Sujetos armados interceptaron la carroza fúnebre en la que trasladaban a un reo que ayer fue asesinado en el interior del penal de Tuxpan, en el municipio de Iguala, y prendieron fuego al cuerpo junto con el ataúd.
La fiscalía regional de la zona norte del estado informó que, de acuerdo con datos preliminares, los hechos se registraron la noche de ayer cerca del poblado de Platanillo, en el kilómetro 53 + 500 de la carretera federal Iguala-Cuernavaca.
Por temor, ni familiares ni la funeraria denunciaron el ataque; la procuraduría de Guerrero ya investiga el hecho.
Ismael Ocampo Álvarez, apodado La Naila, murió en un penal del municipio de Iguala, adonde un grupo de seis hombres armados ingresó la madrugada del viernes, originando un enfrentamiento en el que fallecieron otros tres reos y cinco de los atacantes, que fueron abatidos por custodios de la cárcel.
Según fuentes oficiales, Ocampo Álvarez, de 41 años, era el enlace del cártel de Los Caballeros Templarios, que opera en el vecino estado de Michoacán (oeste), con organizaciones criminales de Guerrero y controlaba a los reos de esa cárcel.
El enfrentamiento en el penal se originó por «una venganza» de un grupo criminal antagónico a La Naila, luego de que el jueves otro reo muriera a consecuencia de los golpes que recibió en una riña, dijo un funcionario estatal que pidió el anonimato.
El cuerpo de Ismael Ocampo era trasladado el viernes por la noche en un coche fúnebre junto a sus familiares desde Iguala (Guerrero) a Cuernavaca, capital del vecino estado de Morelos, cuando un comando armado lo interceptó en la carretera para quemar el cadáver.
Los empleados de la funeraria y los familiares huyeron del lugar y se han negado a interponer una denuncia tras haber sido amenazados.
Las cárceles mexicanas, especialmente en las regiones azotadas por el narcotráfico, son escenario de riñas, masacres y fugas masivas que sólo en 2012 dejaron 154 internos fallecidos y 264 evadidos.
(Con información de Afp)



