Resulta indispensable insistir en que MORENA, como promotor de la transformación de la vida pública de México, debe mostrar interés en la formación de cuadros políticos y en promoverlos a los cargos de elección popular para afrontar la necesidad colectiva de profundizar el cambio verdadero; de otra manera, es la “necesidad” individual o de secta política la que se antepone y abre camino a un rumbo incierto, pero cada día más cercano al retroceso como lo proponen Marcelo Ebrad y Ricardo Monreal cuando insisten en “la reconciliación” con los poderes económicos, políticos, mediáticos y, sin duda alguna, hasta con la mafia del poder extranjero.
La llamada “reconciliación” es, a todas luces, un acto de traición a la Cuarta Transformación porque “reconciliarse” significa aceptar como válido el discurso político e ideológico de la derecha de que la política económica y administrativa de la 4T está equivocada. Por lo mismo, habría que retroceder en los planes y programas públicos para redireccionar los recursos hacia los que más tienen, incluyendo los privilegios administrativos y los derivados de la actividad política.
Si la necesidad colectiva de transformar a la sociedad es subordinada a la “necesidad” individual (“ambición vulgar”) deja de ser importante esmerarse por los que menos tienen (“por el bien de todos primero los pobres”), porque entonces “el fin justifica los medios” lo que importa son los fines individuales o de secta política, no los medios para lograrlo. En esa misma lógica, se puede “mentir, robar, traicionar”, corromper y hasta violentar la legalidad en nombre de la democracia y la reconciliación.
En esos usos y costumbres, por cierto, muy arraigados en el PRIANato, resulta innecesario ocuparse del perfil profesional y de la vocación democrática de los candidatos a cargos de elección popular porque su promoción resultará de las necesidades “individuales” o de secta. Si las dirigencias estatales y nacional actúan en esa lógica, que difícilmente confesarán pero se podrá corroborar con los actos prácticos, entonces pueden hacerse arreglos políticos de cualquier índole. No solo pueden aparecer candidatos corruptos, rateros, traidores a la patria, inútiles y “chapulines” que habiendo mostrado discursos y prácticas irreconciliables ahora pueden decir todo lo contrario.
Las escuelas de cuadros se crean para formar militantes convencidos y defensores de un proyecto de sociedad y siendo éstos los pilares de su lucha política debieran ser convocados a encabezar no sólo el activismo, sino también las candidaturas a cargos de elección popular. Lo ideal sería contar con dignos representantes, convencidos y defensores, del proceso de transformación. Pero además, claros de las tareas a emprender para profundizar los cambios alcanzados.
Hoy podemos preguntar si MORENA está promoviendo como Coordinadores(as) de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional a militantes formados en su Escuela de Cuadros. O si, por el contrario, se recicla de entre la clase política a la que hay que jubilar. Aún peor, si promueve como sus futuros candidatos a personajes que han expresado y han hecho práctica contraria a la 4T y a sus principios fundamentales. Incluso, si pretende hacer pasar por auténticos “siervos” del cambio verdadero a quienes incorporó como funcionarios públicos sin que demuestren convencimiento, defensa, profesen y practiquen los valores esenciales del modelo social que AMLO llamó “Humanismo Mexicano”.
Vistas así las cosas, los procesos electorales sólo representan una parte relevante de la lucha por la transformación social. Pero, como los cargos de elección popular dan dinero y poder la lucha política interna, y frente a otros partidos políticos, se centra en tomar a las elecciones como oportunidades de colocación jugosamente remunerada y reproducción de un modus operandi y vivendi de la clase política. Si ésta última no se renueva de actores, principios y prácticas las estructuras políticas se mantendrán intactas y sólo habrá modificaciones de fachada, como cuando se dio la alternancia del PRI por el PAN sin que se registrara ninguna transformación importante.
Las dirigencias, estatales y nacional, de MORENA tienen la responsabilidad de promover a representantes de elección popular que realmente representen sus principios, es lo único que puede producir prestigio, confianza y certeza. Si hace lo contrario, estará promoviendo la misma sepultura que, en su momento, tuvo el Partido de la Revolución Democrática y abriendo las puertas al retorno de la derecha que es ampliamente apoyada por el imperio gringo. Así como sucedió en Argentina, Chile, Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia y empieza a suceder en Brasil.
Los ciudadanos convencidos de profundizar la 4T no podemos apoyar el retoño de la derecha, pero debemos encontrar formas muy diversas de cuestionar. La tarea diaria es dar el debate y promover la organización para la defensa real de la transformación, la soberanía nacional y el cumplimiento de los valores y principios de la transformación de México.



