñas, niños, familias y docentes; recolección de narrativas infantiles y dibujos; levantamiento fotográfico de escuelas y campos agrícolas; observación participante en jornadas escolares; encuestas y análisis estadístico.
Aunque el proyecto fue registrado como investigación personal, la docente prevé invitar a alumnos investigadores para cubrir el levantamiento de datos en los distintos estados.
El financiamiento se distribuirá en tres años y cubrirá varias etapas: diseño de la plataforma de altas y bajas; publicación de libros que visibilicen la realidad nacional de esta población; eventos de divulgación científica; traslados y logística del trabajo de campo; actividades en las escuelas; y material de apoyo.
Claudia Soto busca incidir en política pública para que la educación de estas niñas y niños se extienda más allá de la primaria.
“Si hablamos de justicia social, de revalorización de pueblos indígenas y de que ningún niño se quede atrás, no importa si son dos o tres: se pueden hacer las adecuaciones, es cuestión de voluntad”, enfatiza la docente.
Informó que, como acción inmediata, se llevarán actividades culturales como teatro colectivo del grupo Mezquite a comunidades agrícolas del estado, para descentralizar la oferta cultural, educativa y científica.
“Esta población hace una gran contribución a la soberanía alimentaria del país —concluyó—. Merecen que los volteemos a ver, que les demos un sistema educativo digno y que los consideremos sujetos plenos de derecho”.



