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Durante siglos, Zacatecas ha padecido del hidroextractivismo: García Zamora

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

En una presentación reciente, los autores Darcy Tetreault y Elvira Ivonne Muñoz Morales dieron a conocer el libro “Hidroextractivismo en la región centro de Zacatecas, la presa Milpillas y las alternativas”, una investigación documental y testimonial que diagnostica la crisis del agua en la zona, expone las contradicciones del proyecto de la presa Milpillas y plantea propuestas concretas para una gestión hídrica sustentable. La obra, disponible en formato digital y de libre acceso, integra antecedentes históricos, datos técnicos y voces comunitarias para evidenciar cómo la sobreexplotación y la contaminación del recurso se han convertido en problemas estructurales en Zacatecas. Su publicación cobra particular relevancia en el contexto actual, marcado por el debate sobre la verdadera viabilidad de dicho proyecto hidráulico.

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La obra aborda las raíces de la crisis hídrica desde el enfoque de los llamados “territorios hidrosociales”, destacando factores estructurales como la extracción intensiva de agua subterránea destinada a la industria de bebidas; la actividad minera, que además de acaparar el recurso, provoca contaminación de acuíferos y suelos; y un modelo agrícola altamente demandante, responsable de casi el 90% del consumo de agua subterránea en la región. Asimismo, los autores revelan un entramado de opacidad y prácticas institucionales que favorecen la entrega de concesiones y la perforación de pozos sin controles técnicos adecuados, situación que profundiza el deterioro de la calidad del agua y aumenta la vulnerabilidad hídrica tanto en comunidades rurales como en zonas urbanas.

Durante la presentación académica y pública participaron investigadoras, representantes de redes sociales y habitantes de las comunidades afectadas. Carolina Menchaca enfatizó que la problemática no es sólo técnica: “es un problema social que tiene salidas políticas”, y destacó la importancia de herramientas teóricas, asociativas y prácticas para enfrentarla. Asimismo, se subrayó la conveniencia de mover el debate más allá de la técnica hacia la construcción comunitaria del agua como bien común. El libro incluye, como aporte central, seis ejes de solución: ordenamiento y control de concesiones; agroecología y reconversión productiva; recarga de acuíferos y restauración de ecosistemas; eficiencia en el uso y aprovechamiento de fuentes alternativas; priorización de agua subterránea de mejor calidad para usos domésticos; y participación ciudadana en la gobernanza hídrica.

En su intervención, Rodolfo García Zamora explicó que, durante siglos, el estado ha padecido las consecuencias de un modelo extractivista que devastó bosques, agotó acuíferos, desplazó comunidades y alimentó procesos migratorios permanentes. A esta crisis histórica se suma, dijo, una reciente propuesta gubernamental para ejecutar un megaproyecto hídrico impuesto de manera autoritaria, sin consulta, sin transparencia y sin la participación de las más de 40 comunidades afectadas. Subrayó que las autoridades han recurrido al chantaje, la cooptación y la división, sin abrir espacios de debate público ni asumir su obligación de informar. En este escenario, destacó la relevancia del libro por ofrecer un diagnóstico integral, actualizado y sustentado en una década de investigación técnica, así como por proponer alternativas de planeación hídrica centradas en el bien común, los ecosistemas y los territorios.

Los testimonios recogidos en la presentación dan voz a las comunidades de Atotonilco, Potrero, Estancia de Guadalupe, Corrales y la cabecera municipal de Jiménez del Teúl, que desde hace más de una década se oponen al proyecto de la presa Milpillas por considerarlo una amenaza a su subsistencia. Representantes de la Red Mexicana de Afectadas y Afectados por la Minería describieron la publicación como “un poema de amor por la vida”, y explicaron que la presa, además de no resolver el problema de abastecimiento en el corredor industrial, implicaría la desaparición del río Atenco y el sacrificio de los modos de vida locales.

Las intervenciones académicas, entre ellas la de Enrique Reveles Delijorge pusieron en duda la viabilidad técnica y económica del proyecto. Reveles señaló que, aun suponiendo la existencia de la presa, la capacidad estimada (y la propia estacionalidad de las lluvias) haría inviable el almacenamiento necesario para abastecer de manera sostenida al corredor industrial; citó además los riesgos de costos energéticos por el bombeo y la posibilidad de que la infraestructura encarezca las tarifas y provoque la concentración de organismos operadores. En sus comentarios se advierte que las grandes obras hidráulicas, además de caras, crean “zonas de sacrificio” y pueden ser utilizadas para la acumulación de recursos por parte de intereses privados. 

Las voces de quienes viven en el territorio, presentes en la mesa y en el auditorio, describieron con crudeza la experiencia del despojo y la zozobra. Jóvenes, maestros y ejidatarios expresaron su rechazo: “nos están despojando de nuestras comunidades”; “¿qué será de los niños y jóvenes que quieran regresar a estudiar si su casa ya no existe?”; “nos quieren arrebatar la forma de vida que defendieron nuestros antepasados”. Un ejidatario resumió el sentimiento general: la ambición por proyectos que favorecen a unos pocos pone en riesgo la continuidad cultural y material de poblaciones enteras. Estas declaraciones, incluidas en la presentación, subrayan el carácter humano y no sólo técnico del conflicto por el agua. 

El libro también documenta casos y cifras que ilustran el alcance del hidroextractivismo: la extracción de millones de metros cúbicos por parte de empresas cerveceras, la presencia de metales pesados en zonas como Santa Fe, y el impacto de la tecnificación del riego en la expansión agrícola y la pérdida de suelo. Frente a estos datos, los autores y participantes hicieron un llamado a que las autoridades consideren las alternativas propuestas, que resultan más justas, menos costosas y más sustentables que la construcción de una presa que, aseguran, profundizaría desigualdades y daños ambientales. 

La conclusión que dejaron los organizadores y las comunidades es clara: ante la crisis hídrica, la solución no puede ser la imposición de megaproyectos que implican despojo; requiere, en cambio, transparencia, control de concesiones, reconversión productiva y, sobre todo, la participación vinculante de quienes viven y cuidan el agua.

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