Al denunciar como una agresión imperialista, un acto criminal y una violación flagrante al derecho internacional el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, la Coordinadora Zacatecana de Lucha Social advirtió este martes, desde la Plazuela de La Caja, sobre el peligro que se cierne sobre los pueblos de América Latina ante las amenazas expresas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“¡Fuera yanquis de América Latina!” fue la consigna del mitin convocado tras los hechos del 3 de enero de 2026, fecha en la que -denunciaron- se registraron bombardeos sobre Caracas, con medio centenar de personas muertas entre civiles y militares, y la detención ilegal del jefe de Estado venezolano.
Durante la lectura del pronunciamiento, Sandra Cecilia Ambriz Becerra sostuvo que lo ocurrido en Venezuela sigue la lógica de rapiña que históricamente ha guiado la política exterior estadounidense. Señaló que, tras más de dos décadas de intentos por recuperar soberanía sobre los recursos naturales, primero con Hugo Chávez y después con Maduro, Venezuela quedó bajo un asedio permanente, que se recrudeció a partir de agosto de 2025 con bloqueos, despliegue naval y criminalización de población civil, incluidos pescadores acusados de narcoterrorismo.
Las y los activistas retomaron el análisis de que la actuación del gobierno estadounidense representa un retroceso histórico, “como si no hubiera pasado el siglo XX”, y enfatizaron que las circunstancias obligan a dejar de lado las diferencias y construir un frente común por la soberanía.
Gonzalo Aníbal demandó juicio contra Donald Trump en la Corte Penal Internacional de La Haya, por crímenes de lesa humanidad, entre ellos: el asesinato de más de 100 personas migrantes en el Caribe sin juicio previo; la muerte de al menos 80 ciudadanos cubanos y venezolanos; el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa; la separación de familias latinas en Estados Unidos mediante deportaciones masivas; y el envío de personas migrantes a la prisión CECOT, en El Salvador, donde -afirmó- sufren tortura.
“Se vienen repercusiones a Pemex porque México está buscando inversiones a través de contratos mixtos y la iniciativa privada, pero con esto los inversionistas se van a ir a Venezuela”, expuso Roberto Sandoval.
Al describir a Donald Trump como un racista, xenófobo, misógino y autoritario, destacando que “un imperialista nunca libera pueblos”, se cuestionó a los sectores políticos mexicanos que aplauden o incluso exigen una intervención extranjera, afirmando que “no están pidiendo justicia ni libertad, están pidiendo un amo que los desprecia abiertamente”.
Rodolfo García Zamora y Luis Medina Lizalde abordaron la construcción de discursos fabricados de “narcoestados”, al señalar la inexistencia del llamado cártel de los Soles, vinculado sin pruebas a Maduro. García Zamora advirtió que, en el marco del Mundial que tendrá lugar en julio de este año, podrían fabricarse culpables de alto perfil en territorio mexicano para justificar injerencias, sanciones o acciones extraterritoriales.
Ante ello, llamaron a que cada persona convencida de la urgencia de defender la soberanía se convierta por sí misma “en un medio de comunicación”, capaz de disputar la información y romper con campañas de desinformación que -señalaron- acumulan 26 años en Venezuela y hoy se están radicalizando en México.
Raymundo Cárdenas Hernández advirtió que los territorios sin organización política ciudadana quedan expuestos a decisiones tomadas desde fuera y citó al Bajío como ejemplo de un modelo construido desde lo empresarial y gremial, sin proyecto ciudadano, lo que lo volvió vulnerable.
Criticó a las luchas sociales que se quedan solo en el “no”, al señalar que la resistencia no puede agotarse en la oposición y debe construir alternativas. Urgió a que el magisterio y los universitarios transiten de una política gremial a una política social, y propuso la conformación de cooperativas de trabajadores mineros como vía para recuperar control social del territorio frente al modelo extractivo.
Un joven orador planteó que el proceso judicial contra Maduro funciona hoy como una cortina de humo, y que la atención debería estar puesta en lo que ocurre en las calles de Venezuela, donde —afirmó— incluso quienes no están de acuerdo con el mandatario rechazan la invasión extranjera.
Señaló que Estados Unidos sabe que, de convocarse elecciones, el chavismo volvería a ganar, y defendió la democracia venezolana, al describir su sistema electoral como un Poder constituido, uno de los más auditados del continente, con identificación biométrica, comprobantes físicos y auditorías.
Calificó de colonialistas a quienes se apresuran a descalificar a Maduro Moros, y lamentó que el ideal de una América Latina unida haya perdido fuerza. No obstante, afirmó: “Aquí estamos los hijos de Bolívar. Aquí estamos los hijos de Morelos”.
Al cierre, se invitó a seguir las Jornadas de Solidaridad con Venezuela, programadas para el próximo viernes 9 y sábado 10 en México, así como a conformar las Brigadas Bolivarianas de Información, con el objetivo de contrarrestar campañas de desinformación.



