El pasado jueves 7 de mayo, en las primeras horas del atardecer, el flamante secretario de educación, flanqueado por todos los secretarios de educación de los estados, anunció con una espléndida sonrisa de oreja a oreja, que habían decidido adelantar el cierre del ciclo escolar para el día 5 de junio, se le veía contento, emocionado, como quien se sabe portador de “buenas noticias”. El argumento con el que pretendió justificar el precipitado y sorpresivo cambio fue que el acuerdo se había tomado, “atendiendo las diversas peticiones de las entidades”. Posteriormente en otros documentos circuló que era debido a la ola de calor que azota al país, como si en el cercano 2024, cuando verdaderamente se presentó una ola de calor de magnitudes históricas, hubieran hecho alguna modificación al calendario escolar. Otra razón que se menciona tratando de justificar tan desatinada decisión, es para que los mexicanos podamos disfrutar del mundial de futbol, a este señor se le olvida que en el campeonato de Francia 98, llevamos las televisiones a los salones de clase y todos brincamos con el gol de último minuto del “matador” Luis Hernández contra Holanda.
Eso de la ola de calor y el mundial sonaría creíble si la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) no estuviera preparando una movilización nacional en el marco de la justa mundialista que se desarrollará en el próximo mes de junio. Entonces, podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que la abrupta modificación al calendario escolar, obedece más que nada a motivos políticos e intereses macroeconómicos. En otras palabras, lo que está detrás de esta decisión, es el temor que le tienen a la organización y combatividad de la CNTE que en los últimos meses ha mantenido como consigna permanente que “si no hay solución no rodará el balón”.
Pretenden desactivar una movilización que más que una amenaza, es una promesa por cumplir. La CNTE, fiel a su estilo y programa de lucha, ha discutido, analizado y consensado el estallamiento de una huelga nacional a la par del mundial de futbol, con la exigencia de la abrogación de la ley del ISSSTE del 2007, demanda que fue tomada en campaña y convertida en promesa por la hoy presidenta de la república, Claudia Sheinbaum y que ahora que está sentada en la silla presidencial, se niega a cumplir. Gambeteando con las palabras, se podría decir que la promesa de movilizarse por parte de la CNTE, se funda en una promesa sin cumplir por parte de la presidenta, a quien se le hizo fácil ponerse a prometer y prometer. Una de dos, o pensó que no iba a ganar y por eso prometió a manos llenas, o subestimó a los trabajadores de la educación suponiendo que se les olvidarían las promesas de campaña y se convertirían en aplaudidores incondicionales como lo han hecho las cúpulas charriles del domesticado y convenenciero SNTE (sindicato nacional de trabajadores de la educación). Me inclino más por la segunda opción, pero se equivocó, con la CNTE no se juega.
Mutilar el ciclo escolar, mandando a todos los profesores a descansar 5 semanas antes de lo previsto, esconde un propósito muy claro, generar confusión, desanimo, divisionismo y por consiguiente, abortar o menguar la movilización de la CNTE. Durante el mes de junio y parte de julio, los ojos del mundo estarán puestos en nuestro país, ya que seremos una de las 3 sedes del mundial de la FIFA; y con un montón de “profes revoltosos” protestando y generando caos, la imagen de México ante el mundo se deterioraría, además de que los contratiempos causados por las protestas generarían perdidas millonarias para los organizadores y patrocinadores del evento. Entonces, para evitar que se “ensucie” la imagen de nuestro país, el gobierno ha decidido jugar todas las cartas que tiene sobre la mesa. Esa obsesión de aparentar de que en México no pasa nada y que todo transcurre en paz y calma nos hace recordar, guardando sus respectivas proporciones obviamente, al asesino de estudiantes Gustavo Díaz Ordaz.
Bajar la cortina del ciclo escolar y apagar las luces de manera abrupta sólo sirve para demostrar con hechos que no les importa el cumplimiento del calendario escolar, ni el logro de los aprendizajes, ni el interés superior de la niñez, ni todo eso que tanto pregonan en sus discursos y documentos oficiales. En nuestro país, donde por decreto presidencial, “se acabó el neoliberalismo”, el interés superior de la niñez pasa a segundo término cuando están de por medio las ganancias y los intereses económicos neoliberales.
Ahora, el balón está en la cancha de la disidencia magisterial, toca a la CNTE mantener la guardia en alto y convertir ese madruguete que pretendió dar el secretario de educación, en una oportunidad inmejorable para que se movilice el mayor número de docentes, incluso aquellos que son hostigados por sus autoridades estatales o por las cúpulas sindicales locales, puesto que ahora, por tratarse de un periodo vacacional, estarán libres de ese flagelo.
*Profesor MDMZ-CNTE-SNTE



