Un silencio catártico inundó la sala principal de la Cineteca Zacatecas al terminar la primera proyección en la capital del estado de “NAZA: una ventana a los sistemas de exterminio masivo”, documental que evidencia la manera en que Israel utiliza complejos sistemas de vigilancia e inteligencia artificial para realizar ataques dirigidos a la población civil en la franja de Gaza.
El documental dirigido por los periodistas Yuval Abraham y Rachel Szor se proyectó por primera ocasión este jueves en la capital del estado (la semana pasada se exhibió en Fresnillo) en la Cineteca Zacatecas y en una cadena de cines ubicado en la zona conurbada de Zacatecas-Guadalupe, en ambas con gran afluencia.
En el caso de la Cineteca Zacatecas, los asistentes reaccionamos con un silencio catártico o de procesamiento que, en términos psicológicos, ocurre cuando la mente está asimilando un giro argumental de gran impacto o una revelación profunda. No fue un silencio incómodo, sino un silencio en donde los espectadores usamos nuestra energía mental para procesar el contenido del documental.
Después de las últimas e impactantes imágenes del documental, aparecieron en pantalla los créditos de los realizadores involucrados; mientras tanto, los espectadores nos quedamos en silencio dos minutos, tal vez tres, pero pareció eterno. A lo lejos se escuchó solo un suspiro.
Después, una joven se levantó de su asiento. Con voz entrecortada, invitó a los asistentes a firmar una petición al gobierno de México para que rompa su relación diplomática con Israel.
Fuera de la sala, algunos asistentes hicieron comentarios sobre el horror e indignación que les provocó el testimonio de integrantes del ejército israelí, quienes describieron en el documental los métodos inhumanos, basados en la inteligencia artificial, para atacar de manera desmesurada a la población palestina.
De acuerdo con los testimonios incluidos en la película, el título de NAZA proviene de la expresión hebrea “Nezek Agavi”, acrónimo militar utilizado por las fuerzas de ocupación israelí para cuantificar el “daño colateral”, es decir, el número aproximado de civiles, incluidos niños, que morirán después de una operación.
La película evidencia que Israel utiliza sistemas de vigilancia y herramientas de inteligencia artificial, entre estos los llamados Lavender y Hansora, para codificar objetivos humanos a gran escala.
Para demostrarlo, la película incluye testimonios anónimos de 24 miembros del ejército y oficiales de inteligencia de Israel, quienes detallan las herramientas utilizadas para la planificación de sus ataques y la cuantificación de personas que morirán, ello con base en la información que les arroja el algoritmo.
El contenido de “NAZA: una ventana a los sistemas de exterminio masivo” se basa en encuentros clandestinos que Yuval Abraham y Rachel Szor hicieron a integrantes del ejército de Israel. Las entrevistas se realizaron en azoteas y los participantes aparecen a contraluz y, en algunos casos, con la voz distorsionada.
Mientras la película muestra noches tranquilas en Tel Aviv, los miembros del ejército y oficiales de inteligencia de Israel relatan que su software de inteligencia artificial ha llegado a preseleccionar de manera automática a 70 mil objetivos humanos y que, al planificar un ataque contra algún miliciano de Hamas hay una cuota preaprobada de civiles que tienen permitido asesinar, la cual puede llegar a ser de cientos.
La retórica que impera en los centros de inteligencia de Israel, testifican los entrevistados, es que en Gaza nadie es inocente, de manera que se planifican ataques en contra de milicianos de Hamas cuando se encuentran en su casa con lo que se garantiza la eliminación de toda su familia.
Después de escuchar, por medio de auriculares, los gritos de los palestinos mientras son atacados, la rutina es simple; apagar la computadora e irse a cenar a algún restaurante de moda en Tel Aviv.



