La dominación entre países siempre ha existido, pero poco se sabe, que detrás de ella hay todo un saber destinado a asegurar la hegemonía y la supremacía.
La historia y las relaciones internacionales son disciplinas descriptivas, describen el curso de los acontecimientos. La Geopolítica, está por encima de ellas, está dedicada a la elaboración de los mecanismos de conducción de la historia, constituye el ámbito de la estrategia o en términos más apropiados a las geoestratégicas. La estrategia tiene por fin, definir, a partir de un balance geopolítico, los medios que hay que poner en práctica para asegurar la dominación. Estrategia tiene una connotación militar, que suele camuflarse en la diplomacia, pero antes que en el hermetismo.
Geopolítica es la ciencia de la dominación. Pocos estados tienen capacidad de instrumentar la geopolítica, la mayoría absoluta solo son sujetos de ella. Se pueden descifrar y describir los esquemas de dominación, pero imitar esos esquemas queda fuera del alcance del mundo. El número de grados de libertad de una nación es sumamente reducido. Lo que significa, que, para el resto del mundo las posibilidades de condicionar las relaciones internacionales son sumamente restringidas. Pero no por eso hay eludir el tema, por el contrario, es fundamental tener claridad sobre los márgenes de acción de un país.
Las disciplinas fundamentales en las que se soporta la Geopolítica son: la historia, la geografía física, el derecho internacional y las relaciones internacionales.
El Estado es el objeto central de la geopolítica, porque es la forma legítima de poner el poder, al servicio -bien sea del control, o de tomar el control- de la emancipación, independencia o integridad de un país.
La Geopolítica Moderna, encuentra sus fuentes filosóficas fines del siglo XIX y principios del siglo XX. En esta época las ciencias humanas se veían profundamente marcadas por el determinismo, de donde surge la Geografía Física, ciencia que se asumía capaz de condicionar la política extranjera de los Estados y de orientar su desarrollo histórico. Nada que ver con lo que se da a entender por Geografía Física.
El jurista sueco Rudolf Kjellen, considerado como el padre del neologismo, en 1900, definió la Geopolítica como la “Ciencia del Estado en tanto que organismo geográfico, que le permite manifestarse en el espacio”. En aquella época por espacio se entendía, el territorio más el espacio aéreo y marítimo, en esta época debe incluirse el ámbito de observación de los satélites y las telecomunicaciones. Bajo esa definición, la Geopolítica es una ciencia que debe ser diferenciada de la Geografía Política, que observa el planeta en su conjunto como hábitat de las poblaciones humanas.
Se pueden reconocer tres escuelas de la Geopolítica: la alemana, la anglosajona y la francesa.
La escuela geopolítica alemana, más conocida como escuela de los Geopolitiker, fundó la idea de la supremacía mundial, y del poder continental, como recurso para acceder ella. Y se puede reconocer, desde el imperio de Habsburgo al de Prusia y hasta el gran Reich alemán, que el poder en turno siempre persiguió un control absoluto de la Eurasia.
El más importante de los precursores de la escuela alemana puede ser Friedrich Ratzel (1844-1904), quien en un primer momento se ocupó de poner al día las geo-estrategias de orden continental.
Ratzel enfocó sus teorías a la elaboración de una geopolítica estados-continentes, caracterizada por extensiones desmesuradas; pone en coincidencia la geopolítica alemana con el proyecto europeo e invita a los políticos del viejo continente a tomar conciencia de la estrechez de las fronteras europeas. Ratzel elaboró una teoría del Estado, en el que lo definió como “un organismo que conjunta una fracción de humanidad sobre una porción de suelo, con propiedades provenientes del pueblo y del suelo”. Ratzel definió al pueblo como un conjunto político de grupos e individuos que deben estar ligados en el espacio a un suelo común, pero no tienen necesidad de estar ligados ni por la raza ni por el idioma.
Según Ratzel todo espacio territorial, tiene un valor político que no cesa de cambiar en el transcurso de la historia y que tiene tres propiedades geopolíticas constantes: la situación geográfica, la extensión y las fronteras. La situación geográfica es una constante territorial en la historia, característica de pueblos y estados. A la extensión está asociado el tipo de suelo, vegetación e irrigación.
En una época de nacionalismos, el proyecto europeo de Ratzel fue asumido por el Estado alemán como la pretensión de dominio del continente europeo por Alemania; que exactamente lo que pretendió Hitler. El discurso cientifista de esa época, proveyó de argumentos al nacionalismo alemán, cuyo fin fue justificar científicamente la necesidad de expansión del Reich. Es por eso que hay quienes consideran que la geopolítica en su origen fue una ciencia alemana.
Geopolítica Inglesa. Halford Mackinder, geógrafo británico desarrolló un pensamiento geopolítico conforme a las pretensiones de hegemonía continental de los ingleses. Mackinder definió un epicentro de los fenómenos geopolíticos a partir del concepto de centro geográfico. Según él hay un centro del mundo o corazón del mundo -heartland- alrededor del cual se articulan todas las dinámicas geopolíticas del planeta.
Mackinder promovió la idea de que “Quien controle la Europa Oriental, controla la tierra central y domina al mundo”. La potencia marítima de Gran Bretaña tuvo como fin evitar la unión del gran continente. La pesadilla del sistema de pensamiento Mackinder era la potencial creación de “la isla mundial” entre Rusia y Alemania. Después de la Primea Guerra Mundial Mackinder estaba convencido en la potencial alianza entre Alemania y Rusia. Para evitar esa alianza, en 1921 se instaló lo que se llamó el cordón sanitario entre Berlín y Moscú, integrado por Serbia, Croacia, Eslovenia, Rumania y Checoslovaquia.
Estados Unidos sigue la escuela Británica, su precursor más importante fue Alfred Thayer Mahan, quien postulaban la importancia estratégica del dominio naval como clave para la dominación mundial – «Quien domine el mar domina el comercio mundial; quien domine el comercio mundial domina el mundo»-; dichos preceptos se hallan contenidos en su obra The Influence of Sea Power upon History. Tras esos preceptos se justifican y explica la expansión de las 750 bases militares de Estados Unidos por el mundo.
La Geopolítica francesa, explica el desarrollo de las naciones en dos factores fundamentales, las fronteras y las condiciones geográfica. Es la naturaleza la que crea las fronteras. Montesquieu en 1748 destacó como factores fundamentales de la geografía política, el clima, el territorio, la religión, las costumbres y las naciones. En el inter de las dos grandes guerras mundiales, Jacques Ancel, definió la Geopolítica Francesa como una política humanizada, bautizándola como Geografía Humana. Destacó que las fronteras no están determinadas por los obstáculos naturales, las fronteras son dinámicas. El mar, y los ríos no son propiamente fronteras naturales de la geografía humana; más que obstáculos contribuyen a extender las posibilidades de dominio.
Se oye muy bien, sin embargo, la historia muestra que la geopolítica no tiene ninguna pretensión de ser humanista, ignora el idioma, la religión, la filosofía, ideología y los modelos económicos, está por encima de todo. Hasta 1939 la Gran Bretaña democrática y la Alemania nazi rivalizaban para obtener beneficios de Rusia comunista. En la II Guerra Mundial, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos se aliaron a Rusia imperial para combatir a Alemania también imperial. Actualmente, Estados Unidos liberal y democrático es aliado de países monárquicos y fundamentalistas del Medio Oriente, para preservar sus intereses e influencia en Medio Oriente y Asia Central.
La ideología no es un fin de la Geopolítica, es un instrumento de propaganda. Ese fue el papel que se le asignó al anticomunismo, el ser una propaganda. Y la verdad sigue siendo una propaganda infalible. No se debiera reducir la comprensión del mundo y sus conflictos a un enfrentamiento entre bien liberal y democrático contra mal autoritario y dictatorial, pero ese reduccionismo, en los hechos, es simple e infalible. Bastó con agentes encubiertos de la CIA y las ONGs, y el control de la información para sembrar en Europa del Este, el sueño europeo con el que se pretendía extender las fronteras de dominación hasta Rusia.
La Geopolítica se centra en intereses, los cuales van más allá de los intereses económicos, es la dominación por el solo interés de la dominación. Por tanto, ha sido sumamente conveniente que los hilos de la dominación sean invisibles. Y de hecho son invisibles para los mortales, incluidos muchos advenedizos “jefes de estado”, que son tan solo marionetas de poderes superiores. Ahí se sitúan Zelenski, Netanyahu, Macron, Starmer, Merz, Tusk, Rutte, Von der Layen, el parlamento europeo, y por supuesto los innombrables presidentes que recientemente ha puesto Washington en Latinoamérica: la mayoría movidos o estimulados por pretensiones mesiánica o napoleónicas o por unas cuantas monedas.
Lo que seguramente nadie esperaba es que Rusia, China, Irán, Corea del Norte, entendieran la lógica de la geopolítica occidental y no hayan sido sorprendidos por las estrategias maquinadas por Washington y la OTAN.



