En Zacatecas son pocas las librerías que tienen sus puertas abiertas

En Zacatecas son pocas las librerías que tienen sus puertas abiertas
Librerías se han sumado al cierre de sus puertas, pero no a la clausura ■ FOTO: ALEJANDRO ORTEGA NERI

■ Aumentan venta de libros, atendiendo medidas de prevención ante la pandemia

 

Con la pandemia del Covid-19 se imaginaron y son posibles aún los “peores escenarios”. El primero de ellos y el más grave, el de la muerte masiva por contagio; y el segundo que ha preocupado en gran medida, la crisis económica que va a generar. Sin embargo, para el ejército de miles de románticos, adoradores del Quijote, seguidores de Peter Kien y conversos como Guy Montag, hay uno que no se había visto venir pero que inevitablemente llegó: el cierre de las librerías.

Las imágenes de ciudades y capitales del mundo nos han recordado las más célebres distopías del cine y la literatura. Parece que quedarse en casa, máxima de esta pandemia, está siendo acatada en algunos lugares de manera voluntaria y en otros con la fuerza. Ante un nuevo escenario en México, el de la Emergencia Sanitaria, todos aquellos servicios no esenciales dejaron de funcionar para evitar el contagio masivo y aplanar la curva, sin embargo, ese mismo ejército de románticos quizá no concibió jamás que una librería no fuera considerada esencial y ahora sí, las ciudades para ellos muestran su peor y más triste escenario, el que Jorge Luis Borges temió: un mundo sin libros.

En Zacatecas son pocas las librerías que tienen sus puertas abiertas y lo hacen en un horario restringido. La librería André-A, una de las clásicas y con mejor contenido de la ciudad sólo permanece abierta de las 11 de la mañana a las 4 de la tarde. Por su parte, la librería El Alquimista, ubicada a un costado del Jardín Independencia, lo hace de las 10:30 hasta las 7 de la noche. Y es aquí, precisamente, uno de los últimos reductos de la resistencia.

Allende a los alimentos básicos, las bebidas alcohólicas y la programación en las plataformas de contenido por streaming, los libros se manejaron como uno de los objetos de los que habría que surtirse para la encerrona y según comentan los vendedores, así fue. En dicha librería, El Alquimista, que oferta saldos, “de viejo” y una que otra novedad, las ventas han registrado un aumento de aproximadamente el 30 por ciento antes de que se anunciara la entrada a la tercera fase.

Los libros que más se vendieron son los de carácter infantil y juvenil, pues ante la cuarentena en casa, se buscó algo para el pasatiempo de niños y jóvenes. En este sentido, informó la dependiente, los más vendidos han sido los escritos por los youtubers como el de “Tres promesas” de Leslie Polinesia y el de mayor éxito, “Lugares asombrosos” de Luisito Comunica. Pero también, los del brasileño Paulo Cohelo y “El Traidor” de la periodista Anabel Hernández, han llamado la atención.

Cerca del lugar, sobre la Avenida Hidalgo del Centro Histórico de Zacatecas, La Librería Universal, también una de las de mayor tradición, registró aumento en las ventas de igual manera en libros juveniles y didácticos para los niños. Pero atendiendo a las medidas de prevención ante la pandemia recortaron primeramente su horario, pero ahora han decidido cerrar hasta nuevo aviso, al igual que la hizo la sección de librería también de la tienda Sanborns, que atiende solamente en el departamento de telefonía y farmacia, según el personal, lo más importante ahora.

El mismo caso se ha dado en la librería de Educal, ahora perteneciente al Fondo de Cultura Económica (FCE) y que se encuentra en el interior del museo Manuel Felguérez. Ahí, de acuerdo con Roberto Galván, el gerente de la librería, también hubo un incremento “leve”, de un 20 por ciento aproximadamente en comparación con los primeros días de marzo, y hubo clientes que sí manifestaron que compraban los libros para darse un “encerrón”.

Según Galván, se vendió “un poco de todo”, aunque sí hubo quien se llevó también libros infantiles y juveniles, pero los que se estuvieron vendiendo en demasía fueron los del Fondo Editorial Tierra Adentro, que tenían el precio promocional de 10 pesos. Por ahora lo que preocupa es el tiempo en el que estarán con la librería cerrada, pues el sueldo no es muy alto y al percibir también comisiones de venta, las ganancias personales caerán.

La librería El Árbol es la que se ha sumado al cierre de sus puertas pero no a su clausura, pues como si fuera un negocio de comida para llevar ha dispuesto su servicio de entrega de libros a domicilio, porque para su propietaria, la periodista y activista Alma Ríos Treto, el libro es también alimento para el alma y el intelecto que tanta estimulación necesitan en esta cuarentena, y que a pesar de que no puede cuantificar si han aumentado sus ventas debido a su reciente apertura en su nueva etapa, reconoce que sí pasó que ante el confinamiento si hubo quien se abasteció de libros, lo que le da gusto porque la gente está considerando al libro como un artículo de primera necesidad y eso “habla bien de un pueblo y una sociedad”.

El Árbol, ubicada en la calle Genaro Codina del Centro Histórico, a pesar de no tener sus puertas abiertas, sí atiende en este momento de 10 de la mañana a 8 de la noche para quien guste pasar por sus encargos. Porque Ríos Treto está convencida de que es necesario en estos momentos llevar el libro físico a la casa, porque a pesar de los dispositivos electrónicos, un ejemplar impreso implica el acompañamiento que no existía porque no había tiempo para eso, y que al final, como diría Julio Cortázar, los libros pueden ser el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.

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