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El segundo piso en salud sí llegó

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Por: Jaime Enrique Cortés Acuña •

Hay momentos en los que también es necesario detenerse para reconocer cuando las cosas comienzan a hacerse bien. En un país donde la política suele convertir prácticamente todo en materia de disputa, hay temas que deberían estar por encima de cualquier sesgo partidista o ideológico. La salud es uno de ellos. 

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Y hoy, desde Zacatecas, vale la pena mirar con seriedad lo que ha ocurrido en los últimos tres años con la llegada y consolidación del IMSS-Bienestar, porque detrás de los discursos, de los gobiernos y de las siglas, hay algo mucho más importante: un sistema de salud que comienza a recuperar capacidad, infraestructura y, sobre todo, presencia del Estado donde durante muchos años parecía llegar solamente la estadística.

En aquella reflexión sobre Río Florido y el México profundo intenté poner el foco precisamente ahí: en las personas que hacen posible que una política pública deje de ser una cifra y se convierta en una realidad. Porque detrás de cada indicador de salud hay hombres, mujeres y familias que sostienen, muchas veces sin alcanzar los reflectores, una de las tareas más delicadas del Estado mexicano. Médicos, enfermeras, especialistas, personal administrativo y trabajadores de las unidades de salud que todos los días hacen posible que alguien reciba atención cuando más la necesita.

En Zacatecas, esa transformación comienza a tener una expresión concreta. El nuevo modelo ha permitido avanzar en la rehabilitación y equipamiento de distintas unidades hospitalarias, con quirófanos y salas de expulsión intervenidos en hospitales comunitarios y generales, 18 nuevos equipos de rayos X y un tomógrafo de 64 cortes en el Hospital General de Zacatecas. También se sustituyeron el acelerador lineal y el tomógrafo simulador de la UNEME de Oncología, con una inversión superior a los 140 millones de pesos, además del fortalecimiento de los servicios oncológicos.

Pero la infraestructura solamente adquiere sentido cuando hay personas capaces de hacerla funcionar. Y ahí aparece uno de los datos que más debería llamar nuestra atención: alrededor de mil 700 trabajadores se han incorporado al esquema del IMSS-Bienestar en Zacatecas, entre personal médico, especialistas y administrativos. No es solamente una cifra laboral. Son familias que encuentran mayor certeza y, al mismo tiempo, una institución que amplía su capacidad para atender.

Hay otra transformación que toca directamente el bolsillo de las familias: la gratuidad de los servicios. Para una familia sin seguridad social, una cirugía podía significar enfrentar el problema de salud y, al mismo tiempo, conseguir dinero para pagar los insumos necesarios para realizarla. Hoy, en los procedimientos que forman parte de la atención cubierta, esos costos dejan de recaer en el paciente. El caso de las prótesis resulta especialmente significativo: lo que antes podía representar una deuda o incluso impedir una intervención, hoy puede ser proporcionado por el sistema de salud sin costo para quien recibe la atención. Eso también es política social.

Y quizá aquí está una de las discusiones que México necesita recuperar: una política pública no debería medirse solamente por quién la anuncia, sino por lo que consigue transformar en la vida cotidiana. Una familia que no tiene que endeudarse para una cirugía, un trabajador que obtiene certeza laboral o un paciente que encuentra atención especializada cerca de su comunidad son expresiones mucho más concretas de una política de Estado que cualquier discurso.

El IMSS-Bienestar todavía tiene pendientes. Hay servicios que deben ampliarse, infraestructura que requiere mantenimiento y una demanda permanente de mayor capacidad de atención. En Zacatecas, por ejemplo, continúa la expansión de la red de hemodiálisis y se desarrolla una estrategia para acercar los servicios de laboratorio a las unidades de salud, con 107 unidades tomadoras de muestras y cinco laboratorios centrales.

Pero los pendientes no borran los avances. Después de tres años, el balance permite afirmar que Zacatecas avanza en la consolidación del IMSS-Bienestar, con mayor capacidad, infraestructura, personal y gratuidad en los servicios. Y detrás de cada uno de estos avances están las médicas y médicos, enfermeras, especialistas, trabajadores administrativos y todo el personal que hace posible que las decisiones institucionales terminen convirtiéndose en atención para una persona.

Por eso, después de mirar lo que se ha construido y también lo que falta, el balance puede decirse sin estridencias: hay pendientes, pero Zacatecas avanza bien. El IMSS-Bienestar, en Zacatecas, está cumpliendo.

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