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■ Vecinos rechazan las conclusiones

Actividad minera en la capital no representa ningún riesgo: UNAM

■ Afirman que ninguna vibración registrada entre 2024 y 2026 superó límites de seguridad estructural

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Por: ALEJANDRA CABRAL •

La UNAM, la CFE, la UAZ y el Servicio Sismológico Nacional presentaron este viernes en la Unidad Académica de Ciencias de la Tierra, sus conclusiones sobre la actividad sísmica en la zona norte de Zacatecas, en las que coinciden en que ninguna de las vibraciones registradas entre 2024 y enero de 2026 superó los límites internacionales de seguridad estructural. 

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Identificaron la coexistencia de eventos de origen natural y otros asociados a actividad minera; sin embargo, en ambos casos se trata de movimientos de baja magnitud que no representan riesgo para viviendas, edificios ni patrimonio histórico, señalaron.

Vecinos de las colonias Díaz Ordaz, Mexicapan, Ramón López Velarde y Pedro Ruiz González rechazaron los resultados y advirtieron que, de no llegar a un acuerdo con la empresa Capstone Copper-Cozamin, no descartan tomar sus instalaciones.

Los estudios se realizaron a petición del gobierno estatal en el marco de una mesa de trabajo instalada en noviembre de 2019, tras los primeros reportes masivos de movimientos sísmicos percibidos por la población.

Dentro de los análisis realizados, el monitoreo sismológico general estuvo a cargo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el análisis de vibraciones por voladuras y evaluación estructural de viviendas lo realizó la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y el análisis geológico y geomorfológico fue conducido por investigadores de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).

El indicador central fue la Velocidad Pico de Partícula (PPV), parámetro utilizado internacionalmente para evaluar si una vibración tiene capacidad de dañar una estructura. Los resultados se compararon contra cinco normas internacionales que establecen umbrales distintos para viviendas residenciales, monumentos históricos y construcciones industriales.

La CFE instaló acelerógrafos en 60 viviendas durante mayo y junio de 2024, además de una estación permanente en la segunda sección de la colonia Díaz Ordaz de julio a diciembre. En ese periodo registró 2 mil 757 voladuras, sin que ninguna superara los umbrales permitidos.

Por su parte, la UNAM monitoreó entre mayo de 2025 y enero de 2026 con una red de estaciones de alta precisión. Detectó 135 eventos en total: 22 sismos de origen natural y 113 explosiones asociadas a actividad minera. La magnitud máxima registrada fue de 2.0. Los eventos naturales se concentraron entre 1.0 y 1.5 grados, clasificados como microsismos.

De esa forma se diferenció entre las señales sísmicas de origen natural y las asociadas a voladuras, que presentan patrones distintos en los registros y se concentran en horarios específicos, principalmente alrededor de las 6:00 y 18:00 horas. 

La CFE también inspeccionó 40 viviendas en dos campañas, mayo y noviembre de 2024. Encontró que el 77.5 por ciento se encuentra en condiciones estructurales admisibles, el 10 por ciento presenta daños que requieren reparación y el 12.5 por no pudo ser inspeccionado por acceso denegado o ausencia de propietarios. Los daños detectados fueron atribuidos a deficiencias en las construcciones, no a las vibraciones.

Al finalizar la presentación, Víctor Navarro, egresado de ingeniería de minas explicó que, antes de 2017, el método en la mina era de corte y relleno, usando barrenos de hasta 6 metros de longitud y 26 milímetros de diámetro. Actualmente los barrenos miden 22 metros, con diámetro desconocido, señaló.

Otro de los señalamientos se refirió a la fatiga acumulada, Navarro consideró que no se evaluó el deterioro progresivo que la repetición sostenida de voladuras podría generar en las viviendas.

Felipe de Jesús Escalona Alcázar, investigador de la UAZ, explicó la zona norte de la ciudad de Zacatecas podría estar asentada sobre obras mineras de época colonial, ubicadas entre 30 y 50 metros de profundidad según reportes del Servicio Geológico Mexicano de los años cincuenta y ochenta del siglo pasado.

Señaló que la UAZ intentó localizar estas galerías mediante georadar, pero el equipo solo permitió explorar hasta aproximadamente 12 metros, por lo que sugirió el uso de métodos geofísicos más profundos.

Durante el trabajo de campo, agregó, un habitante le mostró una fotografía de una cochera construida sobre un tiro de mina sellado con concreto, imagen que no fue autorizada para su uso público.

Asimismo, indicó que la Dirección de Minas del gobierno estatal podría contar con cartografía de estas obras subterráneas, aunque, dijo, no les ha sido proporcionada.

El análisis también documentó que las fracturas observadas en viviendas presentan orientaciones consistentes con fallas geológicas profundas, lo que abre una línea de investigación sobre su posible relación con estructuras del subsuelo.

La presentación se realizó sin la presencia de representantes de Capstone Copper-Cozamin ni de Protección Civil estatal, reprocharon los vecinos. 

«Que busquen la metodología para extraer el mineral de otra forma, sin afectar a la ciudadanía», resumió uno de los representantes.

Las instituciones participantes recomendaron continuar el monitoreo permanente, realizar inspecciones estructurales en las viviendas del polígono cada seis meses, aplicar métodos geofísicos para localizar las obras mineras antiguas y establecer protocolos de comunicación con la comunidad. La siguiente etapa, según lo comunicado en el evento, será una reunión de seguimiento con el comité vecinal donde deberán estar presentes todos los actores, incluida la empresa.

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