De acuerdo con el calendario de audiencias públicas para “discutir y escuchar a las diversas voces sobre temas específicos y con actores determinados, para la construcción de un proyecto de Reforma Electoral, que esté acorde con las condiciones actuales en México”, el próximo miércoles 5 de noviembre tendrá lugar la correspondiente a Zacatecas. Los temas son: Libertades políticas; Representación del pueblo; Sistema de partidos; Financiamiento y fiscalización; Efectividad del sufragio; Comunicación política; Autoridades electorales; Justicia electoral; Inmunidad y elegibilidad, y Democracia participativa. Pues bien, en el contexto de dicha reforma, anunciada apenas hace algunos meses, he venido utilizando este espacio para anotar marginalmente algunas propuestas que ahora me gustaría retomar y concentrar en este texto.
Primero, rescato la propuesta realizada por el Instituto de Estudios para la Transición Democrática, en relación a mantener el número de Senadores en 128, pero cambiar su forma de elección, para pasar a una exclusivamente proporcional a razón de cuatro por entidad federativa en una lista de carácter estatal (“Y ahora ¿Qué reforma electoral?” La Jornada Zacatecas, 31 de julio de 2025). Este modelo permitiría que el Senado tuviera un matiz, en cuanto a su naturaleza de cuerpo de representación desigual (ver: “La dictadura de la minoría” de Levitsky y Ziblatt), obviando además la medida de requerir una renovación por partes (como en los Estados Unidos, modelo original, a razón de una tercera parte cada dos años, o como lo fue en algún momento en México, de renovación parcial por mitad cada tres años).
Segundo, reitero la importancia de apostar por un sistema de fiscalización integral que articule los instrumentos del órgano electoral con otros del Estado mexicano en esta perspectiva, tales como los que forman parte del Sistema Nacional Anticorrupción, e incluso pensar en que, sí se va a reformar el sistema de representación y con ello el del funcionamiento mismo del Poder Legislativo, deberíamos pensar seriamente en analizar críticamente el diseño de nuestro sistema de rendición de cuentas, para consolidar las políticas, acciones y herramientas para combatir la corrupción política que tiene su principal expresión en el uso de recursos públicos, privados, legales e ilegales, para financiar campañas políticas en búsqueda de impunidad (“Notas para discutir la reforma electoral” y “Si hemos de reformar lo electoral…” La Jornada Zacatecas, 7 de agosto y 28 de agosto de 2025, respectivamente).
Tercero. La reforma más importante, más urgente y más postergada es la de los partidos políticos. Sí nuestro sistema de representación ha fracasado y el proceso de transición falló, esto se debe a que los partidos políticos, apenas comenzaron a recibir financiamiento multimillonario y tuvieron la capacidad de capturar posiciones de poder, más allá de los resultados electorales que tuvieran, fueron secuestrados por camarillas que más temprano que tarde decepcionaron a sus propias militancias y más aún, a la sociedad en general. Sin partidos políticos la democracia representativa es imposible. Como lo destacan los ya citados Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en su texto “Cómo mueren las democracias”, los partidos políticos son los guardianes de la democracia, sin embargo los nuestros, no cumplen con ninguna de las funciones que los autores les asignan para tal fin: pues no mantienen a los líderes potencialmente autoritarios fuera de sus candidaturas aun cuando ello les quite la posibilidad de obtener los potenciales votos que les representan; tampoco expulsan a los extremistas de sus filas de militantes; y menos aún eluden alianzas con dichos actores, sean candidatos o partidos, aun perdiendo oportunidades electorales; (“La necesaria reforma de los partidos” La Jornada Zacatecas, 7 y 14 de enero de 2018). El primer paso, cabe insistir, es poner el foco en la fiscalización y en un sistema de responsabilidades, tanto políticas como administrativas y penales, que abarque la estratégica función de asignar candidaturas a cargos de elección popular, pues es ésta una de las formas en las que el Estado ha venido siendo capturado por grupos de interés, desde poderes fácticos legales como organizaciones del crimen organizado (“Más notas rumbo a la reforma electoral”. La Jornada Zacatecas, 14 de agosto de 2025).
Finalmente, aunque se reconozca lo utópico de la idea: ¿por qué no pensar de una vez en avanzar rumbo a un sistema semiparlamentario o sí se quiere matizar, semipresidencialista? Un país tan complejo, tan diverso y tan amplio como México podría fortalecer su concepción de federalismo democrático, a partir de fórmulas bien diseñadas que permitan que las mayorías electorales, transformadas en bloques mayoritarios en el Poder Legislativo, tengan más incidencia en las políticas públicas, sin que por ello renunciemos a la tradición de la figura presidencial (“¿Y por qué no el semiparlamentarismo?” La Jornada Zacatecas, 26 de septiembre de 2025).
En fin, que por ideas no quede.
@CarlosETorres_



