En un contexto marcado por la sobreoferta estacional y la persistencia de esquemas de intermediación que presionan los precios a la baja, el diputado federal Ulises Mejía Haro presentó una iniciativa para reordenar el acopio de frijol y fortalecer sus canales de comercialización en Zacatecas.
La entidad aporta cerca del 40 por ciento de la producción nacional de este grano y, en ciclos favorables, alcanza hasta 400 mil toneladas. Sin embargo, el programa federal de precios de garantía tiene capacidad para adquirir alrededor de 100 mil toneladas, lo que deja un volumen considerable sujeto a las condiciones del mercado.
De acuerdo con el planteamiento, esta brecha ha propiciado que una parte importante de la producción se comercialice en condiciones desfavorables para los productores, particularmente los de menor escala, quienes enfrentan limitaciones para colocar su cosecha en mejores términos.
La propuesta presentada en el espacio informativo denominado “La Legislativa” plantea dos ejes de intervención: por un lado, ordenar el acopio desde el origen; por otro, generar alternativas de comercialización para el excedente.
En el primer rubro, se propone la integración de un padrón de productores mediante convocatoria pública, con el fin de transparentar y organizar la participación en el esquema de acopio. Asimismo, se plantea la adopción de mecanismos de agricultura por contrato que permitan establecer, desde etapas previas al ciclo agrícola, condiciones de compra, precios y destino de la producción.
El proyecto contempla también la posibilidad de instrumentar apoyos anticipados vinculados a los costos de producción, así como mejorar la logística de recepción en centros regionales, con el propósito de reducir incertidumbre y tiempos de espera.
En materia de vigilancia, se sugiere incorporar esquemas de contraloría social y herramientas tecnológicas para supervisar los procesos de acopio, en un intento por limitar prácticas discrecionales.
Respecto al volumen no cubierto por el programa federal, la iniciativa propone una estrategia de comercialización que incluya procesos de valor agregado, certificación de origen y fortalecimiento de la presencia del producto en mercados formales.
Entre las medidas planteadas se encuentra el impulso a certificaciones como “Hecho en México”, el fortalecimiento de capacidades de empaque y distribución, así como la posible articulación de convenios con cadenas comerciales, instituciones públicas y organizaciones sociales.
El planteamiento también hace referencia al potencial de mercados internacionales, en particular aquellos vinculados a comunidades mexicanas en el extranjero, así como a la creación de espacios de venta directa que reduzcan la dependencia de intermediarios.
De manera complementaria, se propone incentivar la atracción de inversiones en agroindustria para el procesamiento del grano, con el objetivo de generar valor agregado y mejorar las condiciones de inserción en el mercado.
La iniciativa, según se expuso, podría replicarse en otros productos agrícolas relevantes en la entidad, en un escenario donde los desafíos de comercialización continúan siendo uno de los principales factores que limitan la rentabilidad del campo.



