En estos días de febrero se cumplieron los primeros 35 años de existencia cotidiana de la revista respuestas, la revista juvenil del centenario y en cuyo esfuerzo editorial confluyeron diversas corrientes del pensamiento macuarro, la actitud triunfal de los sabandijas y peleoneros de cantinas, nada punk, si muy orgullosa provinciana, más porque no encontrábamos trabajo, o mas bien, los salarios fueron siempre muy castigados por parte de las grandes empresas periodiqueras, radiales y televisivas por las que habíamos incursionado.
Muchas amenazas de viejos policías, abogados gansteriles, funcionarios nerviosos o sátrapas de la egolatría diputaderil pero nuestra nueva cancha fue construir una revista cultural, de historia, de denuncia de los maltratos al sector burocrático de la cultura, sus excesos de las cúpulas, nunca el chisme, mas bien, la denuncia documentada, bravucona, sardónica, perruna e infeliz, pues nunca nos hacían caso, salvo contadas pocas ocasiones en donde hubo justicia para viejos maestros musicales de Bellas Artes y que les fueron restituidos sus derechos laborales.
Mientras tanto, para nosotros cada quincena era la maravilla, pues el empresario don Luis Costanzo desde el primer ejemplar el 5 de febrero de 1991 nos dio una buena lana y preguntó: para cuando el segundo ejemplar.
Nos fuimos re felices y planeando de inmediato la segunda edición de nuestros estallidos, pues había apertura, desbordamiento de impulsos, la expresión cotidiana del pueblo gitano y su cartomancia y había choque de identidades, fue nuestro templo desde ya y hubo blasfemos -propios amigos y camaradas de viejo cuño- que la llegaron a romper delante nuestra- caso César Yáñez, el brujo potosino que impactó al Japón, Alemania y ahora estafa en Francia y la madre patria española-nunca se lo perdonamos, pero nos gustó la idea.
Cierto: tampoco sacralizar y de antemano advertimos, nuestras revistas y libros fueron y serán y son para expresar nuestra ideología de apertura y liberación y de ruptura. Pero también para ganar dinero y siempre limpiamente. De inmediato empezamos a asesorar a numerosos colectivos para que hicieran la suya y florecieron mas de 20 de otras revistas y les decíamos: una de deporte, otra de historia, una de danza, una más de pintores, otra de absolutamente poesía fresa, de fotografía, de política agitadora de obreros desalmados y borrachientos y entonces vino la competencia, el chisme, la envidia, el encono, la traición.
Nosotros siempre esgrimimos: para todos hay. Don Luis Constanzo nos conminó a que fuéramos cada vez más profesionales y le entrásemos a la cuestión fiscal, obtener medios, hacerla de tos pero bien. Ya habíamos hecho revistas en otros colectivos: a los 15 años el Cornográfico, a los 18 el Rinoceronte Enamorado, a los 21 el Francomirador, etc, es decir, teníamos siempre esa alternativa para que fluyéramos siempre sin patrón alguno, y nos sentíamos agusto con los secretos develados, la disputa y su gran estallido de energías y nuestro medio dio pie a la creación de la Unión de Escritores de San Luis y con gran pompa y ceremonia se eligieron mesas, asambleas, conferencias de prensa, gestión de recursos, atención médica a poetas toxicómanos o alcoholizados permanentemente. Asesoria legal y red de doctores solidarios.
Cargos, flechazos de sacralizar la existencia en una celebración viva de alegría y lana para instrumentos, ediciones, viajes locos, libros fantásticos.
Treinta y cinco años y nunca nos metieron a la cárcel, qué hubiéramos querido que del escándalo mediático revisteril no disipar amigos y amigas entrañables y que incurrieron, -siendo servidores públicos, como en los casos alarmistas del Instituto Potosino de Bellas Artes- y donde desde su dirección y camada de maestros, hubo de toda clase abusos y excesos y a tal grado que nos quitaron paquetes publicitarios. Años más tarde, la dirección del mismo instituto nos dijo, por medio de la entrañable Caridad Torres Rangel, -una prefecta dura y disciplinaria- “ustedes cumplieron con su deber”.
Ahora en este febrero cumpleañero llevamos ya el número 361 y cientos de miles de ediciones con todo tipo de papeles y portadas, llegamos a tener casi 900 suscriptores -no es choro- – no tiene porqué- y ese truco nos lo enseñó el ex presidente municipal don Javier Silva Staines –(1961, alcalde de la ciudad que aplacó el fuego navista hasta tal grado de llamar a esa entidad “la Cuba de México”) y que fuera muy amigo de Fidel Castro y el Che en el Instituto Politécnico Nacional y nos dijo: hagan una red de suscriptores, empiezo por la mía, nomás digan de a cuanto va a ser”.
Notarias, partidos, lideres sindicales, museos, federaciones de taxistas, abogados, casas de cultura, partidos, municipios, infinidad de doctores y comerciantes, siempre nos han apoyado renovando las suscripciones -Incluyendo la Biblioteca del Congreso de EEUU y Conaculta y eso fue siempre revelación, asunción, pues representa la casa, la estructura y la armonía espiritual, si, el cambio repentino que rompió con las estructuras de la expectativa simplona y corresponder a ese cambio con sabiduría de cantina o de callejones llenos de sorpresas. El potosino Fernando Buen abad la llevó a la Argentina donde sus alumnos de filosofía y comunicación la destrozaron con veredictos insaciables de critica dura depurativa.
La meta es que nuestra revista llegue al centenario, tres generaciones bastarán para que la osadía y el pacto que hicimos que todo es celebración viva y cada número una construcción incesante. Se lo prometimos a nuestra fundadora Rosa Isela Vaquero Ortiz, en su memoria, en nuestra osadía, en la creatividad incesante y la premura y el caos cabalgando alegremente.
Hoy somos la revista decana, y como dijera el Che “muchos compañeros quedaron en el camino” y en su honor nuestra revista continua rebosante, sin despojo, sin pleito, sin ruina y si con amplias expectativas webonas, por aquello de volcarse a lo electrónico sin olvidar nunca la tinta, las casas editoriales de imprentas populares – Pedro Dav Car en San Miguelito, Ángel Meléndez en San Sebas, muchas impresoras que vinculamos como una danza cósmica y la prosperidad, la mudanza dichosa, defender un territorio.
Luego los viajes, las crónicas, los mejores convenios, las muchas entrevistas entrañables, el intercambio por especie, es decir, publicidad a cambio de muebles, despensas, yogures, boletos de avión y dólares.
El contento en lo poco, abre las puertas de lo mucho.
Hicimos festivales nacionales de revistas independientes, encuentros de poetas callejeros, musicalización de obras teatrales triunfadoras, denuncias en todos los órdenes, escándalos de toda índole y la influencia en amplias capas de la población macuarra, la ideología chabacana contra la explotación del artista sobre el artista mismo, nosotros los peleoneros, los vulgares, el rufián de la pluma, el albañil y el comerciante pitero, wamero y lleno de solidaridad.



