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■ Ante la falta de pruebas y la tortura acreditada, “una sentencia no es opción”

Que la FGR se desista, espera la defensa de Brenda Quevedo

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Por: La Jornada •

La defensa de Brenda Quevedo Cruz solicitará a la Fiscalía General de la República (FGR) que se desista de la acción penal en su contra, debido a la falta de pruebas y a la acreditación de actos de tortura en el llamado caso Wallace.

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En rueda de prensa, su representante legal, Karla Michel Salas, señaló que esperar una sentencia no es opción, pues debido a los recursos interpuestos por la organización Alto al Secuestro podrían transcurrir otros 10 años antes de que concluya el proceso.

“Lo que necesitamos es que el caso se mire desde las perspectivas de los derechos humanos y de género, y que en congruencia con la historia propia y con el cambio institucional que se requiere, ya sea que se desista la Fiscalía General de la República o bien que se analice desde el Poder Judicial un sobreseimiento o un incidente de desvanecimiento de datos de pruebas, porque el caso jurídicamente resulta insostenible, no dicho por nosotras, sino por la Suprema Corte de Justicia de la Nación”.

La abogada agregó que la etapa de instrucción o investigación concluyó en 2014 y que no existen pruebas o testigos pendientes de desahogar. No obstante, reiteró que el proceso continúa, no hay cierre debido a las apelaciones, amparos, quejas e incidentes promovidos.

“Para nosotros es importante que Brenda Quevedo sea declarada inocente, porque el proceso penal se sustenta en una serie de pruebas fabricadas a partir de la tortura, manipuladas con presiones que la propia SCJN ha calificado de ilegales”, insistió Alán Piñón, integrante de la Clínica de Litigio Penal del ITAM.

Por su parte, Brenda Quevedo señaló que “a la fiscal Ernestina (Godoy), como mujer, le pediría que no pierda esta perspectiva de género; en mi proceso se han violado derechos humanos y espero que esto ya se termine; me ha costado 20 años de mi vida. Le pido que me resuelvan conforme a derecho y pues, también reconocerle la voluntad que ha tenido para conocer del caso”.

Asimismo, relató que estuvo recluida en los peores penales de alta seguridad, como el de Santiaguito, en el estado de México, y en las Islas Marías, donde denunció haber sufrido graves actos de tortura y violaciones a sus derechos humanos.

El fin de semana, un juez federal ordenó el fin de su arraigo domiciliario y el retiro del brazalete electrónico, lo que le permite continuar su proceso en libertad tras dos décadas sin recibir sentencia. Añadió que tras el fallo comenzó a recuperar la confianza en el sistema de justicia en México.

“Esto es un sueño después de una pesadilla que duró casi 20 años. Para mí era una fantasía porque yo veía más bien a la contraparte, siempre de esa forma, con este equipo de medios, con este tipo de poder y este tipo de convocatoria, que nosotros no teníamos.”

Quevedo agradeció a su madre, Enriqueta Cruz Gómez, quien ha participado activamente en su defensa pública y en las denuncias sobre irregularidades y tortura; así como al periodista José Pepe Reveles, por el acompañamiento y la difusión de su caso a lo largo de los años.

Agradece a red de apoyo

También reconoció el apoyo de Netzaí Sandoval Ballesteros, quien durante su gestión como titular del Instituto Federal de Defensoría Pública (IFDP) asumió formalmente su defensa jurídica, y de la activista, productora y periodista Carmen Huete, integrante de la Red de Apoyo por Brenda Quevedo.

“Cuando empezó esto, todo fue al revés. Había un gobierno, fiscales y comisiones de derechos humanos en contra de nosotros, todo fue al contrario, pero estamos viviendo este cambio y seguiremos en la pelea”, manifestó.

“Sin saber por qué motivo, yo no pude tener un juicio justo; desde el primer momento fui tratada como culpable, fui expuesta en espectaculares sin ninguna leyenda de presunta, como ahora usan, que cubren los ojos. Ahora ya hay muchos derechos, a mí no me pasó nada de eso; sin embargo, si no hubiera sido también por todo lo horrible que tuve que vivir, no estuviéramos ahorita con esta red. Solamente así pude entender y vivir en carne propia y en primera persona, la vulnerabilidad de una prisión. No es justo. A mí quién me puede regresar los años que perdí”.

Sobre su futuro, Quevedo dijo que no descarta incursionar en el activismo para defender a otras mujeres que considera injustamente encarceladas, incluso considera la posibilidad de escribir un libro.

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