El mundo debe ser advertido del peligro de una guerra que puede involucrar a países de todos los continentes. El riesgo resulta del estruendoso derrumbe del imperio económico, político, ideológico y militar de Estados Unidos y su férrea lucha por alargar su dictadura mundial, ideológicamente barnizada de democracia, libertad y respeto al Estado de Derecho internacional; características inexistentes en un imperio que reiteradamente viola la soberanía de las naciones, violenta las leyes del mundo y aplica bloqueos para estrangular económicamente y someter a los países no alineados.
La dictadura mundial, que ha construido el imperio de EEUU, silenciosamente venía siendo sustituida por la emergencia de nuevas potencias económicas, políticas y militares, principalmente por China y Rusia que, cuando menos, en la última década han sido constantemente golpeadas con medidas económicas que pretenden su contención y cerco, pero sin resultados exitosos; mientras China y Rusia han creado un circuito económico con varias naciones adheridas a los BRICS quienes comercializan, sin el uso del dólar, a casi el 40 por ciento del mercado mundial de un porcentaje igual de la población mundial. Tienen su propio Capital Financiero para el desarrollo y crecimiento de sus economías.
Los indicadores económicos, políticos y militares ya muestran un mundo multipolar que pretende revertir el imperio gringo para recobrar la corona de gran jefe mundial, pero económicamente muy socavado por los efectos de algunas de las medidas neoliberales que, en su momento, les dejó grandes dividendos y ahora son causa de su sepultura.Igualmente, ya no existe hegemonía militar frente al desarrollo registrado no sólo por China y Rusia, sino también por otras naciones que no forman parte de su círculo de “amigos”.
Una de las medidas neoliberales que favorecieron a la economía de EEUU fue la exportación de capitales. De esta manera muchas empresas capitalistas gringas llegaron a países con excedentes (desempleo) de trabajadores, por lo mismo, con bajos salarios. Así, procedieron a la reducción de sus costos de producción, más si encontraron el suministro de materias primas, como sucedió en México.
Esa medida garantizó el incremento de la ganancia empresarial, pero disminuyó el nivel de empleo en USA, cayó el crecimiento del PIB y aumentó el déficit de la balanza comercial; consecuentemente, para balancear su déficit comercial, aceleró el proceso de endeudamiento el cual, con el cierre del 2025, ya rebasa el 140 por ciento del PIB, es prácticamente impagable.
Los gobiernos estadounidenses han pretendido enderezar su economía declarando guerras a países pobres (pero con petróleo) como Irak y Afganistán, la cual duró 20 años y la perdieron. Mancomunadamente con Europa la desataron contra Rusia aparentando la invasión de Vladimir Putin a Ucrania, ya la perdieron. Otras guerras desesperadas fueron contra la Franja de Gaza, Palestina y luego contra Irán, usando como careta al gobierno de Benjamín Netanyahu de Israel, la cual tampoco han ganado.
Su más reciente intento es, cuando menos, hacer realidad su doctrina Monroe “América es para los americanos (estadounidenses)”. En ese afán, el imperio de Donald Trump, arranca contra Venezuela una embestida propagandística mezclada con mentiras, extorsión, violencia, provocación y cerco militar desde el Mar Caribe con objetivos de invasión y colonización del país suramericano.
Ante la innegable caída de su economía, el gobierno norteamericano busca invadir naciones para adueñarse del petróleo y de minerales escasos pero fundamentales para la industria electrónica, espacial y militar. Pero, sus intentos solo han causado gastos gigantescos, conformación de alianzas económicas, políticas y militares antigringas y mayor desesperación del imperio, hoy representado por Donald Trump.
En un corto y mediano plazo, Estados Unidos no podrá repatriar los capitales que el mismo gobierno gringo alentó a ir a la conquista industrial de naciones subdesarrolladas; tampoco está en condiciones de iniciar aceleradamente una revolución científica, tecnológica e industrial que alcance y rebase a economías emergentes, pues no es suficiente que tenga en su seno a los hombres más ricos del mundo si estos no cuentan con la suficiente fuerza productiva más altamente calificada (los científicos) pues su producción fue descuidada y reproducirla lleva un largo tiempo, sin contar que las naciones competidoras no detendrán su reloj para esperar a que Estados Unidos les de alcance.
USA tiene como alternativa transformarse y establecer nuevas relaciones con un mundo multipolar. O, como lo quieren los capitalistas prepotentes, como Donald Trump, Jeff Bezos, Elon Musk, Mark Zuckerberg o Larry Ellison invadir militarmente a naciones ricas en petróleos y minerales para apropiarse gratuitamente de recursos, que no quieren comprar, haciendo competitiva a una economía estancada. Esta decisión implicará la muerte de miles de seres humanos de naciones pobres, pero también morirán miles de jóvenes norteamericanos para que puedan crecerse las ganancias de unos cuantos gringos que no verán, ni escucharán, una bala cruzando el cielo.



