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Estado Mundial de la Infancia 2025 Poner fin a la pobreza infantil Un imperativo Universal

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Por: ÁLVARO GARCÍA HERNÁNDEZ •

La pobreza es un índice que violenta los Derechos Humanos Fundamentales de la niñez y la adolescencia, tal es el caso de la alimentación, la educación, la salud, el sano esparcimiento y otras prerrogativas que les son inherentes. En México, los rezagos históricos que se han padecido desde sexenios pasados gracias a la ostentosa corrupción y a la infame clase política que no ve más allá de sus propios intereses, han dejado a su suerte a millones de infancias que tienen que cargar sobre sus espaldas, responsabilidades que no les corresponden, o vivir en condiciones de desnutrición, de desesperanza y a sobrevivir en entornos familiares complejos, adversos y nocivos. En este contexto, la UNICEF presenta el Informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2025 denominado: Poner fin a la pobreza infantil: Un imperativo universal, en este documento se establece que la pobreza cobra la vida de los niños y niñas, también socava su salud, su desarrollo y limita su aprendizaje. La UNICEF reconoce que este lamentable índice de pobreza acarrea consecuencias que perduran mucho más allá de la niñez pues los adultos que han crecido en la pobreza tienen peores perspectivas laborales, viven menos tiempo y son más propensos a la depresión y la ansiedad. Afirma la UNICEF, que la pobreza perjudica a las sociedades al impedir a los niños y niñas se desarrollen plenamente y genera las condiciones propicias para que imperen el extremismo y la violencia. El Organismo Internacional señala que en una época en que el gasto militar ha alcanzado la exorbitante cifra de 272 billones de dólares, cientos de millones de niños y niñas siguen careciendo de bienes tan básicos como la educación, el agua salubre y una vivienda adecuada. En el informe sobre el Estado Mundial de la Infancia del año pasado y al cual hicimos referencia en este mismo espacio, se demostraba que por acción de tres potentes mega tendencias: cambios demográficos, crisis climáticas y medioambientales y, tecnologías de vanguardia, el mundo que habite la infancia en 2050 será radicalmente distinto del actual, por lo que las crisis agudas, como el nivel creciente de conflictos armados y el aumento del peso de la deuda externa aunado a los ímpetus expansionistas de Trump, complican aún más estas tendencias a largo plazo por lo que una respuesta adecuada ante estos cambios determinará cuánto avanzamos en la lucha contra la pobreza infantil. Por el lado del cambio climático y los conflictos armados, amenazan con sumir en la pobreza a más familias todavía. Lamento mucho en lo personal que el cambio climático se ha perdido del radar político y no se le dé un tratamiento especial a pesar de que constituye una severa crisis que avanza día con día y que pone en peligro la permanencia misma de la humanidad sobre el planeta. La UNICEF sentencia que cuatro de cada cinco niños y niñas afrontan cada año, un riesgo climático extremo como mínimo. En 2024, casi uno de cada cinco menores de edad vivía en una zona de conflicto; esta proporción es de casi el doble que a mediados de la década de 1990. La UNICEF contempla que el crecimiento económico avanza lentamente en muchos países en desarrollo, lo que pone en peligro su capacidad para ampliar los programas de lucha contra la pobreza y los servicios públicos destinados a la infancia. Peor aún, los drásticos recortes en la ayuda al desarrollo podrían desembocar de aquí a 2030 en la muerte de al menos 4.5 millones de menores de 5 años; cada una de esas muertes supondría no solo una tragedia para una familia, sino una grave pérdida de potencial humano. Se reconoce también que la pobreza vulnera los derechos fundamentales de la infancia, lo cual se sustenta en el hecho de que en el mundo haya cientos de millones de niños y niñas que padecen privaciones lo cual significa, que los derechos consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño, en especial el derecho a la educación, a la vivienda y al saneamiento, no se están respetando. La UNICEF reconoce que casi uno de cada cinco niños de todo el mundo (más de 412 millones) padece pobreza extrema, es decir, sobreviven con menos de 3 dólares al día, lo cual se traduce en que los menores de edad tienen el doble de probabilidades que los adultos de vivir en la pobreza extrema y, debido a que sus cuerpos y sus mentes se están desarrollando, son más vulnerables a los efectos de la pobreza, que puede repercutir en su bienestar durante toda su vida.

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Dr. Álvaro García Hernández

Director general de la Asociación Nacional 

de Procuradoras, Procuradores, 

ex Procuradoras y ex Procuradores de 

Protección de Niñas, Niños y Adolescentes

[email protected]

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