La Cámara de Diputados deberá analizar una iniciativa que busca poner límites a las jornadas laborales de los médicos residentes y mejorar las condiciones en que realizan su formación, mediante reformas a la Ley Federal del Trabajo (LFT) y a la Ley General de Salud (LGS).
La propuesta, impulsada por la diputada de Morena Maiella Gómez Maldonado, presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, plantea reconocer a los médicos residentes como especialistas en etapa formativa y establecer derechos mínimos relacionados con el descanso, la seguridad, la remuneración y la protección frente a la violencia laboral.
Uno de los principales cambios consiste en fijar una jornada de 40 horas semanales, con una extensión de hasta 16 horas por concepto de guardias. Estas últimas no podrían prolongarse más de 16 horas continuas y deberían estar seguidas de un periodo de descanso obligatorio de al menos 12 horas continuas fuera del hospital.
La iniciativa señala que la legislación vigente mantiene una regulación flexible, pues establece que los horarios y descansos de los residentes se determinarán conforme a las “disposiciones docentes respectivas”.
Gómez Maldonado advierte que los médicos en formación, así como los pasantes de medicina, enfrentan condiciones de alta vulnerabilidad, entre ellas acoso laboral y sexual, maltrato psicológico y desgaste físico excesivo, situaciones que pueden poner en riesgo su integridad y salud mental.
Aunque desde 2024 entró en vigor una actualización de la NOM-001 que estableció un máximo de 80 horas semanales y dos guardias por semana para los residentes, la legisladora sostiene que persisten jornadas extenuantes.
El planteamiento toma como referencia investigaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), según las cuales trabajar más de 55 horas semanales está relacionado con una proporción significativa de las muertes atribuibles a factores laborales.
De aprobarse, los hospitales no podrían obligar o coaccionar a los residentes a superar los límites establecidos ni asignarles actividades ajenas a su proceso de formación médica.
La reforma también incorporaría como derechos mínimos el descanso adecuado, horarios y condiciones dignas para ingerir alimentos, ambientes libres de discriminación y violencia, instalaciones seguras, insumos suficientes, trato digno, actualización profesional, así como el pago completo y oportuno de sus remuneraciones.
En la Ley General de Salud se propone incorporar las residencias médicas a la regulación de los aspectos docentes y fortalecer la coordinación entre las autoridades educativas y sanitarias. Las residencias deberán realizarse en unidades médicas con reconocimiento y aval universitario.
Asimismo, los programas de formación de profesionales de la salud desarrollados por la Secretaría de Salud y los gobiernos estatales deberán priorizar la integridad física, mental y emocional de los estudiantes y profesionales en formación.
La propuesta también busca establecer como obligación de las autoridades sanitarias garantizar espacios seguros y libres de violencia, infraestructura adecuada y disponibilidad de los insumos necesarios.
Finalmente, para evitar confusiones entre las distintas etapas de formación médica, se plantea incorporar a la legislación las definiciones de servicio social en medicina, médico residente, unidad médica receptora de residentes, residencia e internado médico.
La iniciativa sostiene que el propósito es evitar que la sobrecarga laboral, el abuso y la violencia se normalicen dentro de la formación médica, y establecer un equilibrio entre las responsabilidades laborales y el carácter educativo de las residencias, en beneficio tanto de los profesionales en formación como del sistema público de salud.



