La desaparición del ascenso y descenso en el futbol mexicano, aprobada en 2020 como medida para un rescate financiero y ratificada este año en el reglamento, ha transformado la Liga de Expansión en un laberinto sin salida para más de una docena de clubes. Mientras las marcas comerciales rehúyen a un circuito debilitado y sin proyección televisiva, los jugadores de diversos planteles se han organizado para exigir la restitución del tradicional sistema de competencia al desconocer las razones sobre el bloqueo a su aspiración de medirse contra la élite nacional.
“Esta decisión se ha tomado sin contar con nosotros. Por ello, queremos expresar nuestro profundo descontento por no sentirnos representados ni escuchados en unas decisiones que afectan directamente a nuestro presente y a nuestro futuro profesional, así como al desarrollo del fútbol mexicano», menciona el comunicado difundido vía redes sociales por los planteles del Club Atlético La Paz, Leones Negros, Mineros de Zacatecas, Atlético Morelia, Cancún FC, Venados FC, Tlaxcala, Tigres de Clica, Tapachula y Universidad Michoacana.
La certidumbre regulatoria exigida por los propietarios del máximo circuito para blindar sus inversiones privadas ha derivado en el estancamiento de plazas de menor presupuesto, sostienen los firmantes.
El presidente de Mineros, Eduardo López Villarreal, explica a La Jornada que el documento “es una iniciativa propia de los jugadores”, sobre la cual la directiva “sólo fue notificada” de su difusión. En próximos días, agrega el López Villarreal, los clubes involucrados presentarán un recurso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo para solicitar la reinstalación del ascenso y descenso.
“En eso estamos, acudiremos a las instancias correspondientes”, agrega desde Zacatecas.
Sin el incentivo del ascenso, los estadios de Expansión registran entradas desoladoras que agravan la economía de las plazas futboleras locales. Los jugadores advierten que este cerco institucional ha provocado precarización salarial y falta de oportunidades para tener un proyecto deportivo ambicioso.
«Los salarios en la Liga de Expansión se han reducido de forma desproporcionada desde la desaparición del ascenso y el descenso. Pero el impacto va mucho más allá de lo económico. La pérdida de ilusión también se refleja en las gradas. Sin la posibilidad de competir por un objetivo deportivo real, muchos aficionados han dejado de creer», señala el escrito.
Los jugadores aclaran que su reclamo no busca un acceso automático a la Primera División, sino la restitución de la esencia deportiva.



