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Primer aniversario de la victoria épica del magisterio zacatecano de la Sección XXXIV

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Por: FILIBERTO FRAUSTO OROZCO •

El próximo 13 de diciembre se cumplirá el primer año en que las y los trabajadores de la educación, miembros de la Sección XXXIV decidieron darle un giro de 180° al tipo de sindicalismo blanco y anquilosado que, bajo artilugios y procedimientos fraudulentos, y muchas veces violentos, se había sostenido por varias décadas y que, por sus traiciones, tantos agravios y afectaciones infligió a las y los integrantes de dicha sección.

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Fue a través de una elección histórica en la que por primera vez se permitió el voto directo, personal, universal, libre y secreto en apego al artículo 371 de la Ley Federal del Trabajo de 2019. Una cantidad importante de trabajadores asumió el reto de generar conciencia entre sus compañeros, a la vez que tomaban conciencia ellos mismos sobre nuestra realidad. Hay testimonios conmovedores de ese esfuerzo, como botón de muestra mencionaré uno: en una reunión a la que acudimos nos explicó una maestra que en la hora de recreo acudía a escuelas próximas a la suya y cuando se acercaba a la puerta para que le abrieran, los compañeros le decían que si su propósito era comentarles sobre la conveniencia de votar por la Planilla Negra, ni se entretuviera, que aprovechar el tiempo en visitar otras escuelas, pues allí estaban plenamente convencidos de darle un voto de confianza a quienes la conformaban. 

Lograr esta hazaña, que ha llamado la atención y es motivo de inspiración para el magisterio de otras entidades, fue posible gracias a una fina organización desde la base que decidió impulsar a una planilla emanada del Movimiento Democrático Magisterial Zacatecano (MDMZ), una organización sindical disidente que ha luchado durante más de treinta años por la reivindicación de derechos y prestaciones laborales.

Intentar transformar la realidad imperante en el sector magisterial no ha sido sencillo, sin embargo, gracias al respaldo de la mayoría y al esfuerzo denodado de un equipo muy comprometido, honesto y capaz, se ha avanzado en algunos rubros que benefician a la colectividad, pero, además, hay centenas de casos que se han resuelto favorablemente para compañeras y compañeros. Para ilustrarlo, solo citaré algunos testimonios que nos hacen llegar a través de distintas vías: “En cuatro años que tengo de interinato nadie le había puesto atención a mi situación, viví mucho acoso laboral, pero me consta que las cosas están cambiando desde que llegaron ustedes al frente del sindicato”. Son compañeras y compañeros que una vez que se sacuden sus preocupaciones laborales asumen un serio compromiso con su delicada tarea de educar a las nuevas generaciones.

Entre las cosas que mucho nos satisfacen son los pequeños cambios culturales sobre la forma de concebir un nuevo y auténtico sindicalismo que hace difícil una vuelta hacia el pasado. De Jerez, Zac. nos envían este mensaje que le da sustento a lo antes mencionado: “Quiero compartirte que hoy la secretaria de mi delegación tuvo a bien hacer una reunión con representantes de Centro de Trabajo, directoras, y supervisora, abonando a la agenda sindical que nos pones como ejemplo: cuentas claras, las cosas de frente e informando sobre derechos y obligaciones en nuestra delegación”.

¿Entonces todo va perfecto? No, de ninguna manera. No estamos exentos de errores y hay muchas cosas que mejorar. Pero frecuentemente estamos dando espacio a la reflexión colectiva para hacer la autocrítica con el propósito de superar nuestros desaciertos y mejorar nuestra praxis sindical. Estamos conscientes que requerimos afinar nuestra tarea de representación, pues afrontamos grandes desafíos que para superarlos se requiere de toda nuestra experiencia de lucha, de nuestras capacidades y habilidades, pero no solo de quienes tenemos el alto honor de coordinar estos esfuerzos de cambio, sino de todas y todos los miembros de nuestro gremio y para ello es preciso seguir conservando su confianza, lo que precisa de un recto proceder de nuestra parte. Es moralmente imposible que defraudemos su confianza.

 Para ser concreto sobre los desafíos que tenemos, citaré solo dos:

—La abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 que precariza gravemente las condiciones de jubilación de los trabajadores.

—La democratización de nuestro sindicato. Mucho avanzaríamos si a nivel nacional hubiese una dirigencia comprometida con los de abajo y no plegada a los intereses de los de arriba. 

El exhorto es a que sigamos tocando fuerte la puerta de la historia para entrar juntos en ella. Sigamos experimentando el poder y la fuerza que tienen las y los trabajadores cuando logran la unidad en la acción.

¡Sigamos forjando un mejor destino para todas y todos!

¡Felicidades a quienes alimentan con sus esfuerzos de lucha la flama de la transformación sindical. Cada logro también les pertenece a ustedes! 

¡Qué viva la Sección XXXIV democrática!  

*Secretario General del Comité Ejecutivo de la Sección 34

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