#LeerEstáDeModa

#LeerEstáDeModa

La Gualdra 391 / Promoción de la lectura

 

 

El pasado 26 de junio se presentó la Estrategia Nacional de Lectura. En otras ocasiones, en este mismo espacio, he subrayado que las circunstancias en que se dan los esfuerzos por formar lectores en nuestro país son tan faltos de visibilidad que permiten que cualquier iniciativa que surja y se de a conocer mediáticamente es motivo de festejo, algarabía, reconocimiento y falta de crítica. El fin justifica los medios. Pero también los discursos, las omisiones, las ambigüedades. No se toca la cara oculta de la lectura. Esta vez no ha sido la excepción. El hashtag #LeerEstáDeModa dice mucho.

Si leer está de moda, entonces la lectura es un acto temporal, superficial, enfocado a un sector, impuesto por las cúpulas. ¿Cuánto tiempo durará esa moda? Las modas son generacionales, ¿también serán así las acciones derivadas desde la propia Estrategia? Creo que no, que no cometerán el error de enfocarse en un solo rango de edad. Aunque a través de declaraciones, decisiones, omisiones y actos han mostrado que sus lecturas de la realidad no son adecuadas y que están pagando la novatada, tengo esperanza que prive el sentido común, que escuchen –y no sólo oigan- las voces que les rodean.

Las palabras de la Dra. Gutiérrez Müller al asignar un calificativo a la lectura que realiza la mayoría de los mexicanos son muestra de una inercia discursiva y real (en términos literarios), pero desafortunada en el ámbito de la formación de lectores. Si leer nos genera ser empáticos, si cada quien experimenta diversas emociones, si cada quien crea su polisemia lectora, entonces no enarbolemos la bandera de la superioridad a partir de nuestras propias preferencias lectoras. Leer es un acto de dignidad también, y la dignidad es algo que se pierde en esta vorágine de violencia en que vivimos.

Si leer es una buena apuesta para, en palabras de los políticos, reconstituir el tejido social, debemos dejar de lado las “persuasiones” (también en términos de la estrategia) como aquélla de hace años donde aparecía “El enmascarado de plata” en posición de ataque acompañado de la leyenda: “Si no lees te madreo”.

La gracia raya en la intolerancia. Y he aquí donde toma fuerza y sentido la distinción entre promoción y mediación de la lectura. También lo abordé en una colaboración anterior, por ello no me extenderé en ello, sólo intentaré resumir a partir de una analogía y un par de consignas.

Hay quienes en su meritorio afán de formar lectores, confrontan el libro versus algún dispositivo electrónico. Como dato curioso, muchas de esas personas no hay experimentado el placer de enfrentar a un videojuego (y muchas veces ni el del acto lector). A los promotores de la lectura les obsesiona colocar un libro en la mano de otra persona, no importa cuál libro, el que sea. No importan las necesidades del otro. El centro es el libro. Los promotores están, valga la expresión, chingue y chingue y chingue. El mediador seduce, invita, suscita. También chinga y chinga, pero bonito.

 

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra-391

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