Integran alumnas y activistas expedientes sobre acoso sexual al interior de la UAZ

Integran alumnas y activistas expedientes sobre acoso sexual al interior de la UAZ
Instalaciones del Campus UAZ Siglo 21 ■ foto: la jornada zacatecas

■ Son ya 25 y se siguen recibiendo testimonios de jóvenes, mujeres y hombres: Salmón

■ Exigen a Rector se capacite sobre violencia de género al personal de la Universidad

 

Desde principios de marzo de este 2019 un grupo de seis mujeres docentes de la UAZ, alumnas de diferentes unidades académicas y dos abogadas expertas en violencia de género empezaron a integrar expedientes sobre acoso y hostigamiento sexuales al interior de la Máxima Casa de Estudios en el estado.

En este momento, informó Georgina Salmón, docente en preparatoria de la UAZ, tanatóloga, maestra en Comunicación y licenciada en Letras, quien es a la par integrante de la colectiva 8M, suman ya 25, y siguen recibiendo testimonios de jóvenes, mujeres y hombres, tanto de preparatoria como de licenciaturas que denuncian ser víctimas de estas modalidades de violencia y otras, por parte de maestros, algunos que a la par son escritores o artistas en otras áreas.

Con motivo de otro episodio de denuncia del Movimiento #MeToo que irrumpió en redes sociales desde el pasado sábado, este medio entrevistó a la académica para hablar sobre el tema del acoso sexual y las dificultades de su denuncia y tratamiento, en este caso, al interior de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Romper el silencio buscando con ello generar justo la ruptura de la normalización de la violencia de género con denuncias públicas sigue generando un intenso debate que volvió esta vez bajo las etiquetas #MeTooEscritoresMexicanos, #MeTooPeriodistasMexicanos, #MeTooAcademicos, #MeTooActivistas y #MeTooCine, a las que se aparejó como siempre, otra que define la postura política detrás de las denuncias, #YoSiTeCreo.

Georgina Salmón explicó que como parte de la violencia normalizada hacia las mujeres víctimas de violencia sexual siempre se les cuestiona por cualquier flanco que se considere culturalmente pueda poner en duda su versión, y no la del agresor.

El día 6 del marzo, refirió, junto con otras activistas expuso en tendederos colocados en el Teatro Fernando Calderón, una serie de denuncias de alumnas de preparatoria para llamar la atención sobre del tema, del Rector Antonio Guzmán Fernández, asistente en esa fecha al Foro Mujeres por una Vida sin Violencia y por los Derechos de las Humanas, donde se anunció la presentación del Protocolo para la Atención de Actos de Violencia de Género en la UAZ.

El funcionario les precisó a pregunta expresa que no existía al interior de la Casa de Estudios un protocolo específico para casos de acoso sexual, “incluso nos pidió que lo trabajáramos por favor, que teníamos todo su apoyo”.

No obstante el día 9 del mismo mes fue publicado en este medio una nota firmada por Martín Catalán que da cuenta de la renuncia de un profesor de la UAZ implicado en un caso de acoso sexual, en la que Leticia Torres Villa, coordinadora del Equidad de Género, habla de la existencia del protocolo, agregando que el problema es que nadie sabe que existe.

Esta duda también la tiene la propia Georgina, las docentes con las que trabaja el tema y el cuerpo de abogadas que las asesoran.

Dijo que ha pedido en dos ocasiones a Torres Villa este protocolo, la más reciente justo ayer y la respuesta obtenida es que aún no se puede hacer público porque falta que pase los filtros del Departamento jurídico de la Universidad y el propio Consejo Universitario, y que espera por su difusión hasta el próximo mes de agosto.

“Nosotras queríamos ver precisamente qué sucedía con ese protocolo porque sí nos da miedo que hasta cierto punto se tratara de una forma legal de encubrirse entre ellos. Nos asegura la maestra Leticia que para nada, que no es así”.

Mientras tanto Georgina Salmón ha estado entrevistándose con administrativos de unidades académicas para exponerles las denuncias, partiendo siempre de la premisa de que la víctima dice la verdad, y obteniendo distintas reacciones, algunas negativas.

“Que no se puede, que son asuntos internos donde no se va a hablar de eso, y 10 mil pretextos, pero la realidad es que no se está trabajando, es un tema incómodo, un tema que molesta pero que ya no puede seguir así”.

Refirió vinculando el tema al Movimiento #MeToo que éste ha facilitado el que las estudiantes en el ámbito de la comunidad universitaria, donde persisten los usos y costumbres de la violencia normalizada de género “ya no se dejen, ya las redes las tienen un poco despiertas. Están en proceso de deconstrucción”, dijo.

“Lo que yo les dijo es que si se sienten mal, está mal. Si alguien se te acerca de más y te hace sentir mal, está mal”.

Sostiene que en este momento se están gestionando de manera equivocada los asuntos de acoso y hostigamiento sexuales en la UAZ, en los que intervienen psicólogos educativos y no especializados en violencia de género, y que a veces se utilizan o se proponen careos entre víctima y agresor, y a ellas se les han pedido como pruebas que acompañen sus testimonios con videos.

En su diálogo con el Rector Antonio Guzmán Fernández sobre este tema, comentó asimismo, las activistas le exigieron que se implementen capacitaciones sobre violencia de género para los administrativos, docentes y trabajadores a fin de que aborden adecuadamente estas problemáticas.

Como el caso que se cita en la nota de La Jornada Zacatecas del 9 de marzo acerca de un docente universitario que renunció luego de verse involucrado en una denuncia de acoso sexual y que señala Torres Villa, tenía tiempo completo y muchos años de antigüedad (además en ese particular, experiencias en la vida pública donde tuvo “puestos grandes”), Georgina Salmón dice desde su experiencia que muchos de los testimonios refieren a los agresores con este tipo de perfiles, de tal manera que implica un ejercicio de poder sobre la víctimas, a veces menores que ellos en más de 25 años, desde este estatus jerárquico.

A falta de un protocolo en la UAZ para casos de acoso y hostigamiento sexuales por lo menos socializado, agregó tras el incremento después del 8 de marzo pasado de las denuncias, que junto con las abogadas que las asesoran están estudiando la aplicación de uno existente para estos casos, de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), a la que pertenece la Autónoma de Zacatecas.

“Estamos viendo la forma de trabajarlo para ver qué es lo que podemos rescatar de ahí, cómo utilizarlo a corto plazo, porque sí son muchos los casos que se están dando”.

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