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■ Kuka Mboladinga renueva la lucha de Patrice Lumumba, el primer ministro de la recién creada república en 1960

Estatua viviente incomoda a la FIFA y recuerda al mundo la tragedia del Congo

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Por: La Jornada •

Solemne, inmóvil y silencioso en el estadio. El congoleño Michel Kuka Mboladinga revive la lucha anticolonialista y panafricana de Patrice Lumumba, asesinado en 1961 por un complot que incluyó a Bélgica, la CIA y la manipulación de la estrella del jazz Louis Armstrong.

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Mboladinga se mueve sólo para cubrirse la boca e imitar una pistola apuntando a su cabeza. Así protesta también contra el silencio que rodea al persistente conflicto en el este de su país, uno los más trágicos del mundo en la actualidad, que ha desplazado de forma reciente a millares de personas y que desde la década de los 90 ha causado más de 6 millones de muertes.

La FIFA, que había estado dando reflectores a esta estatua viviente, dejó de transmitir su imagen en el momento en que se llevó una mano a la boca y otra a la sien, el mensaje de protesta que alude a las atrocidades que se siguen cometiendo hoy día.

En el reciente partido mundialista en Guadalajara de la selección de República Democrática del Congo contra Colombia, el personaje apodado Lumumba Vea (que significa Lumumba vive) se mantuvo sobre un pedestal con el brazo en alto.

Siempre elegante

Como en cada uno de los cotejos internacionales del seleccionado a los que puede asistir, Lumumba Vea aparece elegante. En esta ocasión, su indumentaria es una chaqueta y corbata de color rojo brillante, camisa amarilla y pantalones azules. Son los colores de la bandera congoleña.

Firme, ocupó su asiento una hora antes del partido en el estadio de la capital jalisciense el martes. Durante el encuentro, permaneció inmóvil sobre un pedestal detrás del banquillo del Congo, con el brazo derecho en alto.

En un mensaje difundido por medio de la cuenta Lumumba Vea en X, agradecía “al pueblo mexicano por su acogida, su hospitalidad, su cariño y su deportividad. El futbol es amor”.

Su imagen recuerda la escultura en Kinshasa, capital del Congo, dedicada a Lumumba, quien fue declarado héroe nacional de su país en 1966. Venerado en todo el continente como una de las principales voces de la liberación africana, sufrió como pocos la humillación y violencia de las potencias coloniales.

Durante el régimen colonial del rey Leopoldo II de Bélgica, entre 1885 y 1908, el territorio sufrió la explotación de recursos como el caucho y el marfil. Diversos estudios históricos estiman que millones de personas murieron entonces. Había castigos físicos y amputaciones contra quienes no alcanzaban las cuotas de producción exigidas.

Un breve lapso de esperanza

La memoria de Lumumba es poderosa. El congoleño fue primer ministro de la recién independizada República Democrática del Congo, entre junio y septiembre de 1960. Un breve lapso de esperanza en la libertad de la ocupación belga.

En 1960, Lumumba expresó que “la independencia del Congo es un paso decisivo hacia la liberación del continente africano entero. Nuestro gobierno, un gobierno de unidad nacional y popular, servirá a su país”.

Durante la Conferencia Panafricana de Leopoldville, en agosto de 1960, advirtió: “a los colonialistas no les importa para nada África, sólo su propio bien. Se sienten atraídos por las riquezas de África y sus acciones están guiadas por el deseo de preservar sus intereses en África contra la voluntad del pueblo africano. Para los colonialistas, todos los medios son buenos si les ayudan a poseer esas riquezas”.

Lumumba había vaticinado: “llegará el día en que la historia hablará. Pero no será la historia que se enseña en Bruselas, París, Washington o Naciones Unidas… África escribirá su propia historia, en el norte y el sur, y será una historia de gloria y dignidad”.

La respuesta colonial fue de una violencia extrema. Tras un golpe de Estado apoyado por el presidente Kasa-Vubu, Joseph Désiré Mobutu se hizo con el poder en diciembre de 1960. Lumumba fue detenido y ejecutado en Katanga ante agentes de espionaje belgas y estadunidenses. Sus restos se hicieron desaparecer con la participación de Bélgica y otros países. Para evitar que se convirtiera en objeto de culto, descuartizaron el cadáver y lo disolvieron en ácido.

El cantante Louis Armstrong, el distractor

Un hecho poco conocido fue la utilización del reconocido músico estadunidense Louis Armstrong, sin que él lo supiera, para que agentes estadunidenses tuvieran acceso a la secesionista región de Katanga, rica en uranio, cobalto, cobre y diamantes. Son datos de Susan Williams, publicados en su libro White Malice: The CIA and the Covert Recolonization of Africa (Malicia blanca: la CIA y la recolonización encubierta de África).

El año pasado, en la cinta Banda sonora para un golpe de Estado, que fue nominada al Óscar por mejor documental, el director belga Johan Grimonprez reconstruye “la historia del asesinato de Lumumba por medio del jazz”.

El periódico español El País, en una reseña sobre el documento audiovisual, apuntó que “para Jrushchov (dirigente de la Unión Soviética durante una parte de la guerra fría) era bastante obvio que había una estrategia diplomática (en el jazz). Lumumba fue derrocado la primera semana de septiembre y fue el gran ausente de la 15 Asamblea General de la ONU. Un mes después, vio cómo Louis Armstrong era enviado como instrumento de propaganda”.

Tras su asesinato, el policía belga Gerard Soete supervisó la destrucción de los restos de Patrice Lumumba y se llevó un diente de oro que fue devuelto a su familia hace apenas cuatro años, en una ceremonia en Bruselas.

Ahora, el reconocido dirigente panafricano reaparece en televisión en esta Copa Mundial.

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