Al ser cuestionado sobre la crisis de productores de frijol en Zacatecas, donde cerca de 300 mil toneladas quedaron fuera del programa de acopio federal para pequeños productores, el economista Arturo Huerta González, señaló que el problema de fondo es que México ha privilegiado la importación de alimentos baratos sobre el apoyo a la producción nacional. En ese sentido cuestionó el saneamiento de las finanzas públicas que presume el gobierno estatal, al plantear: «¿De qué te sirven finanzas sanas si está cayendo el ingreso de los productores?».
El investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM propuso que tanto el gobierno estatal como el federal compren el excedente de producción y lo vendan a bajo costo a sectores vulnerables, financiándolo con deuda en moneda nacional si es necesario, pues argumentó que el gasto público orientado a la producción no genera inflación sino crecimiento.
Huerta González presentó este jueves en el auditorio de la Unidad Académica de Economía de la UAZ su libro Aranceles y Geopolítica: Los límites de la Política Económica Mexicana, en un evento organizado por el Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo (PT), en el Congreso local.
Al tomar la palabra, el economista advirtió que en México se enfrenta un escenario crítico derivado de la política arancelaria de Donald Trump, que calificó como «las reacciones de un imperio en decadencia». Señaló que China ya desplazó a Estados Unidos en el comercio mundial, pues controla el 18 por ciento versus el 10 por ciento de EEUU— y que el PIB de los BRICS ya supera al del G7. En ese contexto, dijo, México le sigue apostando al perdedor: el 83 por ciento de sus exportaciones van a EEUU, una economía que en 2025 creció apenas 2.2 por ciento mientras nuestro país lo hizo en 0.8 por ciento.
Advirtió que las negociaciones del T-MEC no serán favorables para México, pese a que el gobierno mexicano confía en ser bien tratado. Explicó que el déficit comercial de EEUU con México en 2025 fue de 192 mil millones de dólares, y Washington ya dejó claro que viene por reducirlo, exigiendo que México le compre más y le venda menos. «Si a Europa le pone aranceles del 15 por ciento condicionados a que inviertan 750 mil millones de dólares en tres años, y a Japón 600 mil millones, ¿qué nos va a esperar a nosotros?», planteó.
Lanzó una advertencia sobre el dólar, planteando que, si llega a 25 o 30 pesos, México enfrentaría una inflación devastadora dado que importa el 56 por ciento de los granos básicos que consume, el 70 por ciento del gas y el 50 por ciento de las gasolinas.
Proyectó que la inflación, que ya registró 4.63 por ciento en la primera quincena, podría terminar el año arriba del 10 o 12 por ciento, mientras el Banco Central seguirá subiendo tasas en una economía que no crece. Criticó que los bancos obtuvieran ganancias de 300 mil millones de pesos en 2025 -equivalente al 1 por ciento del PIB- mientras la economía creció apenas 0.8 por ciento. «¿A costa de qué? De la descapitalización de los deudores», señaló, y criticó que la presidenta aplaudiera esas cifras en la Convención Bancaria.
Propuso modificar la ley orgánica del Banco de México para que le compre deuda directa al gobierno, como hizo el Banco Central de Inglaterra durante la pandemia, e instrumentar políticas contracíclicas: incrementar el gasto público, impulsar la sustitución de importaciones y meter control de cambios si es necesario. «Al carajo las calificadoras. Lo que me interesa es el país», afirmó.
Al comentar el libro, la diputada Renata Ávila criticó que la Cuarta Transformación no haya roto con el modelo neoliberal: «¿Para qué sirvió si no hubo cambio en el modelo económico?»; añadió que China condicionó y disciplinó su inversión extranjera para fortalecer su industria, mientras que México la entregó sin condiciones.
Ramón Lozano explicó que en 32 años de apertura comercial México solo ha logrado 7 superávits comerciales; la inversión pública cayó 19 por ciento el año pasado tras crecer 25 y 32 por ciento en 2023 y 2024; y el costo financiero de la deuda pública (3.7 por ciento del PIB) casi duplica la inversión pública (2.7 por ciento del PIB). Señaló además que 7 millones de personas de 15 años y más no trabajaron ni estudiaron el año pasado.
Huerta González concluyó con la predicción de que las manifestaciones de productores, transportistas y trabajadores de la salud se van a generalizar en 2026. «Este año va a ser crucial. No hay partidos políticos que lideren el descontento, todos defienden las políticas neoliberales», lamentó el economista.



