Guadalajara, Jal., Cientos de personas marcharon y participaron en el Agua KK Festival, para exigir agua limpia en la zona metropolitana de Guadalajara, emitir una alerta sanitaria ante la evidencia de contaminantes biológicos y químicos del líquido que envía a los hogares el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa). Además, manifestaron su rechazo a la privatización del servicio bajo cualquier esquema de dicho organismo.
“Agua sí, caca no. Agua sí, caca no” corearon los asistentes a la movilización, que comenzó en el parque de la Revolución y concluyó en Plaza Liberación, a las puertas del teatro Degollado, en el centro de la ciudad, donde se instalaron toldos y se realizaron talleres comunitarios para mostrar el uso responsable del recurso hídrico.
Desde el año pasado, estudios independientes, universitarios y recientemente ante la presión social también por parte de instancias oficiales del gobierno estatal, han evidenciado la presencia de contaminantes en el recurso turbio y maloliente que envía el Siapa a miles de viviendas en la zona metropolitana de Guadalajara, como bacterias de E. Colli hasta metales pesados, lo que generó diversas movilizaciones, la más concurrida la de este domingo.
Entre los letreros y pancartas que se mostraron había leyendas como “Queremos agua limpia en nuestras colonias”, “Alerta sanitaria ya, Secretaría de Salud omisa”, “El agua es un derecho, no un privilegio”, “Agua para la vida, no para el negocio” o “Inversión 100 por ciento pública para agua sí, no a las apps (asociaciones público privadas)”.
Rechazan privatización del servicio
En julio pasado, el gobernador emecista Pablo Lemus informó que hay empresas interesadas en “entrarle” a invertir en el Siapa mediante esquemas como el de CMRO (construcción, mantenimiento, rehabilitación y operación), modelo que también rechazaron los manifestantes al señalar que el organismo no debe privatizarse bajo ninguna circunstancia y, al contrario, debe democratizarse, ser transparente y permitir la participación social en la toma de decisiones.
Arturo Gleason, investigador universitario y reconocido experto hídrico, tomó la palabra durante el mitin, dijo que no se debe entregar un “cheque en blanco” al gobierno estatal, que primero habló de 25 mil millones de pesos para resolver la crisis hídrica y recientemente casi lo duplicó a poco más de 42 mil millones para la construcción y rehabilitación de infraestructura.
Precisó que “cada proyecto deberá demostrar cuál es el problema que debe resolver, cuánto costará, cuál es su proyecto ejecutivo, quien lo cuidará, cuánto costará mantenerlo, su fuente de financiamiento, durante cuántos años se realizarán pagos, qué empresas participaran, su impacto ambiental y de qué manera se reflejará en la calidad del recurso natural”.
Aseguró que no aceptarán que la crisis del agua sea usada para justificar megaproyectos de miles de millones de pesos y que por tanto se exige la revisión pública, técnica, social, ambiental y financiera de cada uno de los planes que integran la estrategia anunciada por el gobierno estatal.
María González Valencia, del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario y otros vecinos que hicieron uso de la voz, también señalaron que transferir a empresas privadas funciones como construcción, mantenimiento y operación de infraestructura pública, puede abrir un proceso de privatización parcial o total. “Tampoco aceptaremos que la crisis sea usada para entregar infraestructura estratégica al capital privado”, afirmaron.
Los participantes recordaron que el agua es un derecho humano y un bien común, no una mercancía y propusieron transitar hacia un modelo de gestión con control social y participación comunitaria, donde los ciudadanos intervengan en las decisiones sobre calidad, distribución e infraestructura.
Como alternativa a la administración estatal y a la entrega del recurso al capital privado, el movimiento propuso la creación de acuerdos público-comunitarios, esquema basado en experiencias de América Latina que busca la colaboración sin fines de lucro entre el Siapa, comunidades, universidades, sindicatos y organizaciones sociales para compartir tecnologías y conocimientos bajo principios de solidaridad y reciprocidad.
Luego del mitin se realizaron talleres sobre tecnologías alternativas como filtros caseros, sistemas de captación de agua de lluvia, baños secos y monitoreo de calidad del agua.



