spot_img

■ Un hermanamiento cultural que celebra la vida y la memoria

Inunda Veracruz las calles de Zacatecas con su alma festiva

Más Leídas

- Publicidad -

Por: Jaqueline Lares Chávez •

Con el colorido de las flores de cempasúchil, el aroma del café recién molido y el eco alegre de la jarana, Veracruz llegó a Zacatecas para celebrar el Día de Muertos. Pero no sólo trajo su folclor: trajo su cosmovisión, su manera de entender la muerte desde la vida, su convicción de que recordar también es una forma de bailar. Este año, la presencia veracruzana en el Festival del Día de Muertos de Zacatecas se convirtió en un símbolo de unión entre dos pueblos que, con estilos distintos, comparten un mismo corazón mexicano.

- Publicidad -

“Es mostrarle a Zacatecas, a nuestro estado hermano, esta riqueza cultural, nuestra propia cosmovisión de cómo vemos la muerte”, explicó Xóchitl Molina González, secretaria de Cultura de Veracruz en un dialogo con el medio. “Nosotros honramos a nuestros seres queridos con danza, con música, con comida, con alegría, porque recordamos todo lo que ellos representaban. Cocinamos, bailamos, damos música de todo lo que el ser querido amaba”.

Veracruz no sólo asiste como invitado especial: llega con un contingente de más de 300 artistas, cocineras tradicionales, artesanos, músicos y danzantes. Llegan con el alma puesta en cada pieza, en cada platillo, en cada nota de son. Y traen consigo un mensaje que en tiempos de pérdida y distancia resuena profundamente: la cultura también puede sanar.

“En momentos difíciles, la cultura también es creativa”, reflexionó la secretaria. “Después de una pandemia tan dura, la cultura nos ha permitido reconstruir la cohesión social desde la familia. Por eso este hermanamiento con Zacatecas tiene tanto sentido”.

El vínculo entre ambos estados, añadió, se ha fortalecido gracias al impulso del gobernador David Monreal Ávila y de su esposa, Sara Hernández Campa, presidenta honorifica del Sistema DIF Zacatecas. “Sarita entiende que desde la familia se promueve todo: la economía, el turismo, el conocimiento de nuestras raíces. Y qué mejor que sean los niños quienes conozcan este patrimonio cultural vivo que prevalece en todo México”. 

El programa veracruzano es tan amplio como diverso. En la emblemática Ciudadela del Arte se abrirán espacios dedicados a la cocina tradicional: tamales de camarón, antojitos jarocho-costeños, mariscos, toritos, carajillos, café de especialidad y dulces típicos. “Queremos que los zacatecanos prueben lo que Veracruz tiene como cocina tradicional”, invitó la secretaria. “Sabemos que aquí también hay una gastronomía riquísima, pero queremos compartir lo nuestro, porque en la comida también se expresa el alma de un pueblo.”

Incluso se contará con la presencia de Clara Carrera, mejor conocida como Doña Clarita, una reconocida cocinera tradicional veracruzana, enfermera de profesión y exconcursante del programa MasterChef México.

En el Museo Zacatecano, los visitantes podrán admirar textiles, bordados, máscaras, piezas de alfarería, madera tallada y obras elaboradas en telar de cintura. En el Museo Pedro Coronel, el arte se fundirá con la tecnología en un videomapping sobre la cultura veracruzana, acompañado de una exposición fotográfica y pictórica “Entre flores y cantares”. 

Y en el Teatro Fernando Calderón, una de las joyas arquitectónicas del norte del país, se presentará la soprano internacional Olivia Gorra, orgullo de Veracruz.” También va a estar presente un grupo musical que se llama Recoveco. Que es una fusión entre moderno y cultural” agregó. 

La celebración alcanzará su punto más vistoso el 31 de octubre con el tradicional desfile “Somos Tradiciones”, donde Veracruz deslumbrará entre colores, música y baile. En esta edición, una Catrina monumental, vestida con textiles del Golfo, será la gran protagonista en la Alameda: “Ya estamos terminando de vestir a nuestra Catrina monumental. Es una donación del gobierno de Veracruz al pueblo de Zacatecas como símbolo de hermanamiento. La Catrina se quedará aquí; cada año sólo habrá que cambiarle el vestido.”

Pero no todo es fiesta y espectáculo: también hay espiritualidad. Veracruz trajo a sus médicos tradicionales de Catemaco, guardianes de una sabiduría ancestral. “Han mantenido vivas las prácticas de nuestros pueblos originarios. Por algo hemos vivido más de 500 años en algunos lugares sin hospitales, confeccionando nuestra propia medicina, nuestros alimentos, nuestra ropa, nuestra vida en comunión con la madre tierra.”

Esa cosmovisión, dijó, se refleja también en la manera en que los veracruzanos viven el Día de Muertos. “Este encuentro con la muerte nos enseña que, en lugar de llorar, bailamos, cantamos, reímos, danzamos. Seguimos conviviendo con nuestros seres queridos que ya no están, pero que nos lo dieron todo. Cuando los olvidamos, cuando dejamos de bailar o de recordar, es cuando realmente mueren. Pero si seguimos honrándolos, seguirán vivos en nosotros por muchos años.”

La presencia veracruzana no sólo busca emocionar, sino también promover el turismo. “Todavía es escaso el turismo zacatecano en Veracruz”, admitió la funcionaria. “Pero precisamente estos encuentros desde la cultura nos permiten promover el turismo y generar un consumo solidario. Queremos que a los zacatecanos les nazca el amor por visitar Veracruz, que descubran sus playas, su sierra, su café, su gente.”

Además de la oferta artística y gastronómica, el estado invitado mostrará una parte esencial de su identidad afrodescendiente con comparsas y cuadrillas de Xantolo y un carnaval afrocaribeño. Los visitantes podrán ver también la danza de los voladores de Papantla, acompañados sólo por un pequeño tambor. “Es una danza preciosa dijo, una ofrenda al viento, al sol, al espíritu. Antes de subir al palo volador, los danzantes se comunican con la naturaleza. Es una ceremonia viva.”

Al final, la secretaria de Cultura de Veracruz dejó un mensaje que suena a declaración de hermandad: “Invitamos a todas las familias que vengan con sus hijos, que conozcan la cultura veracruzana. Que bailen, que disfruten, que vivan esta fusión cultural que nos caracteriza como mexicanos. Gracias a Zacatecas por su cariño, su aceptación y su consumo solidario. Nos sentimos como en casa, y esperamos que cuando nos visiten en Veracruz también se sientan así, como en casa.”

Así, entre el aroma a incienso y café, entre los sonidos de la marimba y la tambora, Veracruz y Zacatecas sellan una amistad que trasciende el festival. Porque en México, la muerte nunca significa el final. Es, más bien, una celebración de la memoria y un abrazo a la vida.

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -