■ Lograr la confiabilidad de 100% de policías es imposible, por la propia condición humana
Poca presencia de la Policía Estatal en todo la entidad, casi nula confiabilidad de las corporaciones municipales, falta de inversión en programas de prevención real del delito y ausencia de una estrategia clara para combatir a la delincuencia, fueron algunos de los cuestionamientos que se repitieron por parte de los diputados este martes durante la comparecencia en el Congreso del Estado del secretario de Seguridad Pública, Jesús Pinto Ortiz.
Con motivo de la glosa del Tercer Informe de Gobierno, el funcionario acudió al recinto legislativo para presentar los principales avances obtenidos a lo largo de los tres años que han transcurrido ya de la presente administración gubernamental.
Ante diferentes reflexiones y preguntas por parte de los legisladores, quienes se basaron en datos publicados por varios organismos nacionales, el funcionario expuso que “la problemática de un estado no se mide exactamente con cifras”.
Aseguró que se debe tener en cuenta que “en materia de seguridad pública se partió de cero, no se tenía capacidad para combatir ningún tipo de delincuencia. La instalación más grande era la de comunicación social. Se tergiversaba la información y, entonces sí, no pasaba nada”.
Recordó que “la batalla más sangrienta” que ha vivido, después de tres años en la Policía Federal y otros tres años al frente de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), ha sido la que tuvo lugar en Florencia de Benito Juárez hace dos años, lo cual significó “el inicio de un cartel que entra a Zacatecas”.
Tras la exposición de su discurso, durante la primera ronda de preguntas, en la que fue cuestionado sobre los motivos que habían llevado a los elementos de la Marina a abandonar Fresnillo, aseveró que este municipio es el problema toral del estado.
“Fresnillo es Fresnillo, es el corazón neurálgico del narcotráfico. La gente pobre de Fresnillo es adepta o es simpatizante del grupo de la última letra, la gente pobre y la gente miserable de Fresnillo. Es un problema muy fuerte que necesita de la prevención del delito, de una inversión cuantiosa como en Ciudad Juárez. Necesita del apoyo de la población civil para que el problema de Fresnillo se solucione”, aseguró.
Otro de los temas que se priorizó fue el de la seguridad municipal, en el que el legislador Rafael Flores Mendoza aseguró que en el país se pueden encontrar “estados y municipios fallidos donde la autoridad municipal no manda, sino que impone sus reglas el crimen organizado”; mencionó que en esta situación se encuentran, por ejemplo, Cañitas de Felipe Pescador y Chalchihuites.
En este mismo sentido, el diputado Mario Cervantes enumeró una serie de hechos delictivos que tuvieron lugar, durante su periodo como presidente municipal de Tepechitlán, en esta región del estado.
Concluyó mencionando un ataque que sufrió en primera persona al finalizar una reunión de seguridad pública en su localidad. En esa ocasión, recordó, se pidió ayuda tanto al Ejército presente en Tlaltenango como a la policía de Jalisco y fueron estos últimos elementos quienes acudieron en primer término ya que, aseguró, no hay presencia de agentes de la Policía Estatal de Zacatecas en aquella región.
Rafael Flores Mendoza cuestionó al secretario sobre los avances que ha habido en la depuración de los cuerpos policiacos del estado. Al respecto, el funcionario aseguró que, precisamente, la corrupción en las corporaciones de seguridad se tomó como base para iniciar los controles de confianza en el país, para dar de baja “a los más corruptos, a líderes que están contagiando el sistema de la policía municipal”.
En el ámbito estatal, agregó, el nivel de confiabilidad de la policía es de 80 por ciento; y en esta cuestión, una de las mayores complicaciones que enfrenta la autoridad tras el despido de estos agentes es evitar que posteriormente se unan a las filas de la delincuencia organizada.
En este tenor, expuso que la “situación es difícil porque se nos pueden pasar directamente, sin dar un paso en falso, al otro lado”. Agregó que todavía, después el cambio de Gobierno federal, no se ha establecido una estrategia concreta sobre cómo continuar con esta depuración; por ello, expuso, se analiza el otorgar una nueva prórroga para poder aplicar las pruebas a todos los elementos.
No obstante, Pinto Ortiz puntualizó que lograr la confiabilidad de 100 por ciento de los agentes de seguridad pública del estado es imposible, por la propia condición humana.
Por su parte, el diputado José Luis Figueroa Rangel cuestionó al funcionario sobre cuál es la mejor opción para combatir la delincuencia en Zacatecas: incrementar el número de policías o el de maestros para brindar una mejor educación.
Esto lo preguntó tras exponer que, mientras la SSP resalta que el número de policías estatales en la entidad se ha cuadruplicado llegando a los 800, el secretario de Educación asegura que sobran mil 800 maestros en territorio zacatecano.
El funcionario aseguró que ambos aspectos son primordiales para hacer frente a la situación y garantizar un estado seguro.
El tema de los feminicidios también saltó a la palestra en voz de la legisladora Eugenia Flores. Pinto Ortiz respondió que la mayoría de los asesinatos de mujeres en la entidad habían estado relacionados con la delincuencia organizada.
La diputada concluyó que si él, “como responsable, no hace todo lo conducente para que dejen de suceder asesinatos contra mujeres, debe buscar otro trabajo. No debemos permitir los asesinatos de mujeres”.
Varios diputados coincidieron en señalar que Gobierno del Estado no ha manejado una estrategia de seguridad adecuada, que ataque el problema de la inseguridad desde la raíz y que tiene que ver con las causas sociales como la pobreza, la falta de educación y las pocas oportunidades de empleos que existen.
Sin embargo, otros legisladores como Cliserio del Real Hernández, Ismael Solís Mares y Rafael Gutiérrez reiteraron que Gobierno del Estado ha aplicado una política correcta en el tema de seguridad; que “el chiste es estar en contra” y sin una actitud propositiva que abone a mejorar la situación.



