Hablar de la guerra que inició Estados Unidos en alianza con Israel contra Irán, no debiera sernos indiferente si tomamos en cuenta las estrechas relaciones económicas, políticas, culturales, ideológicas y la cercanía geográfica con el país más bélico del mundo. Si bien es cierto que estamos ante la caída acelerada de EEUU como imperio hegemón, también es verdad que México ha creado, durante muchos decenios, una dependencia económica que no puede ser rota sin consecuencias.
El movimiento de las tendencias económicas, políticas y militares de Estados Unidos siempre ha provocado efectos en nuestro país, algunos de esos efectos constituyen oportunidades de crecimiento, desarrollo, empleo dentro y fuera del país, e independencia. El gobierno mexicano tiene como una de sus grandes tareas el diagnóstico del entorno mundial y el desarrollo de políticas internas y externas para afrontar adversidades como oportunidades.
He insistido que la guerra en Medio Oriente, como las presiones sobre Venezuela, Cuba, México, Colombia y hasta de la Comunidad Europea, responde a las necesidades de reposicionamiento del capital gringo, por la vía de la apropiación directa de todo tipo de riqueza y no por los métodos de un mayor desarrollo industrial, y así estar en condiciones de mantenerse como preferente en los mercados internacionales en los que ha perdido competitividad, sin eso no puede mantener su posición de imperio del mundo.
El gobierno norteamericano, actualmente dirigido por el belicoso (adúltero, evasor de impuestos, pederasta, clasista, racista, injerencista, extorsionador y fascista, etc.), de Donald Trump tiene el propósito de reconstruir a Estados Unidos como la metrópoli económica, de liderazgo político y militar que durante decenios ha venido perdiendo frente a naciones que emergieron de forma sostenida y acelerada.
Durante muchos decenios nos hicieron creer, por los medios capitalistas y monopólicos de la comunicación imperial, como por los diversos aparatos ideológicos gringos, principalmente la televisión y el cine de Hollywood, del imbatible imperio de Estados Unidos y de ser una nación donde nacen los superhombres que, como héroes salvadores, son capaces de destruir ejércitos enteros y conquistar naciones.
He visto muchas películas referidas a los logros en Vietnam, Irak, Kuwait, el Congo, Colombia, Venezuela, Afganistán, el Golfo Pérsico, Israel, Panamá y hasta en México. Pero la realidad de nuestra historia nos dice que todo eso es falso. Seguro que ya deben estar rodando la película del ataque cobarde que Estados Unidos, junto con su satélite militar Israel, realizó contra Irán a quien engañaron que hacían negociaciones de pacificación y, de pronto, lanzaron misiles asesinando a cerca de 200 niñas de una escuela Iraní. Pero si ya ruedan la película no es difícil adivinar que la justificación es la liberación de un pueblo de su ayatola que, en México, sería como liberar al pueblo del actual Papa. La realidad es otra. Así como Estados Unidos perdió la guerra contra Vietnam, hasta ahora le ha ido de la patada con Irán.
Ante su incapacidad económica para competir con otras naciones, principalmente contra China, el gobierno estadunidense, en manos de magnates “amigos” de Donald Trump, optaron por conquistar naciones para apropiarse de sus recursos de Oro, Plata, Petróleo, Cobalto, gas, agua dulce, Uranio, tierras raras, asegurarse del abasto de todo tipo de drogas pero bajo su control (como Marihuana, Anfetaminas, Cocaína, Fentanilo, entre los principales), explotar a los desempleados de naciones subdesarrolladas, vender armas y prohibirles comercializar con China y Rusia.
Pero Irán no sólo ha sido ejemplo de soberanía. Aunque los medios monopólicos gringos y mexicanos ocultan muchos hechos de la guerra en Medio Oriente, tienen problemas para crear una narrativa de triunfo. ¿De cuando acá Estados Unidos va ganando una guerra y se retira? Todo ciudadano observador entendería que si el gobierno gringo fuera ganando se apropia de toda la nación. Pero si se retira es porque topó con pared.
Las enseñanzas de la guerra de Estados Unidos contra Irán demuestran que ante la falta de competitividad económica, al país del norte le quedaba aplastar con su ejército e imponerse. Pero, al no poder hacerlo, deja muy trasparente que en ese terreno tampoco es tan poderoso. El gobierno de USA no habría mandado su ejército a morir, y a ser humillado ante Irán, si supiera que ha sido tecnológica, científica y militarmente superado en cuestiones bélicas. ¿O por qué creen que nunca ha intentado invadir China o Rusia?
Como las derrotas no son causa de unidad sino de división, es de pronosticarse que en breve habrá repercusiones económicas, políticas e ideológicas en el vecino del norte. Pero también puede adelantarse que el gobierno gringo tiene urgencia de anotarse un gol, porque el caso de Irán y la gran cantidad de oficiales muertos, van a tener un elevadísimo peso contra la administración trumpista.



