Al ser los Ayuntamientos los encargados de la administración y sostenimiento de los establecimientos de instrucción de la primera enseñanza, podemos hablar de un proceso de municipalización de la instrucción pública.
Es a través de las memorias de los gobiernos y de los gobernantes como podemos tener una mejor aproximación sobre el número de escuelas y alumnos que existían en determinados periodos. En el último día de 1831, Manuel González Cosió, secretario de Gobierno de Francisco García, dio a conocer el número y lugares en que operaban las escuelas hasta el año de 1830.
Una característica de esta época que nos ocupa es la de que el desarrollo educativo en términos del número de establecimientos educativos dependía de su propio grado o estado de desarrollo por el que atravesaban. Están el caso de Pinos y Juchipila. Si el reporte de cero escuelas no obedece a que sus autoridades no hayan enviado la información que les solicitó la autoridad, en este caso la JDIP que dirigía Pedro Ramírez, entonces se puede inferir que en esos partidos se pasaban penurias económicas por efecto de sequías, descenso de su población por epidemias o la aparición de una coyuntura de crisis en la producción minera en el caso de Pinos. Dado que la cantidad de escuelas que se abrían dependían para el pago del maestro de los municipios, cuando los fondos de propios y arbitrios escaseaban o no eran suficientes se cerraban las escuelas o no se abrían nuevas. Aguascalientes cuya cabecera de partido era de un tamaño similar a Zacatecas, contaba con más planteles que el partido de la capital. Lo que nos da una idea del grado de prosperidad con que contaba. También tenía que ver con que en las cabeceras de sus ayuntamientos como Asientos, Rincón de Romos y Calvillo (la suma de las tres) eran mayores en cuanto a población que las del partido de la capital. Como quiera, los mil 47 alumnos y alumnas de primeras letras con las que contaba, dan la idea de tiempos de relativa prosperidad. Los hidrocálidos disponían de mayores recursos que sus pares para el mantenimiento de establecimientos públicos y para que los padres pudieran costear la instrucción de sus hijos en privados.
La municipalización de la enseñanza o instrucción primaria pública tenía que ver con la fábrica material de las escuelas, pagar los sueldos de los maestros, vigilar la asistencia de los alumnos y el funcionamiento de los establecimientos e invitar mediante una labor de convencimiento a los padres para que enviaran a sus hijos a las escuelas. La mayoría de las escuelas tenían un financiamiento privado.



