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Ulises Mejía; una esperanza para Zacatecas

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

Pocos ciudadanos zacatecanos pueden negar que la “gobernanza” de David Monreal no ha dado buenos resultados. A un año de que entregue la gubernatura pueden enumerarse los compromisos incumplidos. Algunos se anunciaron como “prioridades” (cuando son muchos, ninguno es prioridad) quedado en el olvido; por ejemplo: “el campo no es problema, el campo es solución”; incluso, la “gobernanza” ha sido demagogia.

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De los muchos temas pendientes de atención, se encuentra el de ciencia y tecnología. El compromiso fue posesionar la ciencia para enfrentar los problemas estatales; por lo mismo, atender las demandas de la comunidad científica y vincularla con la economía mediante la innovación. No hay nada que se pueda presumir.

La gobernanza, sello con el que arranca el actual gobierno, puede entenderse como gobernabilidad democrática, donde los anhelos y aspiraciones de la sociedad entera se refleja en acciones de gobierno. Tal propósito es imposible de cumplirse cuando el jefe del ejecutivo se aísla de la sociedad, evita las giras y establece obstáculos a la manifestación de quejas, demandas y propuestas; tampoco las incluye en sus planes y programas. Sucede con estudiantes, campesinos, maestros o ciudadanos inconformes con sus acciones de gobierno, como fue la lucha en contra del segundo piso. Bien decía Andrés Manuel López Obrador: “gobernar obedeciendo”.

A la falta de visión y vocación se suma la ausencia de un equipo capaz de crear diagnósticos, pensar propositiva y estratégicamente ante los muchos problemas. Pueden enumerarse seguridad, educación, salud, infraestructura de caminos y carreteras, campo, industria, comercio y servicios públicos varios. Hay que sumarle una pesada pereza institucional, ausencia de trato directo, permanente e ininterrumpido con los sectores de la sociedad.

El gobierno de David Monreal en nada supera a gobiernos anteriores, ha sido peor. Como periodista participé de muchas giras con José Guadalupe Cervantes Corona, Genaro Borrego Estrada, Arturo Romo Gutiérrez, Amalia García Medina y Ricardo Monreal (al resto los viví a mayor distancia), todos ellos mantuvieron una estrecha relación con los diversos sectores y destacaron su capacidad gestora, arrancando recursos adicionales. Ahora el gobernador sale poco, se desconoce mucho de lo que hace y no hay evidencias de gestiones que se materialicen y transciendan. Por lo regular, sólo se cuelga de los programas universales que aplica el Gobierno Federal.

Durante meses, el Gobierno del Estado, presumió resultados positivos en seguridad, en especial en los asesinatos dolosos. Mucho antes sostuve, y aún (porque tengo años estudiando el fenómeno), que el estado de Zacatecas registrará altibajos en criminalidad según operen las fuerzas federales y; paralelamente, los diversos cárteles porque Zacatecas no es matriz de ninguno de ellos, sólo nos llegan los tentáculos de Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Guerrero, Chiapas, etc. Cierto, en algunas partes serranas colindantes con Jalisco, Sinaloa y Durango se han producido cultivos y elaborado drogas sintéticas, pero la amplia presencia de los cárteles está más relacionada con el espacio estratégico para el trasiego de drogas. Ese espacio representa el motivo de las feroces disputas entre cárteles.

Lo que parece obvio, pero en realidad es insuficiente, me cito: “el estado de Zacatecas registrará altibajos en criminalidad según operen las fuerzas federales y; paralelamente, los diversos cárteles…”, justamente porque aparte del tratamiento administrativo, legal y policiaco al fenómeno, no existe ningún programa estatal adicional; Zacatecas depende exclusivamente de los programas multidisciplinarios, interinstitucionales y transversales federales en materia de prevención.

Estos son algunos elementos que me permiten reflexionar que el clan (o caciquismo que incluye a incondicionales políticos) de los Monreal (el “monrealismo” no existe) no tiene preocupación por los zacatecanos, en realidad, sólo piensan en dinero y poder (trepadores y ambiciosos vulgares, decía AMLO). La praxis de la gobernanza” en el municipio de Fresnillo puede verse en los expresidentes Rodolfo, David y Saúl, tres hermanos Monreal que en 12 años no dejaron nada por presumir.

Ese clan ya tuvo a Ricardo y a David como gobernadores. Ahora desean lo mismo con Saúl, pero ante las dificultades internas en MORENA para colocarlo, su atención se ha centrado en la que fuera esposa de otro de los hermanos: Verónica Díaz, quien ha sido la sobra en las campañas y el gobierno de David. Misma escuela, misma práctica, mismas intensiones.

En actualidad, es el diputado federal Ulises Mejía Haro quien, desde MORENA puede romper el círculo caciquil de los Monreal. En él hay ideas más cercanas a la presidenta Sheinbaum, menores compromisos grupusculares, apertura a diversas opiniones, experiencia política y administrativa y una aceptación abierta y práctica a los principios básicos de MORENA. 

Al dificultarse la promoción a un hermano, los Monreal optan por los incondicionales. Zacatecas ocupa retirar al prianismo enmascarado de “gobernanza” para que pueda llegar la 4T e iniciar un cambio verdadero. Tema aparte será abundar los motivos por los cuales creo que Ulises es una esperanza para Zacatecas. 

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