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miércoles, 10 agosto, 2022
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Everything everywhere all at once, de Daniel Scheinert y Daniel Kwan

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Por: ADOLFO NÚÑEZ J. •

La Gualdra 535 / Cine

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Evelyn (Michelle Yeoh) es una mujer asiática que vive abrumada por sus tareas diarias que van desde mantener una lavandería hasta organizar sus impuestos. También debe lidiar con los miembros de su familia, con quienes tiene una relación cada vez más distante. Entre ellos se encuentra su padre Gong Gong (James Hong), su esposo Waymond (Ke Huy Quan) y su hija Joy (Stephanie Hsu). 

Durante una visita a la oficina de impuestos, Evelyn es advertida por una versión alternativa de su esposo sobre la existencia de un multiverso que está a punto de colapsar; este caos es provocado por un ser malvado, Jobu Tupaki, quien tiene la habilidad de viajar entre dimensiones destruyendo todo a su paso. Evelyn tendrá que aprender a conectar con las diferentes versiones de sí misma, que habitan otros universos, para poder vencer al mal y salvar al multiverso.

Luego de Swiss army man (2016), su peculiar y atípico debut, los cineastas Daniel Scheinert y Daniel Kwan (cuyo nombre artístico es Daniels) vuelven con una obra que fiel a su estilo maximalista, está repleta de extravagancias, además de mucho corazón.

Everything everywhere all at once (2022) es una cinta que, bajo su superficie de épica sci-fi, en realidad se trata de un conmovedor relato sobre las relaciones familiares y sus brechas generacionales. Los realizadores montan una serie de secuencias, tan absurdas como entrañables, llenas de ritmo, color y movimiento. El filme va mostrando en elaboradas viñetas las diferentes vidas que Evelyn pudo tener, de acuerdo con las decisiones que tomó en distintos momentos de su existencia.

Este atractivo visual impide apartar los ojos de la pantalla, y se sostiene gracias a un virtuoso montaje, de una energía y creatividad que le hace honor al título de la película. Los directores elaboran diversos homenajes a filmes clásicos, acordes a las variaciones de universos en las que se encuentra la protagonista, como 2001: A space odyssey (1968), de Stanley Kubrick; In the mood for love (2000); de Wong Kar-wai; y Ratatouille (2007), de Brad Bird, entre otros. 

Además de su portentosa propuesta visual y narrativa, el filme de Scheinert y Kwan plantea una interesante reflexión en torno a la caótica era post-internet, donde absolutamente todo se percibe de manera rápida, continua y sin filtros. 

Dentro de todas esas posibilidades, en todas las diferentes vidas a las que cualquier persona puede acceder de manera casi instantánea, es inevitable que surjan inquietudes o desilusiones sobre lo que es y lo que pudo haber sido. La película abraza esa incertidumbre y confusión, abrumadoras características de los tiempos modernos, y señala la importancia de los vínculos afectivos para no caer en la total desesperación. 

Everything everywhere all at once es un retrato detallado sobre aceptar la resignación sin perder de vista lo que en verdad importa, así como una maravillosa muestra de la inagotable imaginación que existe en el cine para filmar lo que se considera imposible. 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_535

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