Esquema económico y fiscal para enfrentar el naufragio económico

Esquema económico y fiscal para enfrentar el naufragio económico

Estamos en un verdadero nudo gordiano en la economía mexicana. La pandemia paralizó la actividad económica que mandará a mucha gente al desempleo y la capacidad de captación fiscal quedará muy disminuida. Para impulsar el crecimiento, el Estado debe intervenir en cuatro factores de la demanda global: aumentar el consumo, estimular la inversión productiva, incrementar el gasto público y también lograr mayores exportaciones. Para lograr lo primero se recomienda bajar los impuestos al consumo; para lo segundo, disminuir la tasa de interés para que los empresarios hagan uso de créditos; el aumento de gasto público puede hacer uso de algún margen de déficit público; y las exportaciones se incrementan cuando el valor del peso disminuye (lo cual ya está). Todo junto hace un efecto de estímulo de la demanda global que, a su vez, estimula la producción general y, luego entonces, aumenta la renta (los ingresos de capitalistas y de trabajadores). Pero la cosa no es así de sencilla, porque ahora los criterios para ordenar la economía no son solamente el empleo y la inflación, sino también la desigualdad.

La desigualdad se ha convertido en un bloqueo al crecimiento económico, y por lo mismo, impide la posibilidad de darle empleo a todo mundo. Una medida para estimular el gasto público y disminuir la desigualdad es implementar un impuesto a la propiedad hiper-concentrada. El 10 por ciento más rico tiene casi el 90 por ciento de la propiedad inmobiliaria y de activos financieros y de capital. El 1 por ciento más rico tiene casi el 40 por ciento de esa propiedad. En un escenario de hiper concentración, un impuesto a la propiedad es esencial. Esta decisión puede lograr dos cosas al mismo tiempo: bajar desigualdad que estimule el crecimiento y captar más recursos para el gasto público. Puede gravarse la riqueza, al mismo tiempo que se disminuyen impuestos al consumo (IVA). En México se grava la renta, el consumo y algunos productos de forma especial (como el petróleo); pero no la concentración de la propiedad (el Capital). Es momento de hacerlo.

Hay áreas de la economía ilegal que cuenta con recursos enormes y pueden aprovecharse. Por ello, debemos pensar en la despenalización de la Cannabis y tomar de ahí un impuesto especial para cuestiones de salud. Eso puede permitir al mismo tiempo transferir presupuesto de seguridad a obra pública. Recordemos que la despenalización del alcohol en Estados Unidos fue justamente durante la gran recesión. Están dadas las condiciones para dar estos dos saltos que impacten en forma definitiva en una hacienda pública que estimule la recuperación de la economía en forma equitativa. La ética propietarista que se opone a tocar la propiedad y la considera algo sagrado, se ve disminuida con la atmosfera solidaria que se va apoderando de la nación. El Capital Solidario se acumula y reproduce con políticas igualitarias. Ante una economía devastada se debe recuperar el derecho de lo público y la prioridad del bien común. Ante el naufragio, ocupamos al Estado (donde estamos todos): sin Estado no hay barco.

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