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lunes, 17 enero, 2022
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La más indeseable de las fuentes de energía: el carbón

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Por: José Luis Pinedo Vega •

La modernidad no tiene mucho tiempo en la historia de la civilización. Hasta mediados del siglo XVIII, la leña era el único combustible que se utilizaba en el mundo. El carbón vino a desplazar poco a poco la leña, debido a su mayor poder energético, pero se usaba solo para calefacción.

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La Revolución Industrial, se fundó con la asociación del hierro con el carbón – las piedras angulares de la industrialización-. El hierro permitió la construcción de máquinas, para telares, tornos, prensas, locomotoras, rieles… El carbón sirvió para forjar el hierro y luego mover las maquinas. Las locomotoras de vapor comenzaron a transportar personas y carga, entre otros el carbón. Y a medida que las vías férreas se extendían, demandaban más rieles, y para fabricarlos se demandaban más carbón. El carbón fue el combustible sobre el cual comenzó la edificación del mundo moderno.

La expansión de la demanda de carbón y del hierro, provocó la deslocalización de ambos de Inglaterra. Alemania, Francia y Bélgica desarrollaron su propia industria y Estados Unidos lo hizo hasta 1900.

La demanda de carbón se generalizó en Europa, de tal forma que, para satisfacerla, la oferta debía tener suficiencia. Era necesario asegurarse de que el carbón fuera transportado a todas las regiones y centros de consumo. Se requirió un sofisticado esquema de organización, desde la producción, distribución, comercialización, organización del trabajo, control de costos y finanzas. Pero sobre todo es la primera industria, en la historia de la civilización, que hace un uso intensivo de capital. Surgió la economía energética.

Los empresarios se preocupaban por atraer capitales y protegerlos; pues el rendimiento de las inversiones se confrontaba a diversos riesgos: fluctuaciones en la producción de carbón, en los precios del carbón, desastres en las minas, huelgas de mineros… Y las compañías se convirtieron en los primeros expertos en confrontar a los trabajadores, recurriendo a todo tipo de argucias.

Las condiciones de trabajo en las minas eran terribles. Sucedían muy frecuentemente derrumbes, explosiones, e inundaciones y los salarios eran exiguos, de modo que los trabajadores presionaban para lograr mejores condiciones de trabajo, mientras que los empresarios, presionaban al gobierno para que pusiera leyes muy rígidas que entre otras cosas impidieran las huelgas.

El carbón se hizo imprescindible, pero seguía siendo muy voluminoso, además su consumo no era nada eficiente. El humo ennegrecía las ciudades, el aire era irrespirable, las enfermedades respiratorias eran epidémicas, los edificios ennegrecidos, los árboles y aves se morían…

En entre el 4 y el 9 de diciembre de 1952, se estacionó sobre Londres una densa nube cargada de hollín, humo y gases tóxicos, resultado de la utilización de carbón tanto con fines industriales como calefacción doméstica. Se obscureció el cielo, la visibilidad no era superior a un metro de distancia. Como resultado, se estima que en solo una semana murieron 12 mil personas y más de 100 mil personas fueron seriamente afectadas de las vías respiratorias.

A partir de entonces se adoptaron las primeras medidas oficiales anti contaminación en Gran Bretaña, con políticas claras y la creación de organizaciones encargadas de supervisarlas.

Esta semana, el 25 de noviembre 2021, una explosión en la mina de carbón de Listvyazhnaya, en la región de Kemerovo al suroeste de Siberia, murieron 52 trabajadores.

Este accidente, se suma a infinidad de accidentes del mismo tipo, entre otros al trágico accidente ocurrido en la mina de carbón de Pasta de Conchos, en Nueva Rosita Coahuila, el 19 de febrero del 2006, en el que murieron 65 mineros.

El carbón es la fuente de energía fósil más contaminante. Produce 1.41 veces más CO2 que el petróleo, 1.84 veces más CO2 que el Gas Natural y 3.8 veces más que las Celdas Solares Fotovoltaicas. Pero el carbón no solo libera CO2, la nube toxica de Londres puso en evidencia la toxicidad del carbón. En la explotación de las minas se liberan cantidades enormes de metano, gas que produce efecto invernadero. Y, la combustión libera partículas finas PM 10 y PM 2.5 responsables de enfermedades respiratoria y de la muerte de millones de personas por año, sobre todo en China.

Pero, a pesar de esto, a pesar de las catástrofes interminables en las minas, de las consecuencias a la salud, y de su responsabilidad en el deterioro de la atmosfera y en los cambios climáticos, paradójicamente la utilización del carbón no deja de aumentar.

El petróleo provee el 31.2% de la energía que se consume en el mundo, el carbón el 27.4%, y el gas natural 24.7%. Sin embargo, el carbón es responsable de 40% de las emisiones de CO2, el Petróleo del 34% y el gas natural del 20%.

Sin embargo, el carbón es la fuente de energía más abundante en el mundo. Al ritmo de consumo actual las reservas probadas durarán (o están evaluadas en) 139 años. Mientras que las reservas de petróleo están evaluadas para 53.5 años y las de gas natural 48.8 años.

El 70% de las reservas de carbón están ubicadas en 9 países. En Estados Unidos se ubica el 23.2%, en Rusia el 15.1%, en Australia el 14%, el China el 13.3%, en la India el 10.3%, Alemania el 3.3%, Ucrania e Indonesia el 3.2%, Polonia el 2.6%…

Los mayores productores de carbón en el mundo son China que produce el 50.5%, Indonesia que produce el 8.7%, la India que produce el 7.9%, Estados Unidos 6.7%, Rusia 5.2%, Sudáfrica, 3.7%, Kazakstán 1.3%, Polonia 1.1%.

China consume más de la mitad del carbono del mundo (el 54.3%), consume más de lo que produce, o sea que debe importar tiene del orden 1 000 centrales carbo-eléctricas. La India consume el 11.6%, también consume más del que produce. Estos dos países, los más poblados del mundo, con 1 430 y 1 370 millones de habitantes, consumen 2/3 del carbón del mundo. El 56.6% de la energía que consume China y 54.8% de la energía que consume la India, proviene del carbón.

El precio del carbón varía mucho de lado a lado del planeta. En Norte América una tonelada cuesta un poco más de 40 dólares, mientras que, en Japón, más de 80 dólares. Aun así, es la fuente de energía más barata del mundo.

El poder energético del petróleo es superior al del carbono. Para obtener, con carbón la energía equivalente de una tonelada de petróleo, se necesitan mínimo 1.5 toneladas de carbono, lo cual a precios de Asia equivale a 120 dólares. En el 2020 el precio del barril de petróleo fue del orden de 42 dólares. Una tonelada contiene 7.33 barriles de petróleo. Así que una tonelada de petróleo costaba 307 dólares.

De cualquier manera, 120 dólares por tonelada de carbón, comparado 307 dólares por tonelada de petróleo es menos del 40%.

En Asia y el Pacifico se consume el 80% del carbón del mundo. Estados Unidos que posee las mayores reservas consume solo el 6.1%, Japón el 3%, Sudáfrica 2.3%, Rusia e Indonesia 2.2, Corea del Sur 2.0, Alemania el 1.2%, Turquía y Polonia el 1.1%

En Unión Europea (UE) 27% de la electricidad se produce con carbón. Los países con mayor número de centrales de carbono son Alemania con 71, Polonia con 47, República Checa 45, Reino Unido con 11 pero de mayor potencia… En la UE hay 280 centrales eléctricas de carbón operando y hasta el 2019 había más de 100 en construcción.

Las razones, por las cuales se prefiere el carbono, son tres: una la disponibilidad de reversa y dos el precio y tres, que no hay una regulación estricta sobre las emisiones -o sea, no cuesta nada contaminar-.

México tiene apenas el 0.1% de las reservas de carbón del mundo; o sea que prácticamente no tiene. Produce y consume el 0.1% del carbón del mundo. O sea que el nivel de responsabilidad de México en las emisiones debidas al carbón es realmente insignificante. La industria siderúrgica probablemente absorbe toda la producción.

El tema que selló el fracaso de la COP 26 de Glasgow, fue justamente el carbón. Los países consumidores, algunos por no tener otra opción como la India, otros, los productores por resultarles rentable, y otros simplemente por accesibilidad, no pueden reducir su producción o consumo. Así que el mercado del carbón tiene una inercia, difícil de modificar. Menos ahora, ante la crisis del aumento de los precios del gas natural.

Es el mercado, el que impone las pautas sobre el modo de consumo, no solo del carbón sino de la energía en general. La economía de mercado, el consumismo y la inercia industrial en el mundo, son los obstáculos inamovibles por los cuales sigue creciendo el consumo de combustibles fósiles, a pesar de las mil y unas razones en su contra.

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