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■ China aporta componentes industriales, México manufactura bienes finales y genera empleo, y Estados Unidos representa el gran mercado consumidor, destaca.

China, futuro de las oportunidades, mensaje a empresarios de México

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Por: La Jornada •

Pekín. “¡Oriéntense!” En esa expresión, diplomáticos mexicanos sintetizan el mensaje que buscan transmitir a empresarios nacionales: el futuro de muchas oportunidades económicas pasa por Asia, particularmente por China, país que en apenas unas décadas se transformó en una de las principales potencias industriales y tecnológicas del planeta.

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Recorrer las calles de ciudades como Pekín –la capital– y Shanghái –epicentro financiero de esta nación–, e incluso provincias como Jiangsu o Guizhou permite comprobar la dinámica relación comercial entre México y China.

Productos como las tortillas de Gruma o el pan de Bimbo han encontrado espacio en este mercado, mientras miles de empresas del gigante asiático observan a nuestro país como plataforma estratégica para abastecer a América del Norte.

El cónsul general en Shanghái, Miguel Ángel Isidro, destaca que el interés chino por México ha crecido de manera constante gracias a las ventajas competitivas que ofrece.

“Actualmente existen inversiones importantes de empresas de la provincia de Jiangsu, principalmente en el sector automotriz (en varios puntos del territorio mexicano), y esperamos que esa cooperación continúe ampliándose”, afirma en entrevista realizada en el contexto de un foro de colaboración entre el gigante asiático y las naciones de América Latina que hace unos días se realizó en la ciudad de Yangzhou.

El diplomático pondera que el Plan México, impulsado por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ofrece incentivos financieros y comerciales para atraer nuevas inversiones productivas, a lo que se suma una ventaja para los inversionistas chinos que considera difícil de igualar: la ubicación geográfica del país.

“Somos vecinos y principal socio comercial del mayor mercado consumidor del mundo, que es Estados Unidos. Para las firmas chinas esa condición representa una oportunidad estratégica”, explica.

Para Santiago Toledo, consejero comercial y de inversiones de la embajada de México en Pekín, la geopolítica actual –marcada por la imposición de aranceles de parte de Washington a decenas de naciones– ha modificado la lógica del comercio mundial, que nuestro país debe aprovechar.

Las cadenas globales de suministro están dando paso a estructuras regionales, impulsadas por las tensiones comerciales, los nuevos aranceles y la necesidad de producir más cerca de los mercados de consumo, señala.

En ese escenario, México puede convertirse en centro de manufactura para firmas chinas interesadas en abastecer a Norteamérica.

“Lo que buscan estas empresas es instalar proveedores de segundo y tercer niveles que permitan complementar la cadena de valor en México y reducir la dependencia de componentes importados”, apunta.

Se estima que actualmente más de 2 mil empresas de origen chino operan en nuestro país, de las cuales, cerca de 60 por ciento se establecieron durante los últimos cinco años, reflejo del creciente interés por instalar capacidades productivas en territorio mexicano.

La relación comercial entre ambos países continúa creciendo. China se mantiene como el segundo socio comercial de México, únicamente detrás de Estados Unidos.

El intercambio bilateral supera actualmente 140 mil millones de dólares anuales –de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía–, impulsado sobre todo por maquinaria, equipo eléctrico y electrónico, autos y autopartes, productos mecánicos y bienes intermedios para la industria manufacturera.

Sin embargo, la balanza comercial continúa siendo ampliamente favorable para el gigante asiático.

Las importaciones mexicanas a esa nación rondaron en el último año 110 mil millones de dólares, mientras las exportaciones hacia ese mercado se ubicaron en alrededor de 15 mil millones de dólares, lo que generó un déficit superior a 90 mil millones de dólares.

Las estadísticas más recientes muestran que esta tendencia continúa. En abril de 2026, México exportó mercancías a China por aproximadamente mil 381 millones de dólares, en tanto que importó productos por 11 mil 155 millones.

Esa asimetría comercial, destacan funcionarios de la diplomacia mexicana, debe empezar a reducirse a partir de generar mayor interés en los inversionistas nacionales para que apuesten por esta nación y el mercado de ese continente.

México vende principalmente minerales metálicos, autopartes e instrumentos médicos, mientras importa teléfonos celulares, maquinaria industrial, componentes electrónicos, vehículos, autopartes y equipo eléctrico.

Aunque casos como Bimbo, Maseca, Interceramic y Nemak (firma de componentes para la industria automotriz) han logrado consolidarse en el mercado chino, los especialistas coinciden en que la presencia de firmas nacionales sigue siendo limitada.

“Los empresarios mexicanos ya van tarde”, advierte Santiago Toledo. “Durante muchos años simplemente no volteamos a ver a China por la distancia, el idioma o las diferencias culturales para hacer negocios, pero estamos hablando del segundo mercado de consumo más grande del mundo”.

Cadena trilateral de producción

Para el investigador Xie Wenze, del Instituto para América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales, la competencia geopolítica entre Pekín y Washington no impide mayor cooperación con México.

Al contrario, considera que existe una enorme oportunidad para fortalecer una cadena de producción trilateral.

China aporta componentes industriales, México manufactura bienes finales y genera empleo, y Estados Unidos representa el gran mercado consumidor, destaca.

“Las familias estadunidenses necesitan esos productos. Desarrollar cadenas de suministro entre China, México y Estados Unidos beneficia a los tres países.”

Sectores empresariales y diplomáticos mexicanos que se asientan en esa nación destacan la importancia de que la presidenta Sheinbaum acuda en noviembre próximo a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebrará en Shenzhen, provincia de Guangdong, y en el que el gobierno del presidente Xi Jinping ha hecho una importante apuesta para reforzar sus vínculos con las naciones latinoamericanas que son parte de ese organismo.

La segunda economía más grande del planeta no sólo representa un enorme mercado para los productos mexicanos, también se perfila como uno de los principales socios para fortalecer la manufactura, atraer inversiones y consolidar las cadenas regionales de suministro que definirán el comercio internacional en los próximos años.

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