Desde muy temprano, flores blancas, coronas, fotografías y veladoras cubrieron ayer nuevamente el sitio donde hace un año ocurrió la tragedia: el puente de La Concordia, en Iztapalapa. Familias procedentes de Pachuca, Hidalgo, del municipio de Nezahualcóyotl y de distintos puntos de la Ciudad de México llegaron para levantar los altares a quienes perdieron la vida y reunirse en una ceremonia que comenzó poco antes de las 4 de la tarde.
El espacio –que días antes permanecía cubierto por la maleza y con señales de abandono– fue limpiado en la mañana por personal de la alcaldía, mientras a lo largo del día, vecinos, bomberos y paramédicos acudieron para formar parte del acto solemne. “Queremos que no olviden a las familias, a los afectados”, expresó Evelyn González, esposa de Misael Cano y madre de Tiffany, quien con apoyo de autoridades locales organizó una misa en memoria de todas las víctimas.
Explicó que Santiago, su nieto de apenas dos años cuatro meses, deberá continuar su proceso de rehabilitación hasta cumplir los 18 años, debido a las quemaduras externas e internas que sufrió en 45 por ciento de su cuerpo. Frente a la cruz de Irving Uriel Carrillo Reyes, cuatro niños pequeños sollozaban al colocar dos ramos de flores: “Era nuestro primo”, señaló Milton, al recordar la última llamada que sostuvo con él para invitarlo a su cumpleaños.
Dolor y silencio
Había lágrimas, dolor y silencio, porque muchos de ellos no querían hablar, decir nada para nadie. ¿Qué se puede expresar ante la pérdida? Silencio.
La familia Alvin así lo hizo. Trajeron consigo flores, una Viña Real a la mitad, vistieron de negro y, a pesar del dolor, sonrieron, pidieron su espacio.
A su alrededor la misa se oficiaba; ellos prefirieron no sumarse al resto. Abajo, las familias escuchaban las palabras del sacerdote, quien, en un acto para apaciguar su dolor, les pidió que no se recriminen nada. “Por negligencia de algunos ustedes perdieron a un familiar”, dijo.
Al término de la misa, los cuerpos de emergencia nombraron a cada una de las 32 personas fallecidas, a quienes honraron con un “¡presente!” coreado por todas las personas que acudieron.
Antes de la misa, la familia de la señora Alicia Mateos, por separado realizó un acto religioso donde sus hijas y su nieta estuvieron presentes. “A mi mamá la amo, la adoro, la extraño todos los días.
“Quisiera levantarme todos los días como siempre y decirle: ‘mami, buenos días’. Lamentablemente, ya se fue.”
Hicieron un llamado para que continúe el apoyo para la recuperación de la menor, ya que han enfrentado dificultades para acceder a los recursos necesarios.s



