Opiniones

Opiniones
Pieza exhibida por la Galería The Pill, de Estambul, en la Material Art Fair, CDMX.

La Gualdra 420 / Río de palabras

 

En el principio de los tiempos de la masificación de las redes sociales, periodo que me tocó presenciar y experimentar, me di a la tarea de opinar de todo. Me convertí en un opinador profesional y confesional. No había sustancia que no conociera y palabra que no dominara. Afortunadamente perdí el hábito y fui capaz de tomar distancia. He sido tentado a asumir la responsabilidad de decir algo sobre cualquier cosa, pero a quién quiero engañar: soy un perfecto irresponsable. No solo eso, he comprendido que el silencio me hace libre. Sin embargo, ante acontecimientos recientes me he replanteado mi neutralidad, aunque es necesario aclarar que de ninguna manera soy neutral. Estoy contra todo tipo de gobierno y autoridad. No defiendo ni argumento a favor de banderas, himnos, creencias o tendencias. Supongo que eso más menos dibuja el tipo de pensamiento que contengo; por supuesto ese pensamiento puede ser modificado por el aleteo de una mariposa o una piedra en el zapato (aunque las piedras son mejores rompiendo vidrios). Si hubiera un meteorito atravesando el espacio dispuesto a incrustarse en la jeta de la Tierra, yo animaría a la roca interestelar por medio de tuits y proclamas desde la comodidad de mi estudio e incluso subiría un video a YouTube titulado: Vénganos meteorito. Si mañana el planeta decidiera reacomodarse o congelarse, sepan que caminaría cantando y bailando hacia la nieve o hacia las entrañas de la Tierra; me propondría como el primero para el cadalso natural no como mártir sino como sujeto de pruebas para que el fin del mundo no falle. Como leerán, soy un apóstata de la apostasía. Lo cual sería una contradicción sino fuera porque el término enmarca perfectamente su significado. No creo en nada ni le creo a nadie (ni a mí) porque creer no es una vía para acercarse a la verdad, la verdad como relato argumental sobre lo que perciben y no nuestros sentidos. Yo renuncié a opinar por una cuestión incluso banal: mi tiempo. Opté por bailar, ir al cine, comer, leer, estar con ella, o simplemente hacer nada. Pero si tuviera que volver a la trinchera de opinador, créanme que me contagiaría de coronavirus y cruzaría el mundo entero con tal de alcanzar el fin de la humanidad, porque la humanidad es la enfermedad más contagiosa que he visto.

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_420

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ