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Presentan libro de Espinosa Proa que reúne sus comentarios sobre diversos proyectos artísticos

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Por: ALMA RÍOS •

■ Si una obra de arte no provoca, no es obra, señala el autor y académico de la Universidad

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De una belleza casi ominosa. Retorno al arte del desierto es el compendio de más de 40 ensayos que sobre exposiciones, presentaciones de discos, obras de arte y artistas fundamentalmente visuales, aunque también se encuentran cantantes y músicos de Zacatecas, reúne en esta obra Sergio Espinosa Proa, destacado académico, y confesó, gracias a la amistad, también crítico de arte.

El libro editado por el Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) fue presentado el pasado miércoles en el salón Hermanos De Santiago del Centro Cultural Ciudadela del Arte por María José Sánchez Uzón, docente e investigadora de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y Gabriela Pinedo Morales, colaboradora del periódico Pueblo de Costa Rica.

Sergio Espinosa Proa citó el origen de este material en la iniciativa que en 1989 le expresara el artista Emilio Carrasco, una petición para que elaborara un texto relativo a  la muestra que expondría en la Sala Ollin Yoliztli, en la Ciudad de México.

“Pero yo de arte no sé una chingada”, le habría contestado el docente e investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas al artista visual. -“Por eso”. Le contestó Carrasco.

Así, desde la amistad surgieron nuevas solicitudes para realizar textos en presentación de exposiciones visuales, de libros, inauguraciones de galerías de arte, entre otras motivaciones que tienen que ver con la producción artística de Ismael Guardado,  Juan Nava, Julio Ruelas, Francisco Goitia, Emerick Rodríguez, Alondra Torres, Armando Haro, Javier Cortez, Sara Ortiz, Ignacio Vera Ponce, los museos de Zacatecas, el grupo de jazz Saudade y otros proyectos culturales.

El primer volumen que reunió los textos de Espinosa Proa en esta lógica apareció en 2004 y llevó como título Del arte del desierto.

“La culpa la tienen los artistas que me invitaron a hacer un comentario artístico, estético, filosófico (…)  lo que hice fue acompañar a estas exposiciones desde una posición que trata de darle mucho campo a la sensibilidad más que a lo que sería un análisis académico, científico y filosófico más formal ”, comentó.

Añadió, se incluyen cinco textos teóricos que tratan de darle un marco, una visión de conjunto a este trabajo.

Comentó sobre lo expuesto por las presentadoras y en acuerdo a sus comentarios que  De una belleza casi ominosa. Retorno al arte del desierto, “no se trata de definir la belleza sino de liberar el pensamiento y responder y corresponder a la provocación que es siempre una obra de arte” en el sentido político, estético y emocional.

Si una obra de arte no provoca, agregó, no es obra, es una simple imagen que pertenece a un orden de clichés, a un sistema conceptual dogmático-ideológico ya completamente muerto y acabado.

Si es obra de arte es porque está provocando algo nuevo, generando tanto en el creador como en el receptor la emergencia de algo distinto, inesperado. Que uno ni siquiera sabía que podía experimentar, sintetizó.

El libro, dijo Sánchez Uzón, contribuye a acercarnos a la crónica de la actividad artística de Zacatecas. “Sergio Espinosa Proa nos conduce a pensar sobre la belleza si es que ésta puede ser pensada”.

Gabriela Pinedo Morales observó que la búsqueda de la belleza a lo largo de los escritos de Espinosa Proa remite a la reflexión de que no hay un concepto de la misma, “pues éste se rompe cuando uno intenta hacerlo conectar con lo que está viendo, sintiendo y percibiendo con los sentidos”.

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