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lunes, 22 abril, 2024
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■ El músico nacido en Alaska, pero de sangre argentina, brindó un concierto como parte del 37 Festival Cultural Zacatecas

“No es tan terrible vivir aquí”, dice Kevin Johansen a Zacatecas

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Por: ALEJANDRO ORTEGA NERI •

Las palabras en la voz susurrante del argentino resuenan y calan hondo: “baja a la tierra/que no es tan terrible vivir aquí/yo te recuerdo cuando parecías ser feliz”. Calan porque las canta en medio de la Plaza de Armas de Zacatecas, una de las ciudades considerada entre las más violentas del mundo, de acuerdo con el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, pero que, bajo el arrullo de la voz de Kevin Johansen, de pronto se nos olvida y pensamos, mirando a la gente cantar y a los niños bailar, que precisamente, como dice la canción, “no es tan terrible vivir aquí”.

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La cuarta noche de conciertos en el máximo foro del Festival Cultural Zacatecas 2023 no fue, como les gusta alardear a las autoridades, de “lleno total” en la plaza, pero sí en los corazones de quienes estuvieron ahí en un encuentro íntimo con el músico nacido en Alaska, pero de sangre argentina. No hicieron falta las multitudes para que regalara un concierto que encarnó la belleza, que trashumó de la nostalgia a la alegría con el toque humorístico que lo caracteriza. Luego de varias canciones “romanticonas”, nadie le creyó cuando aseguró que la gente terminaría bailando arriba del escenario y así fue.

La velada inició con En mi cabeza, una rolita dedicada para las obsesivos que, ni tardos ni perezosos, comenzaron a bailar; luego su paso a la Angus Youg anunció que se venía algo “más rockero” a su entender y comenzó Es como el día, canción dedicada para la gente impredecible, como un día en Zacatecas, que sonó un poco más suave, aunque sí se intercaló con algunos rasgueos en la guitarra acústica y unos solos en la eléctrica de su infaltable banda, desde hace 22 años, The Nada.

“Qué regalo es tener esto –dijo apuntando hacia el marco que regala la Catedral Basílica de Zacatecas para quienes están en el escenario-. ¿De qué año es la Catedral?”, preguntó y cada quien dijo una fecha distinta. Pudieran no saberse la fecha que atraviesa los siglos, pero sí las rolas de Johansen que continuó con No voy a ser yo, un tema sobre machos resentidos que rescató el mismísimo Jorge Drexler.

Sonó también la baladita Tú ve, con la que se echó de menos el acompañamiento de la voz de “esa genia” que es Natalia Lafourcade. Luego vino su versión country de Modern love, de David Bowie, quien, a decir de Kevin Johansen, hizo canciones maravillosas y ésta sobre su amor moderno es una de ellas.

La ironía y el humor se hizo presente con McGuevera´s o CheDonalds, con la que cuestiona que la imagen del Che Guevara sea una marca de ventas; My name is peligro, tema en espanglish que juega con los géneros musicales para aterrizar en una rola western e imaginar cómo Clint Eastwood entrecierra los ojos en medio del desierto.

Antes de entrar al momento oscuro, cuando “las cosas no andaban bien”, sonó El círculo, dedicada a las siestas que tomaba su hija en la infancia; luego, uno de los momentos climáticos de la noche, pues con “el momento oscuro” Johansen se refería a Desde que te perdí, con la que aprovechó para cambiar un poco la letra y, en vez de “tomamos unas cañitas por ahí”, fue “tomamos un mezcalito por ahí”.

Baja a la tierra fue ese momento nostálgico en que, a ritmo de una zaya andina, nos recordó que “no es tan terrible vivir aquí”, pues, posterior a interpretación, el argentino continuó deshaciéndose en halagos a Zacatecas: “Preciosa ciudad. Gracias Zacatecas, estamos muy felices”, y la fiesta continuó con Sos tan fashion, una canción de protesta contra los fashionistas tocada, ni más ni menos, con una guitarra de Hello Kitty.

El desenlace de la noche acentuaba su intimidad con Down with my baby, una baladita en inglés, que es como un mix entre Barry White y Nirvana que fue la que lanzó al cantante a la zona mainstream porque apareció en una telenovela; pero apenas fue el preludio para uno de los momentos más emotivos, porque tras pronunciar “Un sueño estar aquí por primera vez en Zacatecas”, sonaron los acordes de Anoche soñé contigo, que a más de uno estrujó el corazón y erizó la piel. Fue el momento.

Finalmente, luego de un breve encore más de protocolo que de ganas, sonaron Sur o no sur, Guacamole, La cumbiera intelectual, y para ese momento el escenario ya era lo que Kevin Johansen había vaticinado: mujeres, hombres, niños y niñas lo invadieron para bailar junto a él. Todo estaba listo para su clásico cierre con Fin de fiesta, nostalgia pura para un adiós inolvidable entre el sinfín de noches que lleva el Festival Cultural Zacatecas. ¡Qué lindo fue soñar!

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